EL AULA DE EDUCACIÓN ESPECIAL

 

 

 

EL AULA DE EDUCACIÓN ESPECIAL

 
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2- EL AULA DE EDUCACIÓN ESPECIAL.

Las aulas de Educación Especial en centros ordinarios de EGB nacen con el fin de proporcionar a los alumnos con deficiencias una solución educativa más "normalizada" que la ofrecida en Centros de Educación Especial.

Su existencia se contempla por primera vez en la legislación española
en 1970, en la Ley General de Educación, en la que se establece lo siguiente:
- La educación de los deficientes en Centros específicos se realizará solamente en aquellos casos cuya gravedad así lo aconseje.
- Las aulas de educación especial en centros ordinarios se crean para escolarizar en ellas a niños deficientes.

La necesidad de establecer criterios en cuanto al funcionamiento de
centros y aulas de E.E. dió lugar a varias circulares del Instituto Nacional de
Educación Especial. Así, en una de 1976 se recogía:
1) La incorporación de los escolares a las Enseñanzas de Educación Especial vendrá precedida en cada caso de un diagnóstico multiprofesional.
2) Serán admitidos en Centros de Educación Especial aquellos alumnos afectados por deficiencias que no permitan su escolarización en Centros de EGB.
3) Se escolarizarán en Centros específicos los alumnos con CC.II. entre 36 y 67 (retraso mental medio y ligero) dejando los escolares con CC.II. superiores para las unidades de E.E. en Colegios Nacionales.

Otra circular, en 1981, establecía los siguientes criterios en cuanto a los modos de escolarización:
La escolarización podrá efectuarse de las siguientes formas:
a) Con una total integración en unidades de educación ordinaria.
b) Integración parcial a través de un programa combinado EGB-EE.
c) Integración parcial en aulas especiales de centros ordinarios.

La escolarización en el aula de Educación Especial presentaba las siguientes ventajas:
1) Existen mayores posibilidades de que los alumnos puedan recibir una enseñanza adaptada a sus características específicas y posibilidades de aprendizaje.
2) La individualización puede llevar a aumentar la confianza del alumno si percibe que va superando las cotas propuestas.
3) La convivencia con el resto de los alumnos del centro en actividades comunes hace que se establezca una relación recíproca altamente beneficiosa para ambas partes.

Sin embargo, también se pueden señalar los siguientes inconvenientes en la escolarización en un aula de Educación Especial:
1) En general, estas unidades sufren un aislamiento continuo y desalentador con respecto al resto del centro.
2) Con frecuencia, estas unidades específicas son objeto de calificaciones peyorativas ("clase de los torpes", etc.).
3) Usualmente, el profesor de la unidad sufre cierto aislamiento con respecto al resto del profesorado, que puede derivar en un oscurecimiento de su labor y en un escaso reconocimiento a su trabajo.

Aunque en su origen con estas técnicas de agrupamiento se pretendía una atención más centrada en el alumno, la realidad demostró que el aula de
Educación Especial se convirtió en una entidad aislada del resto de la escuela,
a donde se trasladaban a los alumnos que interferían el funcionamiento de las
aulas normales, mal dotada de equipamiento y material específico, instalada en
las peores dependencias del edificio escolar, la mayoría de las veces regentada
por profesores no especialistas recién incorporados al sistema educativo, sin
comunicación con el resto del profesorado de la escuela, y los alumnos que a
ella se destinaban tenían escasas posibilidades de participar en las actividades
del centro y ninguna de volver a incorporarse a las aulas normales; esta situación real en la que desembocaron las hizo merecer el calificativo de "cajón de sastre".

Sin embargo, la organización y funcionamiento de las aulas de Educación
Especial ha experimentado en los últimos años, en general, mejoras no sólo en
recursos materiales y humanos, sino también en una consideración más abierta y
flexible de dichas unidades, que han pasado desde posiciones de segregación o
aulas cerradas, con un grupo permanente de niños con deficiencias, a posiciones
de integración o aulas abiertas, con grupos temporales de alumnos; es decir, se
han convertido en aulas de apoyo a la integración. Este proceso de transformación de las unidades de Educación Especial en centros ordinarios de
E.G.B. tiene un marco legal en la Resolución de 15-6-89, donde se dice:

"Si en el planteamiento anterior, ya caduco, la educación especial era concebida como la educación de un tipo de personas y, por tanto, las unidades de educación especial se creaban para un tipo de alumnos, ahora que la Educación
Especial se entiende fundamentalmente como el conjunto de ayudas para satisfacer las necesidades educativas de determinados alumnos, las unidades deben transformarse lógicamente en un apoyo para la escuela a través de su
profesor.

De esta manera todos los centros que disponen de unidades de Educación Especial tendrán en sus profesores una ayuda efectiva para la atención a los alumnos con n.e.e. dentro del proyecto educativo de centro; de la misma manera que estos profesores de apoyo para la Educación Especial son, antes que
nada, profesores del centro, los alumnos con n.e.e. son, como cualquier otro, alumnos del centro, y forman parte del grupo clase que les corresponda bajo la responsabilidad directa del tutor; estos alumnos recibirán los apoyos y servicios
educativos necesarios que precisen de acuerdo con la propuesta curricular que para ellos se haya establecido, la cual incluirá precisiones respecto al tiempo y lugar en que dichos apoyos y servicios deban facilitarse.

Esta transformación de las unidades de Educación Especial en profesores de apoyo debe afectar a la gran mayoría de las unidades de Educación Especial actuales. En el futuro, sólo tendrán la denominación de unidades de Educación Especial aquéllas que desarrollen funcionalmente una labor sustitutoria de los centros de Educación Especial en núcleos de población y zonas geográficas, tanto urbanas como rurales, donde el principio de sectorización aconseje su existencia
para acercar el servicio al lugar de residencia de alumnos con graves necesidades educativas que requieran adaptaciones curriculares muy específicas; de todas maneras, desde el punto de vista del funcionamiento técnico, debe garantizarse
la participación de los alumnos con n.e.e., como alumnos del centro, en actividades escolares lo más ordinarias posible."

En la actualidad existe alrededor de 50 unidades de Educación Especial en centros ordinarios de EGB, sustitutorias de Centros de Educación Especial, que escolarizan alumnos con mayores necesidades educativas. Estas unidades están
situadas fundamentalmente en zona rural, con el fin de evitar la escolarización
en régimen de internado de estos alumnos y el alejamiento de su entorno
sociofamiliar.
 

Bibliografía

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