Temario de Cuidadores de Psicólogo Escolar: EL CUIDADOR DENTRO DE LA ESCUELA.

 

 

 

 

1.- EL CUIDADOR DENTRO DE LA ESCUELA

Antes que nada, creemos necesario ofrecer un breve acercamiento legislativo al tema que nos ocupa:

a) Constitución Española (27-12-78):

 

Artículo 27.1. Todos tiene derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza.

                   2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales.

Artículo 49. Los poderes públicos realizarán una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos, a los que prestarán la atención especializada que requieran y los ampararán especialmente para el disfrute de los derechos que este Título otorga a todos los ciudadanos.

b) Ley de Integración Social de los Minusválidos (7-4-82)

Artículo 23. 1. El minusválido se integrará en el Sistema Educativo ordinario de la educación general, recibiendo en su caso los programas de apoyo y recursos que la presente Ley reconoce...

                     2. L Educación Especial será impartida transitoria o definitivamente, aquellos minusválidos a los que les resulte imposible la integración en el sistema educativo ordinario y de acuerdo con lo previsto en el artículo veintiséis de la presente Ley.

Artículo 26. 2. Concretamente la educación especial tenderá a la consecución de los siguientes objetivos:

- La superación de las deficiencias y de las consecuencias o secuelas derivadas de aquéllas.

-La adquisición de conocimientos y hábitos que le doten de la mayor autonomía posible.

- La promoción de todas las capacidades del minusválido para el desarrollo armónico de su personalidad.

- La incorporación a la vida social y a un sistema de trabajo que permita a los minusválidos servirse y realizarse a sí mismos.

c) Real Decreto de Ordenación de la Educación Especial (6-3-85):

Artículo 1. El derecho de todos los ciudadanos a la educación se hará efectivo, con respecto a las perdonas afectadas por disminuciones físicas, psíquicas o sensoriales o por inadaptaciones, a través, cuando sea preciso de la Educación Especial que, como parte integrante del sistema educativo, se regula en el presente Real Decreto.

Artículo 2. 1. La Educación Especial a que se refiere el artículo anterior se concretará bien en la atención educativa temprana anterior a su escolarización, o bien en los apoyos y adaptaciones precisos para que los alumnos disminuidos o inadaptados puedan llevar a cabo su proceso educativo en los centros ordinarios del sistema escolar, en el régimen de mayor integración posible, o en los centros o unidades de Educación Especial.

                 2. La escolarización en centros o unidades específicas de Educación Especial sólo se llevará a cabo cuando por la gravedad, características o circunstancias de su disminución o inadaptación, el alumno requiera apoyos o adaptaciones distintos o de mayor grado, a los que podrían proporcionarle en los centros ordinarios, y durará únicamente el tiempo que la disminución o inadaptación haga imposible la integración.

                 Puede, por lo tanto, quedar claro que con la frase "el cuidador dentro de la escuela" nos referimos tanto a los Centros Ordinarios como a los Centros Específicos de Educación Especial. Antes del Real Decreto de 1985 los niños con deficiencias estaban escolarizados en Centros Específicos de Educación Especial, y los casos menos graves, en las aulas de Educación Especial de los Centros Ordinarios; a partir del citado Real Decreto, los niños con deficiencias también pueden escolarizarse en aulas ordinarias o "normales".

                 El Convenio Colectivo para el personal laboral del MEC (BOE 18-21-87) señala las principales funciones de la categoría de Auxiliar Técnico Educativo (Cuidador): "Es la persona que, estando en posesión del título de Graduado Escolar o equivalente, presta servicios complementarios para la asistencia y formación de los escolares con minusvalía, atendiendo a éstos en la ruta escolar, en su limpieza y aseo, en el comedor, durante la noche y demás necesidades análogas. Asimismo colaborarán en los cambios de aulas o servicios de los escolares, en la vigilancia personal de éstos, en las clases en ausencia del Profesor, como también colaborarán con el profesorado en la vigilancia de los recreos, etc. de los que serán responsables dichos Profesores.

                 Estas son las funciones del Cuidador dentro de la escuela. Como se puede comprobar se engloban dentro de dos apartados: atención y colaboración. En los siguientes temas se explicarán con más detalle estas funciones. Por ahora sólo queremos decir que cada centro, cada niño y cada situación son diferentes, por lo que, a la hora de la práctica, no todas estas funciones le serán exigidas al Cuidador dentro de "su" escuela. Por poner solo algunos ejemplos: la atención nocturna sólo tendrá sentido en las Residencias de Educación Especial; en algunos centros no se quedan los niños a comer; puede que los niños con deficiencias no utilicen la ruta escolar, o que ésta sea tendida por otra persona, etc.    

 

2.- SU PARTICIPACIÓN DENTRO DEL PROCESO EDUCATIVO

De las funciones anteriormente enumeradas se puede deducir que la participación del Cuidador en la educación o proceso educativo del niño con deficiencias se lleva a cabo a través de unos servicios que el citado convenio llama “complementarios” y “de colaboración”.

Aunque eso es cierto, no conviene perder de vista que en un proyecto educativo lo que se forma es un equipo, y es dentro de ese equipo donde la participación del cuidador adquiere su verdadera importancia.

 

Por otro lado, no debemos pensar que la labor del cuidador tenga poco o nada que ver con el proceso educativo: todas las situaciones son educativas: así, por ejemplo, una situación tan corriente como la del comedor está llena de posibilidades educativas de todo tipo: desarrollo de la sociabilidad y de la amistad, ejercitación motriz de las manos, necesidad de autocontrol (normas de higiene y “urbanidad”), etc.; por otro lado, a través de la observación, el niño se percata de gran cantidad de cosas: cómo se le trata, cómo se trata a los demás compañeros (sentido de la igualdad y la justicia), qué reacciones produce en los adultos su propia conducta, etc. Y esto es así aunque no lo queramos, pues continuamente se están produciendo estímulos y respuestas educativos.

 

Hay, también, que tener en cuenta la importancia que a los ojos del niño adquiere el cuidador: este le recibe, le despide, le ayuda en la comida, le cambia, le ayuda a desplazarse, etc.; además, la misma dinámica del centro educativo convierte la relación con el Cuidador en algo más relajado, personal y lúdico. Como persona importante para el niño, el Cuidador se convierte en un modelo claro para él, en un modelo a imitar; y la imitación se considera hoy día como uno de los mecanismos más efectivos de aprendizaje, de educación. Por ello, el cuidador deberá ser consciente de que continuamente, siempre que esté en presencia de los niños, está educando (lo cual no significa que haya que perder la espontaneidad de las relaciones, sino, más bien, tenerlo en cuenta para la mejor consecución de sus objetivos educativos.

 

Por último, habría que resaltar que si el cuidador es paciente y presta el apoyo necesario en cada situación, el niño tendrá más confianza en sí mismo, por lo que es muy probable que mejoren su rendimiento y sus posibilidades de aprendizaje.

3.- RELACIONES CON LOS PADRES.

Muchas veces el cuidador tiene un contacto diario con alguno de los padres en el momento de la entrada o salida del niño del centro, sobre todo en niños con dificultades en la locomoción.

Es conveniente, sobre todo en los primeros días de clase, que estos contactos entre los padres y el cuidador se realicen en presencia del niño, con el objeto de conseguir la confianza y la superación de la inseguridad que pueden plantearle los primeros días de asistencia al centro.

En la relación cuidador-padres es obligado referirse a la necesidad de que determinados objetivos de aprendizaje y estrategias de entrenamiento (sobre todo en lo referente a hábitos de autocuidado -comida, higiene, vestido) sean similares, para que exista la necesaria coordinación educativa familia-centro. También se establece una necesaria relación a este nivel cuando los padres "aconsejan" algún día que se trate al niño de determinada manera (porque no come, está más nervioso o más inseguro, etc.).

La figura del cuidador es muy importante para los padres. Además de lo anteriormente dicho, hemos de tener en cuenta que, en algunos casos, los padres, preocupados por la fragilidad, inestabilidad, etc., de su hijo, temen por la posibilidad de golpes, caídas, etc., y miran al cuidador como un elemento esencial en la prevención de éstos.. Por otro lado, consideran la importancia del informe verbal que pueda ofrecer el cuidador (acerca, por ejemplo, del control de esfínteres, de la comida, etc.). Respecto a ésto y, en general, en cualquier situación en que el cuidador comente a los padres, delante del niño, algún aspecto de su educación, es muy recomendable que los comentarios se realicen en sentido positivo (refiriéndose no tanto a lo que no ha hecho o no sabe hacer el niño, como a lo que hace o sabe hacer.

En la relación cuidador-padres, el primero debe conocer las dificultades que supone para los padres la diaria aceptación de las dificultades de su hijo. Por eso nunca está de de más una actitud hacia ellos fundamentalmente abierta y positiva; no se está pidiendo al cuidador que haga una labor terapéutica, sino que sea consciente de que su relación con los padres puede influir en muchos más aspectos de los que normalmente se piensa. En este mismo sentido, la información ofrecida por el cuidador acerca de los progresos del niño puede convertirse en un elemento favorecedor de las expectativas y actitudes de los padres hacia su hijo, lo que a su vez revierte en beneficio de su aprendizaje.

Por último, hemos de señalar cómo la confianza de los padres en la labor educativa del Centro y de todo el Equipo en general, se acrecienta cuando la actitud de la persona que cuida a su hijo es fundamentalmente positiva y responsable.

 

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