La Deficiencia Auditiva

 

 

 

 

 

VARIABLES DIFERENCIADORAS EN EL DESARROLLO DE LOS NIÑOS SORDOS

 

 

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VARIABLES DIFERENCIADORAS EN EL DESARROLLO DE LOS NIÑOS SORDOS

 
Índice LOE

 

 

A. Marchesi ("El desarrollo cognitivo y lingüístico de
los niños sordos". Madrid, Alianza, 1987, pp. 16-32), trata
ampliamente estas variables diferenciadoras. Exponemos a
continuación algunas de sus aportaciones:
Muchos estudios realizados han partido del supuesto de
que los sujetos sordos constituyen un grupo relativamente
homogéneo, cuya variabilidad individual es semejante a la de los
niños oyentes con los que se comparan. Sin embargo, este
supuesto no se ajusta a la realidad, ya que existen muchos
subgrupos dentro del grupo de niños sordos y las diferencias
entre ellos son a veces mayores que las encontradas entre los
sordos en sentido genérico y los oyentes. La constatación de
este hecho ha orientado recientemente a los investigadores a
tratar también de describir las variables que determinan estas
diferencias y a comprobar su influencia relativa en el
desarrollo de los niños sordos. Esta variabilidad
interindividual obliga a realizar constantes precisiones cuando
se habla de cualquiera de las dimensiones evolutivas en relación
con los sordos, lenguaje, memoria, inteligencia, interacción
social, ... e impide realizar afirmaciones categóricas.

1- El Diagnóstico de la sordera:
En líneas generales, hay que señalar que los efectos de
las sorderas conductivas no son muy graves y que pueden llegar a
suprimirse por medio de tratamientos u operaciones quirúrgicas,
si bien esto depende de la rapidez de la intervención. En
cambio, las sorderas neurosensoriales son más graves y
permanentes y con un pronóstico mucho más complicado. Los
problemas que afectan al oído interno, la clóquea, el nervio
auditivo o las zonas auditivas del cerebro se incluyen dentro de
esta categoría de sorderas. El oído del niño suele estar
gravemente dañado y poco se puede hacer hasta el momento para
superar esta lesión.

2- Etiología de la sordera:
La etiología o causa de la sordera es también un factor
de variabilidad importante que tiene relación con la edad de la
pérdida auditiva, con posibles trastornos asociados, con la
reacción emocional de los padres y posiblemente también con el
desarrollo intelectual de los niños sordos.
Parece que existe una menor probabilidad de un
trastorno asociado con la sordera cuando su origen es
hereditario. Por el contrario, las sorderas adquiridas tienen
una tendencia mayor a tener asociadas otras lesiones o
problemas, especialmente cuando son producidas por anoxia
perinatal, incompatibilidad de Rh o rubeola. Este hecho puede
tal vez explicar los resultados obtenidos en diversos estudios
que han comprobado que los niños sordos profundos cuya causa es
hereditaria tienen un mayor nivel intelectual que los sordos con
otro tipo de etiología. Además, algunos de los trastornos que
producen una sordera (rubeola, meningitis, anoxia) son también causas principales de lesiones cerebrales.

3- Edad de comienzo de la sordera:
Se trata de una importante variable, ya que cuando la
pérdida auditiva se produce después de los dos-tres años, los
niños han adquirido ya una cierta competencia en el lenguaje
oral y una extensa experiencia con los sonidos que influye
posteriormente en el desarrollo de sus habilidades
linguísticas.

4- Grado de pérdida auditiva:
El grado de pérdida auditiva es otra de las dimensiones
fundamentales que influye decisivamente en el desarrollo de los
niños sordos, no sólo en las habilidades linguísticas sino
también en las cognitivas, sociales y educativas. La intensidad
auditiva es el factor cuya influencia es más notable, pero no
hay que olvidar la banda de frecuencia que el niño puede
percibir mejor, ya que esto permitirá conocer con mayor
seguridad los problemas que el niño va a tener para comprender
el habla y servirá de base más firme para la utilización de los
restos auditivos. Hay determinados sonidos en el habla, como la
"s", "t" y "f" que se emiten en frecuencias altas. Los niños
sordos con pérdidas auditivas en este tipo de bandas
experimentarán más problemas para percibir los comienzos y
finales de las palabras, puesto que están formados
principalmente por consonantes. Por el contrario, las vocales se
emiten en frecuencias más bajas, por lo que los niños con
mayores restos en esas bandas percibirán mejor la parte de las
palabras, generalmente la zona media, en la que se encuentran
más vocales.
El grado de pérdida auditiva está también
significativamente asociado con la lectura y la labiolectura.

5- Ambiente familiar:
El grado de aceptación de la sordera del hijo por los
padres va a modular sus relaciones afectivas, sus intercambios
comunicativos y la estructuración de las relaciones en el seno
de la familia. Es evidente que el hecho de la sordera produce en
todos los padres profundos sentimientos de tristeza. Sin
embargo, los padres reaccionan posteriormente de forma muy
diferenciada: desde aquellos que tratan de negar la existencia
de la sordera, ocultándola a compañeros, familiares y amigos,
hasta los que intentan proteger y cuidar desproporcionadamente
al niño, rodeándole de todo tipo de atenciones. Entre ambos
extremos, la posición más positiva es la de los padres que,
asumiendo el hecho de la sordera, favorecen un ambiente relajado
de comunicación e intercambio, utilizando con su hijo todo tipo
de recursos comunicativos. Al mismo tiempo, mantienen una
actitud que favorezca la autonomía del niño y su desarrollo con
los compañeros de la misma edad, conscientes también de sus
limitaciones en el campo del lenguaje y de la interacción
social.

- El status sordo u oyente de los padres: En el
primer caso, los padres aceptan con más facilidad la sordera de
su hijo, comprenden mejor su situación y ofrecen al niño un
sistema de comunicación, el lenguaje de signos, que va a
aprender con gran facilidad y que va a permitir estructurar unos
intercambios comunicativos más fluidos y satisfactorios. En el
caso de los padres oyentes, que son el 90% del total, es
evidente que puedan presentar modelos más completos de lenguaje
oral, pero experimentan más dificultades para encontrar el modo
de comunicación más adecuado y para comprender las experiencias
vividas por el niño sordo.

- El nivel social y económico de las familias: Su
influencia se hace notar especialmente por la más temprana
educación que reciben los niños de familias con mayores recursos
económicos y por la mejor atención que se les presta
(profesionales, tiempo de dedicación, sistemas de amplificación,
etc).

- Adquisición temprana del lenguaje de signos: De
acuerdo con las investigaciones de A. Marchesi, los niños cuya
comunicación temprana estaba basada en el lenguaje de signos
eran superiores en Inteligencia, Vocabulario y Lectura Labial a
los niños sordos con comunicación temprana exclusivamente oral.
Igualmente, cuando la utilización temprana del lenguaje de
signos se acompaña con una mayor riqueza en el lenguaje oral,
los progresos lingüísticos de los niños sordos son superiores.

6- Factores educativos:
- La edad de escolarización: Una doble influencia
puede atribuirse a la escolarización más temprana en relación
con el desarrollo cognitivo: por un lado, amplía las
experiencias del niño, le enfrenta con situaciones y problemas
nuevos y facilita la comunicación con niños en sus mismas
condiciones, todo lo cual contribuye a que el niño adquiera una
mayor capacidad de tomar en consideración el punto de vista de
los otros y a promover el desarrollo constructivo de la
inteligencia. Por otro lado, la escolarización temprana favorece
el aprendizaje del lenguaje, que a su vez va a incidir en el
desarrollo de las habilidades cognitivas.

(Nota: Los números entre paréntesis hacen referencia a las obras señaladas, con ese mismo número, en la Bibliografía.)

Bibliografía

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