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Índice LOE |
El desarrollo de la persona humana, siguiendo a J.
Palacios (8), está
posibilitado por los genes que la definen como miembro de la especie, y
limitado
por un cierto calendario madurativo que determina el momento en que ciertas
adquisiciones son posibles. Se trataría de los "contenidos cerrados" del
código
genético, puesto que no son alterables como consecuencia de la experiencia
individual (por ejemplo, las características morfológicas, las
transformaciones
corporales de la pubertad, etc.).
Pero, también, el desarrollo está determinado en su
concreción por las
interacciones de la persona con su entorno; estas interacciones sociales
incidirían en los "componentes abiertos" del código genético, que tienen que
ver
con posibilidades de desarrollo (por ejemplo, la adquisición del lenguaje
depende de unas bases fisiológicas y de un calendario madurativo, pero
también
de la interacción del niño con su entorno social).
Otra característica del desarrollo humano es que está
fuertemente
canalizado, lo que trae como consecuencia que los seres humanos somos más
semejantes los unos a los otros cuanto más pequeños somos, pues los procesos
madurativos determinados por la parte cerrada del código genético van
haciendo
aparecer capacidades que, a poco que se encuentren con una estimulación
mínima
por parte del medio, se materializan en desarrollo. Esto ocurriría hasta el
año
y medio o los dos años de la vida del niño.
Pero, a medida que nos alejamos de la primera
infancia, las diferencias
introducidas por la cultura se van haciendo más grandes. Así ocurre, por
ejemplo, en la secuencia de estadios evolutivos establecida por Piaget en el
desarrollo intelectual (inteligencia sensoriomotora, pensamiento
preoperatorio,
pensamiento operatorio concreto, pensamiento formal), cuyo orden de
aparición es
el mismo en todos las personas pero, en función de la experiencia y de la
propia
historia educativa, pueden producirse avances o retrocesos que, en algunos
casos, pueden ser de varios años respecto a la edad media de aparición.
También queremos referirnos al tópico de que las experiencias ocurridas
en la infancia tienen un efecto determinante y configurador de todo el
desarrollo posterior. Esto, que tiene mucho que ver con la noción de período
crítico (o suposición de que determinados aprendizajes deben realizarse en
un
período determinado, o serán muy difícil o imposible de que ocurran), no se
puede afirmar tajantemente, pues aunque lo que ocurra en la infancia es muy
importante, desde luego no es irreversible, y aunque existen momentos muy
adecuados para algunos aprendizajes, durante muchos años éstos se podrán
llevar
a cabo igualmente. Quizás las influencias más determinantes sobre el
desarrollo
no sean las más precoces, sino las más estables.
La edad de la Educación Primaria coincide con lo que
la Psicología
Evolutiva considera como segunda infancia, o periodo comprendido entre los
seis
o siete años y el comienzo de la pubertad, que empieza a manifestarse hacia
los
once o doce años y que conduce a la adolescencia.
De las clasificaciones realizadas de esta segunda infancia nos quedamos
con la de Osterrieth, que la divide en dos partes:
a) El periodo de disgregación de la subjetividad
primitiva (6 a 9 años)
b) La madurez infantil (9 a 12 años).
Bibliografía
utilizada:
(1) CEMBRANOS, C. y
GALLEGO,P.: "Desarrollo psicoevolutivo en el Ciclo Medio".
Madrid: Narcea, 1982.
(2) CRATTY,B.J.:
"Desarrollo perceptual y motor en los niños". Barcelona:
Paidós Ibérica, 1982.
(3) DELVAL, J.:
"Crecer y pensar". Barcelona: Laia, 1983.
(4) MINISTERIO DE
EDUCACIÓN y CIENCIA: "Diseño Curricular Base: Educación
Primaria". Madrid: M.E.C., 1989.
(5) MINISTERIO DE
EDUCACIÓN y CIENCIA: "Las necesidades educativas especiales en la escuela
ordinaria". Madrid: MEC, 1989.
( 6) MUSSEN, P.,
CONGER, J. Y KAGAN, J.: "Desarrollo de la personalidad en el
niño". México: Trillas, 1983.
(7) PALACIOS, J.,
MARCHESI, A. y CARRETERO,M. (comps.): "Psicologia evolutiva" vol. 2:
Desarrollo cognitivo y social del niño. Madrid: Alianza, 1984
(8) PALACIOS, J.,
MARCHESI, A. y COLL, C. (comps.): "Desarrollo psicológico y
educación" vol. 1: Psicología evolutiva. Madrid: Alianza, 1990.
(9) MINISTERIO DE
EDUCACIÓN y CIENCIA: "Orientación y tutoría". Madrid: MEC,
1992.
Más Artículos:
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