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INFLUENCIAS FAMILIARES EN EL DESARROLLO SOCIAL Y DE LA PERSONALIDAD DEL NIÑO  

 

 

INFLUENCIAS FAMILIARES EN EL DESARROLLO SOCIAL Y DE LA PERSONALIDAD DEL NIÑO

 
Índice LOE

 

Prestaremos atención a algunos motivos, características y respuestas sociales que aparecen y son modificados por las prácticas de socialización familiares:

 

1- Agresión:

El desarrollo y modificación de la conducta agresiva están
regulados en gran medida por los padres, de acuerdo con los estudios
de Geral Patterson:

Los niños agresivos crecen en un medio agresivo.

En muchos casos las conductas agresivas eran respuestas a
estímulos aversivos del medio familiar (pegar, censurar, exigir...).

En las familias de niños agresivos se observaron "redes de
estímulos mantenedores".

Los padres de los niños-problema se mostraron incongruentes en el manejo de las respuestas agresivas de sus hijos.

El estudio tuvo como colorario que los padres pueden controlar
la conducta agresiva de un niño si utilizan destrezas específicas
en sus interacciones con el niño.

2- Concepto de sí Mismo:

Hasta los ocho años, aproximadamente, los niños tienen una concepción
física y activa del yo. El sí mismo se considera parte del
cuerpo y no se produce una distinción entre la realidad externa y la
experiencia psíquica interna. A partir de los ocho años, la dimensión
psíquica y social prevalece en la autocomprensión del yo. El niño no solo distingue entre las características físicas y mentales,
sino que comprende que uno mismo puede conocer y controlar mejor que
los otros su propias experiencias y aparentar sentimientos e intereses
diferentes a los que realmente se están viviendo.

El concepto de sí mismo es en gran medida producto de la experiencia
del niño en el hogar, así como de la identificación con sus
padres. Coopersmith halló cómo los padres de niños con alta autoestima apoyaban, consultaban, preferían las recompensas al trato coercitivo
y hacían cumplir también consecuentemente las reglas establecidas
a sus hijos más que lo hacían los padres de niño s con bajo concepto
de sí mismo.

3- La Conducta Pro social:

 

La conducta pro social suele definirse como los actos voluntarios realizados con el fin de producir un resultado positivo para otros
sin que exista un beneficio inmediato personal para su autor.

El modelado o ejemplo de los padres, su actitud cariñosa y su
capacidad para orientar la conducta de los niños, son las variables
que han demostrado tener una mayor influencia, en el desarrollo de
conductas prosociales.

Diferentes investigaciones han comprobado también que la utilización
del razonamiento por los padres, frente a otras técnicas punitivas, contribuye en mayor medida a la internalización de los valores morales y a la conducta social positiva y en favor de los otros.

La importancia de proporcionar experiencias de ponerse en el papel de otros niños -que necesitan ayuda o que la proporcionan- para
fomentar la conducta altruísta ha sido comprobada por algunos estudios.

Asignar responsabilidades a los niños también ha demostrado
ser una práctica eficaz. Por el contrario, las situaciones que fomentan la competitividad tienden a disminuir la conducta prosocial de
los niños.

4- El Desarrollo Moral:

Las distintas explicaciones que han sido planteadas dentro del
marco del aprendizaje social (Bandura, Aronfreed, Mischel) sobre los
cambios que se producen con la edad en la conducta moral presentan
una serie de puntos comunes que se pueden resumir en los siguientes:

a- El desarrollo moral es el aprendizaje de la conducta socialmente
aceptable y la adquisición e internalización de las
normas y valores transmitidos por las personas que rodean
al niño en sus diferentes ambientes.

b- No se produce una progresión evolutiva regular y homogénea
en los distintos componentes del desarrollo moral, aunque
deben encontrarse efectos estables y acumulativos si las
mismas condiciones del aprendizaje se mantienen a lo largo
del tiempo.

c- La conducta moral se aprende como cualquier otra conducta,
principalmente a través de la experimentación de las consecuencias
de la propia conducta y de la observación de la
conducta de los otros y de sus consecuencias.

d- Factores cognoscitivos tales como la capacidad de interpretar
la información y representar las experiencias en forma
simbólica, la anticipación de las consecuencias de los sucesos y las expectativas que se adquieren sobre los mismos ocupan un papel relevante en la explicación del comportamiento moral ante una situación determinada.

Para Piaget, ya dentro de las teorías cognitivo-evolutivas,
el cambio evolutivo se produce entre dos tipos de moralidad: la moral
de la presión adulta, del respeto unilateral a las normas impuestas por los adultos, y la moral de la autonomía y la cooperación, del respeto mutuo a los iguales.

La moral de la presión adulta da como resultado la heteronomía
y el realismo moral. El bien en esta fase es obedecer al adulto. El
niño considera los deberes como existiendo en sí mismos, independientemente de su conciencia e impuestos obligatoriamente. El realismo
moral, esencialmente heterónomo, se manifiesta en la reificación absoluta
de las reglas, en la confusión entre lo objetivo y lo subjetivo, y en la concepción objetiva de la responsabilidad por la que se evalúan los actos no en función de la intención, sino por su resultado material de conformidad con las reglas planteadas.

La moral de la cooperación y la autonomía supone el cambio de
una moralidad absoluta y egocéntrica a una moral basada en una concepción
relativa, en la que el niño es capaz de situarse en la perspectiva
de los otros. La autonomía surge cuando el niño descubre la importancia de las relaciones de simpatía y respeto mutuos. La reciprocidad y la cooperación entre los iguales es el factor determinante de la autonomía moral.

Algunas de las principales conclusiones que se obtienen a partir
de la actividad investigadora realizada en los últimos años sobre
los distintos aspectos del juicio moral estudiados por Piaget
son:

- El orden y la forma como se produce el desarrollo moral
coincide con los propuestos por Piaget, aunque el juicio moral parece madurar de forma más lenta de lo que Piaget establece.

- La consistencia y homogeneidad en el desarrollo del juicio
moral no han sido confirmadas. Más que dos etapas unitarias que siguen
una a la otra, el desarrollo del juicio moral puede caracterizarse
como una secuencia relativamente constante a lo largo de cada
una de las dimensiones que constituyen el juicio moral, cuyas relaciones
son diversas, múltiples y cambiantes a lo largo de la edad.

L. Kohlberg, cuya teoría es la formulación más amplia, segura y aceptable sobre el desarrollo moral, establece seis estadios morales, agrupados en tres niveles:

- Nivel "Premoral":

Estadio 1: Orientación hacia el castigo y la obediencia.
Estadio 2: Hedonismo ingenuo.

- Nivel de "Moralidad de acatamiento a las reglas convencionales":

Estadio 3: Moralidad de "buen chico".
Estadio 4: Apoyarse en preceptos de la autoridad.

- Nivel de "Moralidad de los principios morales aceptados por uno mismo":

Estadio 5: Obligaciones contractuales.
Estadio 6: Principios individuales de conciencia.

Turiel ha diferenciado claramente entre las convenciones sociales y la moralidad, considerando que constituyen dos dominios conceptuales distintos que se desarrollan de forma independiente. Turiel define las convenciones sociales como "uniformidades de conducta que coordinan las acciones de los individuos que participan en un sistema social: como tal, las convenciones constituyen el conocimiento compartido de las uniformidades en las interacciones sociales".

Turiel ha identificado siete niveles en la evolución de los conceptos socioconvencionales:

- La convención como uniformidad social descriptiva (6-7 años).

- Negación de la convención como uniformidad social descriptiva (8-9 años }.

- La convención como afirmación de un sistema de reglas (10-11 años)

- Negación de la convención como parte del sistema de reglas (12-13 años).

- La convención como mediada por el sistema social (14-16 años).

- La negación de la convención como standars sociales (17-18 años)

- La convención como coordinación de interacciones sociales (18-25 años).

Respecto a la influencia de las condiciones del ambiente familiar sobre el desarrollo de la personalidad del niño, citaremos las conclusiones de dos estudios:

1- Baldwin estudió dos constelaciones de conducta de los padres:
- Atmósfera hogareña democrática, en la que se desarrollaron niños activos, competitivos, creativos y desenvueltos.

- Atmósfera hogareña de control autoritario: produjeron niños tranquilos, de buena conducta, no resistentes, que carecían de agresividad social.

 
2- Baumrid estudió cuatro aspectos de las relaciones padres-hijos: control, demanda de madurez, claridad de comunicación y cuidados-atenciones. Concluyó que en el contexto del hogar en que se atienden las necesidades de la crianza, los padres que combinan eleva das exigencias de madurez y normas de conducta claramente definidas con la comunicación abierta y con explicaciones de las razones por las que se sostienen dichas normas, pero no usan la disciplina autoritaria arbitraria, los castigos severos o la sobreprotección, fomentan el desarrollo de la madurez, la conducta competente y la responsabilidad social.

En cuanto a la influencia de los hermanos, de una investigación cuidadosamente controlada (Helen Koch), se desprende que todas las principales variables -sexo, posición ordinal y distancia temporal entre hermanos- influyeron en la personalidad del niño, siendo el sexo del hermano uno de los determinantes más importantes de la adopción de conductas tipificadas sexualmente (p. eje.: los niños con hermanos varones tuvieron rasgos más "masculinos" que los que tenían
hermanas). La influencia .de la posición ordinal, dependía mucho del sexo del hermano y de la distancia temporal que existiera entre ellos (así cuando la distancia de edad es mayor de cuatro años o los hermanos no son del mismo sexo, las diferencias conductuales entre ellos son mayores).

Bibliografía

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