CÓMO FAVORECER EN EL AULA EL DESARROLLO DE LOS NIÑOS CON DIFICULTADES DE LENGUAJE ORAL

 

 

CÓMO FAVORECER EN EL AULA  EL DESARROLLO DE LOS NIÑOS CON DIFICULTADES DE LENGUAJE ORAL

 
Índice LOE

 

 

Orientaciones básicas para favorecer, dentro del aula, el desarrollo de los niños dificultades de lenguaje oral:(6)

a) Adaptarse siempre al niño, tanto a su conocimiento y experiencia
como a sus habilidades comunicativas y linguísticas, pero tratando de
"andamiar", de favorecer su desarrollo.
b) Partir de los intereses, experiencias y competencias del niño,
condiciones ligadas al verdadero aprendizaje significativo.
c) Hacer comentarios -mejor que preguntar constantemente- acerca de la
actividad o del tópico que se trate.
d) Evitar corregir o hacer repetir constantemente al niño sus
producciones erróneas o incompletas; será más útil producir extensiones, tanto
de tipo gramatical como semántico, a partir de lo dicho por el niño.
e) Dar tiempo al niño para que pueda expresarse.
f) Reforzar los éxitos, de modo que mejoren su autoestima y seguridad
personal, sobre todo en el caso de alumnos que manifiesten déficits de lenguaje.
g) Animar el uso del lenguaje para distintas funciones: describir
experiencias, plantear preguntas, expresar sentimientos, ofrecer información,
realizar juicios y predicciones, etc.
h) Proveer oportunidades para ampliar el uso del lenguaje más allá de
lo concreto, del aquí y del ahora.
i) Hacer preguntas abiertas que posibiliten respuestas diversas, y
ayudar con preguntas de dos o tres alternativas.
j) Utilizar todos los medios que faciliten la comprensión del mensaje y
el buen establecimiento del feed-back comunicativo: gestos, expresiones
faciales, corporales, etc.
k) Tener en cuenta a los niños con dificultades de lenguaje, que pueden
sentirse inseguros en situaciones en las que haya un gran componente de
discusión oral, y de lectura y escritura.
l) Utilizar todo tipo de representaciones visuales que apoyen el tema
del que se hable: gráficos, dibujos, etc.
m) Utilizar, siempre que sea posible, situaciones de juego, pues se
trata de contextos que proveen oportunidades informales para el uso del
lenguaje.
n) No olvidar la importancia de que los contenidos sean significativos.
En las conversaciones normales los niños y adultos hablan de cosas que
conciernen a ambos y que parten de su actividad conjunta.
o) Establecer colaboraciones con la familia, de modo que las
estrategias de intervención se lleven a cabo de forma complementaria por
distintos agentes educativos en situaciones diferentes.

Si partimos de que el desarrollo del lenguaje en estas edades debe
basarse en su utilización funcional, resultará importante que todos los niños
del aula infantil tengan suficientes oportunidades de comunicación, por lo que
se ha de prestar atención a la necesidad de que todos hablen. Sin embargo, algún
estudio revela cómo aproximadamente un 30% de los niños de preescolar no
participan nunca en las sesiones conversacionales grupales con el educador. Para
iniciar estas situaciones, conviene tener en cuenta:(9)
1- Para una sesión conversacional colectiva, las dos colocaciones más
favorables son la siguientes:

a) Cuando la sesión se realiza alrededor de un sujeto de observación: Todos los niños pueden observar y escuchar al mismo tiempo; la maestra, desplazándose, puede hablar individualmente y parece estar a la disposición de todos.

b) Cuando la sesión se realiza sin sujeto de observación: La maestra, sentada como los niños en el suelo o en una silla baja, coloca cerca de ella a los niños más inhibidos a la hora de participar, así como a los de atención más dispersa, y coloca, más o menos estratégicamente, separándolos, a los niños con mayor nivel de participación para que constituyan núcleos activos repartidos entre el grupo.

2- Las sesiones conversacionales tienen por objetivo permitir a los
niños expresarse y acostumbrarlos a hacerlo en grupo. Las intervenciones del
educador deberían limitarse a realizar preguntas abiertas, recogiendo lo que
acaba de decir el último niño para estimular la conversación, reprimiendo la
inclinación natural de aquél (deformación profesional) a introducir información
adulta, y a dirigir y ordenar las intervenciones de cada uno. Debe aprender a
dejar rodar la conversación en la dirección que desean los niños, a aceptar
(sobre todo con los más pequeños) momentos de confusión y de cacofonía para,
justo después, con una pregunta o una sugerencia, volver a centrar la atención
conjunta y permitir la entrada a una nueva intervención.

3- Los niños deben sentir que el adulto tiene verdadero deseo de
comunicarse con ellos: De ahí la importancia de las preguntas abiertas cuyas
respuestas no sean conocidas por la maestra; de hacer series sucesivas de
preguntas que permitan al niño precisar mejor lo que quiere decir, etc.

4- El adulto está allí para ayudar a que se expresen: Hay que partir de
la propia expresión espontánea del niño, huir de los modelos fijos que deben
repetir al pie de la letra; nuestras respuestas o incitaciones, en situaciones
conversacionales, deben proponer a los niños esquemas sintácticos a partir de
los cuales ellos puedan producir un número ilimitado de enunciados.

5- El lenguaje debe integrarse en la experiencia directa, en la acción
para separarse progresivamente de ella: Sobre todo para los pequeños, las
sesiones conversacionales deben ser sobre todo con un sujeto de observación, a
ser posible manipulable, para que pueda ser tocado y experimentado por los
niños. Poco a poco podrá pasarse a sesiones sin sujeto de observación. Un paso
intermedio puede ser la dinámica propuesta por M. Hohman, que se articula en
tres momentos: planear, trabajar y recordar. Así, antes de emprender cualquier
actividad, colectivamente y con ayuda de la maestra, se verbaliza el conjunto de
acciones que se pretende realizar, y, después de dicha actividad, el grupo se
vuelve a reunir para recordar verbalmente y comentar lo ocurrido durante el
trabajo. Esto permite a los niños desarrollar progresivamente una capacidad de
representación, tanto cognitiva como verbal, a través de una situación de
comunicación, efectuando así una síntesis lingüística especialmente interesante.

6- Hacer que todos hablen: Aunque no existe una solución milagro para
este problema, sí se pueden dar algunas recomendaciones:
a) Realizar sesiones conversacionales en pequeños grupos de 4 ó 5
niños (por ejemplo, en actividades de talleres). Para que esto
sea eficaz, es necesario que estos grupos sean homogéneos, de
modo que la presencia de un niño muy hablador no impida la
participación de los demás.
b) Diversificar los temas de conversación: Es frecuente que la no
participación de algunos niños se deba a que no tienen nada que
decir respecto al tema de la conversación. A través del
conocimiento del niño y de su familia, el educador podrá orientar
la conversación hacia un tema para el que el niño tenga una
experiencia más rica o mas reciente.
c) Enseñar a los niños a respetar poco a poco un turno de palabra
sin caer en una rigidez ridícula que quitaría toda espontaneidad
a la conversación; el educador deberá recordarlo y, a través de
preguntas, intentar con suavidad que se incorporen al grupo: para
ello deberá dar mucha importancia a las respuestas de estos niños
y convertirlas en punto de partida de las siguientes
intervenciones.
d) Intentar que la conversación no se limite a una serie de
diálogos sucesivos entre un niño y la maestra, sino que derive,
con la mayor frecuencia posible, hacia el intercambio entre los
propios niños.

7- La motivación: Para el desarrollo del lenguaje descriptivo es
esencial proporcionar a los niños cosas interesantes para que las exploren y las
usen.

8- El sentido de la ruptura: Cuando el educador nota que el nivel de
dispersión aumenta y que la participación en el tema empieza a agotarse, debe
producir una ruptura de situación que le devuelva otra vez la atención de la
clase; para ello se puede valer de varios trucos: sacar un nuevo objeto como
sujeto de observación, introducir algún elemento humorístico (equivocarse a
propósito en alguna respuesta, introducir algún elemento de fantasía en la
conversación, etc.), o cambiar la colocación de los niños para que el exceso de
tensión acumulada se vaya a través del cambio de postura y el movimiento.

9- Escribir lo que dicen: Durante estos momentos de conversación, la
maestra inducirá a los niños a que le dicten palabras o frases, indicándoles con
claridad dónde queda escrito lo que han dicho, respondiendo a su interés y sus
preguntas acerca de las palabras o de las letras, despertando poco a poco en
ellos las ganas de aprender y de imitar a la maestra.

-Bibliografía

Más Artículos:

ASPECTOS PARAVERBALES Y FUNCIONES DEL LENGUAJE

EL DESARROLLO PRELINGÜÍSTICO (PRIMER AÑO)

LA ADQUISICIÓN DE LOS FONEMAS

EL PRIMER LENGUAJE COMBINATORIO

EL APRENDIZAJE DE LA EXPRESIÓN GRAMATICAL

EL DESARROLLO DE LA AUTORREGULACIÓN POR EL LENGUAJE
 

 

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