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DÉFICIT ATENCIONAL-HIPERACTIVIDAD EN NUESTROS NIÑOS Y NIÑAS (Algunos aspectos básicos) |
El déficit de atención con hiperactividad (tda) se caracteriza por la presencia de dificultades para concentrarse, mayor actividad de la esperada y dificultad en el control de impulsos, o bien se caracteriza por la presencia más que todo, de una dificultad para concentrarse sin la presencia de hiperactividad, o asimismo, no es raro observar pacientes que lo que presentan más que todo, es una conducta de mayor actividad y dificultad para lograr control de impulsos, sin existir problemas de concentración serios.
Por lo tanto podemos ver claramente en la persona, la presencia de síntomas como los que se describen a continuación:
Está siempre en movimiento. Le cuesta permanecer sentada. Se distrae con cualquier cosa. Le cuesta esperar su turno. Quiere responder a todo lo que pregunte la maestra. Responde muchas veces sin pensar. Habla excesivamente. Pasa de una cuestión a otra. Incluso en los juegos. Le cuesta seguir instrucciones, horarios, normas. Interrumpe a los demás y se entromete. Pareciera como que no escucha. Pierde útiles. Presenta conducta de desorden. Realiza actividades sin pensar en las consecuencias.
También podemos encontrar, en la práctica clínica misma, personas donde no vemos mayores signos de inquietud, pero si encontramos lo siguiente:
Distracción. No recuerda lo que se le ha dicho. Dura mucho para hacer las cosas. Los padres y educadores tienen que estar pendientes y "encima" para que cumplan con lo que tienen que hacer. Evitan participar en clase. Todo se les pierde. Escasa actividad social. Está pendiente de lo que pasa en su ambiente. Se le olvida que tiene tarea o recuerda que le dejaron tarea pero no recuerda que era, porque no le dio tiempo para apuntar, o le dio pereza tomar nota. O bien la hace pero no la completa, o la hace pero la deja olvidada en casa.
En otros casos encontramos una situación mixta, donde la persona además de ser inquieta e impulsiva, también es desatenta.
En todo caso, la sola presencia de los síntomas o la mayoría, no asegura la presencia de un diagnóstico de este tipo. Un profesional con experiencia debe hacer un diagnóstico adecuado incluyendo un diagnóstico diferencial, para descartar la presencia de otra situación diferente a un TDAH.
Lo anterior, cuando no se trata de una forma adecuada, conlleva toda una serie de problemas a nivel académico, de conducta en la escuela, en la casa y en los diferentes lugares donde la persona se encuentre, lo que afecta la autoestima y el área emocional, el desarrollo académico, personal, familiar y social. Posteriormente afectará el ámbito laboral y relaciones de pareja entre otros.
Lo primero que debe llevarse a cabo en una persona que se sospeche puede tener un déficit de atención con o sin hiperactividad manifiesta, es un diagnóstico de una forma cuidadosa, para, de ser el caso, orientarnos a un tratamiento que cumpla su cometido.
En muchos casos enfrentamos el problema serio en el sentido, que los padres y madres de familia, en una primera etapa diagnóstica, tienden a negar la existencia del diagnóstico a este nivel. Muchas veces se ven respaldados por diferentes personas que no tienen el conocimiento debido y refuerzan la idea de que el niño no posee un déficit de atención con o sin hiperactividad. Esto imposibilita un tratamiento a tiempo.
En lo que se refiere al tratamiento, este implica un abordaje integral que debe seguir un protocolo de intervención validado a través de las investigaciones más recientes sobre el tema, para que se asegure el éxito. El tratamiento pretende que posteriormente la persona y sus encargados(en caso de menores), se hagan cargo de la situación de una forma autónoma y responsable, brindando el profesional, un seguimiento cada cierto tiempo.
Un problema muy común la ausencia de tratamientos o los tratamientos a medias, la falta de disciplina en los mismos padres y madres, para hacer cotidianamente, toda una serie de acciones que llevan al niño o niña a estructurarse y a tener límites y hacer lo que tienen que hacer en el momento que tienen que hacerlo y de la forma que tienen que hacerlo. Asimismo son comunes los problemas de comunicación adecuada, lo que conlleva problemas asimismo a nivel del autoconcepto y su componente evaluativo, a saber, la autoestima. A lo anterior se suma, la no medicación, en casos en que es totalmente necesario, o bien a automedicación, incluyendo la variación de las dosis señaladas por el médico, o la suspensión del tratamiento sin autorización médica.
También es frecuente padres y madres que mencionan que ellos o uno de ellos nunca han hecho mayor cosa porque la verdad es que “no creen en estas cosas” como si se tratara de un dogma de fe, de creer o no creer y no de un abordaje científico, debidamente documentado ampliamente por investigación.
En estos casos lo primero que hay que hacer es trabajar con los padres en una variación cognitiva que facilite el desarrollo de conductas de cambio tanto hacia el tratamiento médico como hacia el tratamiento psicológico y psicoeducativo. De no ser así, el pronóstico de la situación es bastante desfavorable, o al menos, reservado.
La atención médica es fundamental en estos casos. El déficit de atención con hiperactividad (dah), tiene un factor de causa neuroquímico y las áreas del cerebro implicadas son la corteza frontal, el sistema límbico, los ganglios basales y el sistema de activación reticular. Existe en estos casos, un compromiso importante en la neurotransmisión cerebral, lo que genera los síntomas que hemos descrito . Un médico con la experiencia debida en este campo del dah, es la persona indicada para definir si la persona requiere apoyo medicamentoso, el tipo de medicamento, la dosis, los períodos de medicación y otros. Los padres y madres y encargados deben respetar las indicaciones rigurosamente.
Otro aspecto a tomar en consideración, siempre dentro del ámbito médico, es que en investigaciones actualizadas se plantean, una fuerte incidencia genética y se plantea que el dah es más frecuente en hombre que en mujeres. Diversos estudios plantean una proporción de tres hombres con dah por cada mujer. Por lo tanto es muy frecuente escuchar a los papás mencionar, “yo era igualito a el cuando estaba en la escuela y salí adelante sin ningún tratamiento ”.
En este sentido, estar convencido de esta situación, muchas veces hace que el niño no reciba la atención adecuada a todo nivel, obviándose, que el grado de dah puede ser mayor y que pueden haber otras factores que complican la situación, como problemas de aprendizaje, dificultades emocionales, dificultades de maduración neuroevolutiva, problemas de familia u otros, como falta de hábitos o técnicas de estudio, desmotivación, múltiples distractores , como por ejemplo los propios del proceso adolescente, entre otros. Esto complica la situación y muchas veces se busca ayuda cuando la situación es altamente crítica.
Por otra parte, otro asunto fundamental es la atención psicológica y psicoeducativa.
A nivel psicológico es importante que la persona y sus padres y madres en estos casos y sus encargados inmediatos, incluyendo al cuerpo docente, reciban un apoyo satisfactorio, para hacer un manejo más eficiente de la situación a todo nivel. El soporte socio afectivo y emocional, debe ser un asunto fundamental.
Los padres y madres deben estar muy claros sobre lo que deben hacer y lo que no. Igualmente otras personas.
Es muy frecuente, por ejemplo, encontrar padres y madres, incluso educadores, que sancionan conductas que no están bajo el control de la persona. Se le pide al niño o niña, que controle su desatención, o su mayor actividad, cuando todavía no tienen los recursos y se les castiga por ello, se les culpabiliza y se les frustra, esto con sus correspondientes implicaciones a nivel de auto concepto, auto estima y a nivel emocional. Tómese en cuenta que la autoestima es un punto básico a cuidar.
Si bien es cierto, al principio del tratamiento el niño o niña puede hacer un control parcial de toda una serie de conductas, el control no puede darse en forma total, o como muchas veces se desea. Por ejemplo el niño puede tratar de concentrarse en algo, pero esto lo puede hacer por un tiempo limitado. Muchas veces por períodos muy cortos. Entonces, en principio los padres y madres deben ser asesorados, sobre muchas formas que existen para facilitar el concentrarse. Existen diversas formas para lograr esto. La estructura y organización en casa, los límites, el cuidado con los horarios de estudio, el lugar de estudio, los hábitos de estudio y de vida y sobre todo la forma como al niño se le presenta e incorpora su objeto de estudio , sumado esto al nivel de motivación correspondiente, va a ser fundamental para lograr mayores períodos de atención efectiva.
Igual pasa con las conductas de hiperactividad e impulsividad.
Si se le pide al niño que se esté quieto en su asiento más inquieto, posiblemente se muestre. Hay que permitirle canalizar esa inquietud de otra forma.
Por otra parte la comunicación debe ser asertiva, empática, y por medio de esta se debe mostrar un apoyo incondicional.
Asimismo la terapia cognitiva conductual, viene a ser un aliado en todo este proceso y le va a permitir al niño o niña, por ejemplo, hacer cambios importantes a nivel cognitivo o de pensamiento, con sus correspondientes implicaciones en su área emocional y de conducta. En estos casos son frecuentes los síntomas de ansiedad y depresión, entre otros y no es raro encontrar trastornos de conducta, entre otros. Con lo anterior el beneficio se verá en diferentes niveles.
Muchas veces es necesario el apoyo psicoeducativo al docente y para el niño o niña el apoyo pedagógico, el reforzamiento en materias de estudio y son fundamentales las adecuaciones curriculares y el manejo a todo nivel que se haga del niño y niña en el aula.
También será necesario, estudiar en toda una serie de situaciones, como se puede enriquecer la esfera no formal y coordinar acciones con los encargados del niño o niña, en clases fuera de la escuela. ( se coordinará con el instructor de taekwondo, o la maestra de danza por ejemplo).
El tratamiento implica entonces, incidir en la esfera psicológica, psicopedagógica, educativa formal(escuela), no formal(cursos adicionales a la escuela) y esfera informal(hogar y otros) y en casos calificados, incluye la referencia a medicina a nivel de neurodesarrollo o áreas afines.
Los padres de familia deben ser asesorados sobre todo esto y más y asimismo deben ser apoyados a nivel emocional. Con frecuencia recibimos casos, donde el niño o niña están bastante íntegros a nivel emocional, a pesar de las dificultades que han ido enfrentando, pero encontramos madres, más que todo, altamente ansiosas y con síntomas de depresión, además culpabilizadas, que ya no saben que hacer y gravemente afectadas a nivel emocional, con lo que esto puede implicar en muchas áreas.
Dr. Elmer A. Masís Olivas Director Procoape
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