CÓMO DAR LAS ÓRDENES PARA FACILITAR SU CUMPLIMIENTO   

 

 

 

CÓMO DAR LAS ÓRDENES PARA FACILITAR SU CUMPLIMIENTO

Gloria Martí Cholbi (Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación)

 

Celos

 

Muchas veces los padres no logran hacer cumplir sus órdenes. ¿por qué?... seguramente dan órdenes confusas, poco claras, demasiado largas, contradictorias entre sí, o varias a la vez, lo que hará que el niño “pase” de la orden. También se pueden dar órdenes imperativas, a veces acompañadas de contacto físico (empujar, cogerlo de los hombros y sacudirlo...), que lo que suelen provocar en los niños son conductas de oposición, rabietas... en tercer lugar están las órdenes claras, cortas, específicas y razonadas, las cuales facilitan su cumplimiento.

 

 

Hay unas reglas muy sencillas, referidas a cómo deben darse las órdenes, que eso sí, tienen que aplicarse en todos los casos, NO unas veces sí y otras no, y que hay que respetar, porque se basan en muchos estudios realizados por profesionales que demuestran que facilitan muchísimo el cumplimiento de las órdenes por parte de los niños. Las reglas son las siguientes:

 

1. Deben ser claras y precisas (el niño tiene que saber exactamente qué es lo que se le está pidiendo que haga);

 

2. Ser comprensibles para los niños (hay que usar un lenguaje sencillo);

 

3. Ser cortas;

 

4. No deben entrar en contradicción con otras (el niño no puede hacer 2 cosas a la vez);

 

5. Deben ser un número reducido;

 

6. Deben darse de una en una y suficientemente espaciadas en el tiempo;

 

7. No deben ir acompañadas de contacto físico instigador (o amenazante);

 

8. Deben estar expresadas de una forma positiva y evitar recurrir a sugerencias o interrogantes (lo que le ofrecería al niño la posibilidad de no realizar la tarea).

 

9. Deben acompañarse de reforzadores.

 

 

Por otra parte al dar órdenes, instrucciones, peticiones... hay que tener en cuenta el estado evolutivo del niño, su nivel de desarrollo.  Los niños son capaces de obedecer órdenes sencillas a partir de los 18 meses de edad. Pero la evolución de esta capacidad  no ocurre poco a poco, sino que se producen cambios bastante bruscos. Así sobre los 24 meses incrementan mucho su capacidad para cumplir órdenes, que ya pueden ser más complejas, y que suele mantenerse estable hasta los 30-36 meses en que se vuelve a producir un cambio. Además en este periodo es cuando aparecen las conductas de oposición, las “rabietas de los 2 años”. Todas estas conductas van apareciendo durante el desarrollo del niño,  y nosotros, encargados de facilitar ese desarrollo, somos quienes decidimos con nuestras respuestas, con nuestro comportamiento y con nuestro ejemplo, las que tienen que desarrollarse y las que lo harán menos. Así, la forma de manejar estas situaciones por parte de los padres es la que hará que estas conductas de oposición se consoliden, o por el contrario se hagan menos frecuentes. Podríamos decir que los niños nacen con muchas “semillas”, y somos nosotros, los padres, quienes vamos cultivandolas y facilitando su desarrollo.

 

 

 

 

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