EVALUACIÓN Y SEGUIMIENTO DEL NIÑO SORDO

 

 

 

 
 

EVALUACIÓN Y SEGUIMIENTO DEL NIÑO SORDO

 
Índice LOE

 

 

Siguiendo a L. Fortich (obra citada, pp. 446-447), si
el diagnóstico diferencial, incluido el temprano, se limita sólo
a determinar el grado de pérdida auditiva y su nivel topológico,
desde el punto de vista del niño es insuficiente porque sólo
evalúa dos parámetros; desde el punto de vista médico es
inconsistente por dejar de lado una importante serie de factores
bioneurológicos; desde el punto de vista del reeducador poco
experimentado es confuso pues no justifica la necesidad de
profundizar en el diagnóstico y realimenta sus criterios
simplistas de formación y de trabajo y, si se trata de un
reeducador experimentado, es pobre ya que no le ayuda a resolver
muchas de sus dudas y dificultades que a diario debe afrontar
para mejorar las conductas cognitivas, comunicativas y de
aprendizaje del niño.

De esta forma, para que un diagnóstico diferencial sea
suficientemente completo debe incluir los siguientes factores,
según los criterios seguidos en el CEMIFA de Buenos Aires:

- En relación a los antecedentes:

-La etiología del cuadro, con todas las posibles
variables de patologías asociadas.
-La edad de aparición de la sordera.

- En los aspectos audiológicos:

-La magnitud de la pérdida.
-El tipo de pérdida auditiva.
-La topología o lugar dañado.
-La direccionalidad, percepción y capacidades
discriminativas de los restos auditivos.

- En los aspectos bio y psiconeurológicos:

-El desarrollo tónico-postural y motor.
-Las compensaciones sensoriales posibles.
-Las habilidades perceptuales.
-Los potenciales comunicativos, cognoscitivos, de
pensamiento y, eventualmente, de lenguaje.

- En cuanto al medio ambiente del niño:

-La comprensión familiar.
-El apoyo familiar.
-Los factores sociales.
-Los factores psicológicos.
-Los factores motivacionales.
-Las características de la personalidad.
-Las conductas pedagógicas.

Teniendo en cuenta, por tanto, la pluridimensionalidad
de la valoración del niño sordo, pasaremos a pormenorizarla.

Para mayor claridad, la dividiremos en dos partes:

1- Diagnóstico Audiológico:
Una de las primeras obligaciones del psicólogo,
pedagogo u orientador ante la sospecha de deficiencia auditiva
en un sujeto, es la de remitirlo al especialista Otorrino quien
hará la oportuna exploración de los distintos órganos de su
competencia y que reflejará en el oportuno diagnóstico clínico
junto con la prescripción del tratamiento más adecuado.

Las principales pruebas de valoración audiológica son:

1- Subjetivas:

1.1- Acumetría: Se entiende por Acumetría la
exploración y evaluación de la audición realizada con
diapasones. Con los diapasones es posible realizar tanto
estudios cuantitativos como cualitativos, y mediante pruebas
comparativas es posible obtener información respecto de la
topografía lesional.

Para el exámen audiométrico, una vez puesto en
vibración el diapasón y sostenido por su vástago (el instrumento
tiene una forma muy similar a la "Y"), sus ramas se ponen
paralelas al oído del sujeto examinado y a un centímetro del
conducto auditivo externo. Existen distintas pruebas: Prueba de
Weber, de Rinne, de Schwabach, de Bing, etc.

El uso del diapasón en la audiometría es importante
cuando lo que se pretende es el estudio de la orientación
topográfica de la lesión, para establecer la división entre
hipoacusias de transmisión y de recepción.

1 .2- Audiometría Tonal: Es una de las pruebas más
características y se puede empezar a utilizar con niños mayores
de tres años, ya que deben ser entrenados para escuchar el
sonido y dar una respuesta. Se emplea un audiómetro, que es un
aparato que emite sonidos con distintas frecuencias e
intensidades. Los resultados obtenidos se expresan a través de
un audiograma, que recoge la intensidad de la pérdida auditiva
del niño en cada uno de sus oídos en función de diversas
frecuencias. La intensidad del sonido es medida en decibelios
(dB). La frecuencia se refiere a la velocidad de vibración de
las ondas sonoras, de graves a agudas, y se mide en Herzios
(Hz). Las frecuencias más importantes para la comprensión del
habla se sitúan en las bandas medias, en 500, 1.000 Y 2.000 Hz.

Una vez conocidas las características de la pérdida
auditiva del niño por medio de una audiometría basada en la
transmisión de un estímulo sonoro a través del aire, es
conveniente completarla con una audiometría de transmisión ósea
con el fin de diagnosticar el tipo de sordera. Esta última
prueba es semejante a la anterior con la excepción de que la
señal se transmite a través de un pequeño vibrador que se coloca
sobre el hueso mastoides detrás del oído. El niño percibe el
tono emitido directamente en el oído interno, sin que atraviese
el oído externo y el oído medio. Es por tanto una prueba de
integridad neuro-sensorial.

1.3- Audiometría Vocal: Así como en la audiometría
tonal el estímulo sonoro son los tonos puros, en la audiometría
vocal el estímulo es la voz, utilizando como material fonético
sílabas sin sentido, logotomas, palabras monosílabas, bisílabas
y frases.

La audiometría vocal se puede realizar con
procedimientos no electrónicos (Prueba de los tres ítems de
Perelló, Prueba de Fowler) o electrónicos (actualmente los
audiómetros van provistos en su mayoría, de los elementos
apropiados para el exámen logoaudiométrico).

El audiograma vocal es un gráfico en forma rectangular
en el que la intensidad con la que se emiten las palabras, u
otro material fonético, figura en las abscisas, y los tantos por
cientos de palabras oídas en las ordenadas.

1.4- Audiometría Verbotonal: Puede considerarse como
una audiometría vocal, pero filtrada. Usa logotomas (grupos
fónicos sin valor significativo) filtrados en su octava óptima,
con la finalidad de medir la sensibilidad auditiva, no sólo de
un logotoma, sino de toda la banda de frecuencias que es una
octava, pues nuestra percepción auditiva puede identificar el
fonema solamente en su octava óptima. Por ejemplo, percibimos
"i" solamente cuando la escuchamos entre los 3.200 y 6.400 Hz,
que es su octava óptima, pero si esta misma vocal la oímos a
través de otra octava que no es la zona frecuencial óptima para
ella, no se percibirá como "i", sino como otra vocal que tuviese
su octimal en la zona frecuencial que estuviéramos escuchando.

La audiometría verbotonal nos permite determinar la
zona o zonas auditivas, o sea, que descubre las zonas
frecuenciales donde se encuentra la óptima sensibilidad de un niño con deficiencias en las cuales los restos fisiológicos,
auditivos, están mejor conservados.

1.5- Audiometría Lúdica: Basada en la presentación de
los estímulos de forma motivadora para captar la atención del
niño, así como la aplicación a la audiometría de los
conocimientos psicológicos derivados tanto del condicionamiento
clásico de Pavlov, como del condicionamiento operante de
Skinner.

a) Audiometría por reflejo de orientación condicionado:
Se basa en el condicionamiento clásico y el aparataje se compone
de una combinación simétrica de dos altavoces conectados a un
audiómetro tonal y un proyector de diapositivas, con dos
pantallas a derecha e izquierda o dos muñecos que pueden
iluminarse. Ambos estímulos, el acústico (tono) y el óptico (luz
o diapositivas) están ensamblados de modo que tras la aplicación
de cada estímulo sonoro aparece un segundo después, y del mismo
lado, el estímulo visual. Tras varias administraciones de tono
seguidas de imagen, el niño se condiciona al estímulo auditivo
(si lo percibe) como señal previa a la aparición de la imagen,
apareciendo el giro de cabeza hacia el lado de donde recibe el
tono. El niño se coloca a 50 cm. del aparato procurando que sus
ojos se sitúen al nivel de las pantallas o muñecos. Utilizando
tonos de diversas frecuencias e intensidades y comenzando a 30 ó
40 dB por encima del umbral supuesto del niño, se puede
determinar la audición liminar del sujeto y las diferencias
entre un oído y otro.

b) Peep-Show: Consiste en motivar al niño para que
oprima una tecla o un botón cada vez que oye un tono. El
examinador, fuera de la vista del examinado, pone en marcha un
mecanismo que iluminará una pantalla o un teatrito, en la que
aparecen películas de dibujos animados o figuras iluminadas,
etc. El botón o tecla que oprime el niño es inerte, no teniendo
más efecto que el de informar al examinador que ha percibido el
tono.

c) Pruebas audiométricas de discriminación tonal: Se
trata de procedimientos en los que se busca la correspondencia
entre un objeto determinado y un tono concreto. Por ejemplo, en
la "Audiometría del garaje "de Perelló, se permite al niño
jugar con un camión, una moto, un turismo y un coche de bomberos
mientras que suene una frecuencia, respectivamente, de 200, 500,
1.000 Y 2.000 Hz; se va disminuyendo la intensidad hasta que el
niño no entra en juego, calculándose así el nivel del umbral
para esa frecuencia.

2- Semiobjetivas:

Tienen un componente involuntario o reflejo, pero la
valoración de los resultados tiene el componente subjetivo del
observador.

Entre los procedimientos audiométricos basados en
reacciones reflejas citaremos:

- Reflejo auropalpebral: Se aprovecha el momento en que
el niño cierra los párpados en condiciones de relajación y
tranquilidad, y entre sonido y sonido emitido se deja un
intervalo de uno a dos segundos.

- Audiometría refleja psicogalvánica: La combinación de
un estímulo doloroso y un estímulo sonoro daba origen a un
reflejo condicionado pavloviano, registrándose la variación de
la resistencia cutánea, por una mayor secreción de las glándulas
sudoríparas, mediante un sensible microamperímetro llamado
elctrodermamómetro. Al estímulo sonoro le seguía, de tres a
cinco segundos después, el estímulo doloroso.

- Audiometría refleja pletismográfica: Basada en la
acción de los estímulos sonoros sobre los vasos periféricos.
La aplicación de estas dos últimas técnicas no ha
prosperado.

3- Objetivas:

3.1- Audiometría Electroencefalográfica: También
llamada Audiometría de Respuesta Evocada, en su aplicación el
sujeto puede estar sentado o acostado, utilizando pequeños
electrodos de plata que se fijan, en el caso de los
registradores, uno en el vertex en el plano interaural y el otro
pinzado al lóbulo de una de las orejas. El electrodo de tierra se
suele fijar al otro lóbulo. Como estímulos, se utilizan señales
con tonos puros de 700 mseg. de duración, una vez cada 4 seg.
Cada medida de la respuesta evocada requiere la presentación de
un total de 50 estímulos. El umbral de la respuesta es, por
definición, la intensidad del estímulo que produce una señal
eléctrica visualmente perceptible, cuando una intensidad de 10
dE inferior no ha originado una ondulación de tal naturaleza.

3.2- Audiometría Electrococleográfica: Así como la
audiometría electroencefalográfica informa acerca de la llegada
de los impulsos auditivos a la corteza cerebral, la
electrococleográfica es un método audiométrico referido a la
primera neurona de la audición y en particular al órgano de
Corti. De los potenciales procedentes del caracol el más importante es el llamado micrófono coclear, que reproduce la
forma de onda propia de la señal acústica estimulante y se mide,
por lo general, por medio de un electrodo colocado lo más cerca
posible del órgano de Corti.

3.3- Audiometría por respuesta evocada de tronco
cerebral: Esta técnica permite registros diferenciales óptimos
con los electrodos colocados en el vértice craneal y en una
hipófisis mastoides, con el electrodo de tierra en la mastoides
contralateral. Las respuestas se evocan fácilmente por medio de
estímulos discontinuos en forma de clics reiteradamente
presentados y de cuyo promedio se encarga el computador. El
mayor inconveniente es que no suministra demasiada información
sobre la audición de bajas frecuencias, ni permite distinguir
claramente entre los problemas auditivos de carácter conductivo
y los de tipo neurosensorial.

3.4- Audiometría de Impedancia: La impedancia acústica
se define como la resistencia que opone el oído medio a la
penetración de la onda sonora. Se mide en ohms acústicos e
indica la relación de energía sonora que es absorbida por el
tímpano y la que es reflejada. Cuanto menos tensa esté la
membrana, más energía absorberá, y cuanto más tensa, mayor será
la cantidad de energía reflejada. De forma complementaria, se
estudia la compliancia timpánica definida como la propiedad del
tímpano para dejarse modificar por la presión sonora. Es lo
contrario de la impedancia y se mide en centímetros cúbicos de
aire.

Cuando el sistema del oído medio es rígido o demasiado
denso, se registra una gran cantidad de energía reflejada, lo
cual ocurre en trastornos patológicos como la fijación osicular,
la otitis media y el colesteatoma.

El impedancímetro presenta un mecanismo de exploración
en cuya extremidad hay un manguito o punta de goma que se coloca
en el interior del canal auditivo. Dicho mecanismo está formado
por tres tubos: uno está conectado a una fuente de sonido que
produce el tono de prueba de 220 Hz, el segundo está conectado
con un pequeño micrófono que mide el sonido que se refleja en el
tímpano, y el tercero está conectado con una bomba de aire y un
manómetro que permite aplicar ligeras presiones en el exterior
del tímpano dándole una rigidez superior a la normal.

La batería completa de tests audiométricos de
impedancia comprende: la timpanometría, la medición de la
compliancia estática y la determinación del umbral del reflejo
acústico.

II- Diagnóstico Psicoeducativo:
Hemos de referirnos, en primer lugar, a la estrecha
relación que debe existir entre evaluación e intervención, y
cómo el seguimiento debe servir de "feedback", en un proceso
circular.
Dentro de la evaluación y seguimiento del niño sordo
en la esfera psicoeducativa, debe prestarse atención a:

1- Anamnesis:
De las informaciones de los padres y de los datos que
deben aportar, en cuanto a diagnósticos clínicos y pediátricos,
neuropediátricos, audiológicos, foniátricos, psiquiátricos,
oftalmológicos, etc., según las distintas afecciones que pueda
presentar el niño, aparte de los datos personales, debe
realizarse una completa anamnesis en la que se recojan los
posibles antecedentes personales y familiares: número de
embarazos y abortos; características del embarazo del niño en
cuestión; tipo de parto y posibles anomalías (cianosis, anoxia,
ictericia, presentación de nalgas, vuelta de cordón, parto
prolongado, sufrimiento fetal ...); peso al nacer; enfermedades
infantiles; administración de ototóxicos; otitis repetidas y
tratamiento; operaciones (vegetaciones, amigdalectomía);
predisposición a ciertas enfermedades y si está en tratamiento
en ese momento, así como el tipo de tratamiento que recibe.

De los datos familiares interesa conocer si hay
antecedentes de sordera, enfermedad mental o de otro tipo, así
como posible consanguinidad por parte de los padres.

La indagación de todos estos aspectos tiene por objeto
determinar, si es posible, la etiología de la sordera y
probables déficits que pueden cursar conjuntamente con la
pérdida auditiva.

2- Datos audiológicos:
El audiograma o audiogramas obtenidos hasta ese momento
informarán del grado de pérdida auditiva, tipo de lesión,
características de los restos aprovechables para la audición o
el sentido vibrotáctil, posibilidades en vía aérea y vía ósea,
procedimientos audiométricos utilizados y posibilidades de
adaptación protésica.

3- Desarrollo infantil y conducta auditiva:
Igualmente, conviene recabar información de los padres
en cuanto al desarrollo del niño relativo a visión, dentición,
equilibrio, propensión a mareos, edad de inicio de la
deambulación y control de esfínteres. A continuación, edad en
que se advirtió el déficit auditivo, confirmación de la pérdida
y adaptación de audífonos, así como del ingreso del niño en
guardería, parvulario o seguimiento de algún programa de
estimulación precoz de tipo auditivo o motor. En el caso de
poseer audífono, tipo y grado de adaptación a él; horas diarias
que lo utiliza y rendimiento que le proporciona; diferencias que
pueden advertir, en cuanto a recepción de sonidos, con él y sin
él; tendencia a mirar a los labios cuando se le habla; presencia
o no de reacciones de alarma ante ruidos bruscos, intensos e
inesperados; tendencia a taparse los oídos ante este tipo de
sonidos intensos; dolores de cabeza frecuentes, etc.

4- Ambiente familiar:
Es necesario recabar información de los padres acerca
de la repercusión que, a nivel familiar, supone la sordera del
hijo; integración de éste en el seno de la familia; modos de
comunicación entre unos y otros; bilingüismo; aceptación,
sobreprotección, participación del niño en las actividades
domésticas, socialización en el contexto del vecindario, barrio
o pueblo, autonomía personal, tendencia al aislamiento, etc.

5- Niveles de desarrollo:
De cara a evaluar los déficits y potencialidades del
niño se deben valorar los diferentes aspectos cognitivos,
verbales, personales y sociales. Será por ello importante
evaluar el mayor número de aspectos posible, entre ellos:

- Nivel de desarrollo motor.
- Nivel de desarrollo intelectual: aptitudes, potencial
de aprendizaje, etc.
- Nivel de desarrollo verbal: articulación,
vocabulario, lenguaje comprensivo, nivel de labiolectura,
lectoescritura, etc.
- Hábitos de autonomía.
- Rendimiento e integración escolar.
- Grado de adaptación personal.
- Grado de adaptación social.

Respecto al nivel de desarrollo intelectual,
distinguiremos entre los tests creados para los sordos y los
tests no verbales (D. Colin, obra citada. pp. 63-66).

a) Tests creados para los sordos:

- La Escala de ejecuciones de Pintner-Paterson, creada
en 1917. Concebida para los sordos de 4 a 16 años, engloba la
mayor parte de las pruebas halladas en escalas posteriores.

- El Test de Aptitud para el Aprendizaje de Nebraska
(Nebraska test of Learning Aptitude), publicado por M.S. Hiskey
en 1941.
Las normas conciernen a niños sordos de 3 a 11,6 años.
La batería consta de dos escalas de ejecuciones abreviadas; una
para individuos de 3 a 7 años y otra para los de 8 a 11,6 años.
El material es muy variado y muy bien adaptado al niño. Se
encuentran tres tests de memoria inmediata, cuatro tipos de
pruebas de reconstitución, un test de doblaje de papel, uno de
identificación de imágenes y los tests de razonamiento,
analogías y asociación de imágenes.
Este conjunto alude a la evaluación del nivel global
del desarrollo mental bajo el prisma de la capacidad para
realizar aprendizajes; es decir, sacar provecho de la
experiencia adquirida para un nivel de dificultad y para
conseguir el nivel siguiente en un mismo tipo de tareas. Se
calcula un cociente de aprendizaje a partir de una edad de
aprendizaje por la media de las pruebas superadas.

- La escala de ejecución de Borelli-Oléron (1955,
después 1964) está adaptada a la vez para sordos y oyentes en
edades de 4 a 8 años y comprende: dos pruebas de construcción de
cubos que abarca un total de cuatro formas para rellenar con
piezas geométricas, la prueba de memoria inmediata o de campo de
aprehensión de Knox y una serie de dibujos para reproducir.

- La escala de ajecución de Snijders-Oomen, creada en
Holanda de 1939 a 1942 y reeditada en 1962.
La escala completa cuenta con ocho grupos de tests que
engloban la apreciación de las capacidades perceptivas
(mosaicos, cubos y dibujos para completar o copiar) bajo un
prisma de análisis y síntesis de elementos; la capacidad de
comprender y de establecer las relaciones entre situaciones,
acontecimientos, objetos, unos y otros figurados (puzzles,
ordenación y complementos de imágenes); formas de razonamiento
(analogías, clasificación a partir del principio a descubrir);
memoria inmediata. A partir de los puntos obtenidos, se calcula una edad mental en cada grupo de pruebas y una edad mental medida en la escala. El C.I. se lee sobre las tablas después de convertir las
anotaciones brutas en notas estándar normalizadas. Estas
características se establecen independientemente una de otra.
Esta batería es actualmente uno de los mejores
instrumentos disponibles ea condición de que el niño esté
escolarizado).

b) Tests No Verbales:

- La escala de ejecuciones de Grace Arthur.
- La escala de Merrill-Palmer.
- El dibujo del "Bonhomme de Goodenough".
- La escala de ejecuciones de Alexander.
- El WISC.
- Los tests sin palabras y los tests de aptitud de
Borel-Maisonny.
- Las matrices progresivas de Raven.
- Los cubos de Kohs.
- La figura compleja de Rey.
- El test de desarrollo de la percepción visual de
Frostig.

(Nota: Los números entre paréntesis hacen referencia a las obras señaladas, con ese mismo número, en la Bibliografía.)

Bibliografía

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LA INTEGRACIÓN FAMILIAR Y SOCIAL DEL NIÑO SORDO

 

Celos
Disciplina
Hiperactividad
Acoso Escolar
Enuresis
Tartamudez

Miedos

Deberes

Comidas

Habilidades Sociales

Autocontrol

Abuso Sexual

Adicción Internet

Autonomía

Disciplina Positiva

Autoestima

Valores

Errores de Lectoescritura

Inteligencia Emocional

Memoria

Estimulación del Lenguaje

Situación Crítica

Libros Educativos

Timidez

Reflexiones educativas

Adolescencia

Grafomotricidad

Aprendizaje Cooperativo

Divorcio

Estrategias de colaboración

Ortografía

Prevención consumo de drogas

Dislexia

Resolución de Conflictos

Madurez lectora

Autoinstrucciones

Límites

Mal comportamiento

Trastornos del sueño

Aprendizaje en casa

Evaluación

Escritura

Autoaprendizaje

Control Esfínteres Diurno

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Desarrollo etapa Primaria
Etapa de Educación Primaria
Desarrollo etapa Secundaria
Desarrollo Cognitivo
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Desarrollo Motor
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Intervención
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Alumnos Hipoacúsicos y Sordos

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Educación Especial

Organización Ed. Especial

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Atención Temprana

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