CARACTERÍSTICAS BÁSICAS DEL NIÑO SORDO 

 

 

 
 
 

 

No es posible referirse al niño sordo como aquel que tiene unas características que son similares al resto de niños sordos. Entre éstos existen muchas diferencias, por varios motivos:

 

1-     Los niños pueden quedarse sordos a diferentes edades; así, los niños cuya pérdida auditiva se produce pasados los tres años tienen ya un lenguaje oral que les permite desarrollar mejor la comunicación, mientras que los niños sordos desde el primer año de vida deben aprender un lenguaje que nunca han oído.

 

2-     Hay algunos niños que han perdido la audición de manera casi completa, mientras otros conservan restos que les ayudan a entender en parte el lenguaje oral y a utilizarlo ellos mismos con mayor corrección.

 

3-     Las características del niño sordo dependen en muchos casos de la actitud que los padres adoptan ante el problema; no será idéntico un niño que ha sido sobreprotegido por su familia, impidiéndole así un adecuado desarrollo, que otro que es educado en un ambiente que procura estimular su autonomía, la relación con otros niños, etc.  También parecen existir diferencias si los padres son sordos u oyentes, pues los padres sordos aceptan, por lo general, con mayor facilidad el problema, comprenden mejor al niño y, además, al conocer ya el lenguaje de signos son capaces de una mayor comunicación con ellos, lo que supondrá que se desarrollen con mayor rapidez que los niños sordos de padres oyentes.

 

4-     Estas son algunas de las razones que hacen que, al referirnos a las características básicas de los niños sordos, tengamos en cuenta que pueden existir grandes diferencias entre ellos.

 

 

La característica básica más importante del niño sordo tiene que ver con el desarrollo del lenguaje oral. Así, las vocalizaciones tempranas del niño sordo son muy semejantes a las de los niños oyentes hasta los 4-5 meses, pero desaparecen progresivamente a partir de esa fecha. En general, se puede afirmar que la adquisición y desarrollo del lenguaje oral de los niños sordos es lenta, se produce con grandes dificultades y presenta numerosas incorrecciones y confusiones. Lógicamente, estas dificultades dependen del grado de pérdida auditiva.

 

A la distancia de un metro, la voz normalmente tiene una intensidad de 55 a 60 decibelios, de modo que si la sordera, en el mejor oído, es de 60 decibelios, en esas frecuencias la persona tendrá frecuentes problemas parea entender el lenguaje. Si la pérdida es entre 70 y 90 decibelios, el niño podrá, con dificultades, entender el habla a gritos o muy amplificada. Con una pérdida de más de 90 decibelios, el niño no entenderá el habla ni amplificándola.

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