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Temario de Cuidadores de Psicólogo Escolar: CARACTERÍSTICAS BÁSICAS DEL NIÑO CON DEFICIENCIA MENTAL

 

 

 
 
 

La deficiencia intelectual es un término que hace referencia, de manera general, a una limitación importante de la capacidad intelectual de una persona. Pero en este terreno las definiciones son difíciles. Una de las más aceptadas es la de la Asociación Americana para la Deficiencia Mental: “Un funcionamiento intelectual por debajo de lo normal, que se manifiesta durante el periodo evolutivo y está asociado con un desajuste en el comportamiento”.

Existen muchas clasificaciones de la deficiencia mental. Una de las más conocidas y empleadas es la de la Organización Mental de la Salud (OMS), que distingue:

 

-Retraso Profundo: Cociente Intelectual entre 0 y 20

-Retraso Severo: Cociente Intelectual entre 20 y 35

-Retraso Moderado: Cociente Intelectual entre 35 y 50

-Retraso Ligero: Cociente Intelectual entre 50 y 70

El Cociente Intelectual se obtiene dividiendo la edad mental por la edad cronológica (o edad real en años), y multiplicando el resultado por 100. Para conocer la edad mental se parte de que los niños de una cierta edad aprueban ciertos problemas, que se van complicando con la edad. Cada año está caracterizado, por lo tanto, por ciertas superaciones. Según las que supere, al niño examinado se le atribuye una edad mental.

Pero la misma OMS advierte sobre el escaso valor que tiene considerar como deficiente a una persona sólo por el Cociente Intelectual, y también sobre el peligro de que estas categorías sirvan más para discriminar que para ayudar a estas personas. Además destacó que la persona con deficiencia mental no está necesariamente condenada a serlo toda la vida; aunque ocurre así en la mayoría de los casos, algunos individuos, gracias a una maduración tardía o como consecuencia de la educación, pueden mejorar lo suficiente como para alcanzar un nivel normal o casi normal de inteligencia.

En cuanto a las características básicas del niño con deficiencia mental, nos referiremos a las establecidas por el Departamento de Salud, Educación y Bienestar Social de Estados Unidos.

*Profundos:

-         Maduración y Desarrollo: Retraso extremado; mínima posibilidad sensoriomotora; necesidad de cuidados de enfermería.

-         Aprendizaje y educación: Presencia de algún desarrollo motor; incapaz de aprendizaje que le permita adquirir autonomía: necesidad de cuidados totales.

*Severos:

- Maduración y desarrollo: Mal desarrollo motor; lenguaje mínimo; incapacidad general de beneficiarse de un aprendizaje que le permita adquirir autonomía; nula o escasa capacidad de comunicación.

- Aprendizaje y educación: Puede hablar y aprender a comunicarse; puede adquirir hábitos de higiene elemental y sistemáticos; no puede adquirir conocimientos escolares.

*Moderados:

 

- Maduración y desarrollo: Puede hablar o aprender a comunicarse; bastante buen desarrollo motor; puede aprender a ser autónomo; mala concienciación social; necesita vigilancia moderada.

- Aprendizaje y educación: Con educación especial, al final de esta etapa puede haber alcanzado los conocimientos escolares del cuarto año de escolarización (británico).

*Ligeros;

- Maduración y desarrollo:  Puede adquirir capacidades de comunicación y contacto social; retraso mínimo en el campo sensoriomotor; raramente distinguible del normal hasta edades avanzadas.

-Aprendizaje y educación: No llega a los temas generales de la enseñanza secundaria. Necesita ecuación especial. Alcanza un nivel de sexto de primaria (británico).          

 

2.- PROBLEMAS QUE PLANTEA SU ESCOLARIZACIÓN.

Respecto a los problemas que plantea la escolarización de los niños con deficiencias intelectuales, lógicamente depende de cada caso; cada niño con deficiencias representa un caso único o distinto a los demás; incluso dos niños que sufren una misma anomalía orgánica ofrecen cuadros enteramente distintos; los niños con síndrome de Down acostumbran a mostrarse alegres, bien dispuestos y tranquilos, pero existen algunos de ellos muy inquietos, destructivos y difíciles de tratar.

Trataremos algunas dificultades de comportamiento que pueden suponer problemas en la escolarización del niño con deficiencia mental:

1-     El niño tímido y retraído: Es aquel que evita los contactos con personas y cosas; le resulta difícil relajarse y mostrarse espontáneo en presencia de personas mayores u otros niños. Por lo general se mantiene al margen del grupo, titubeante y sin actuar. Puede llegar, incluso, a no atreverse a jugar con juguetes nuevos con los que no está familiarizado. Esta clase de niños necesita que se les empuje a establecer contactos y se les ayude a forjar un sentimiento de seguridad a fin de lanzarse a utilizar nuevos juguetes y todas aquellas cosas que no conocen.

Para que el niño supere su timidez cuando se encuentra en presencia de los demás, nos serviremos de las siguientes ayudas:

-Ayudemos a que el niño se adapte gradualmente a las nuevas personas que va conociendo a través de la limitación de su número.

-Preparemos al niño cuando vaya a conocer a algún extraño, dándole alguna idea de cómo es la persona, o qué tiene que hacer y decir, etc.

-Prestemos al niño toda la ayuda posible para que cada encuentro sea un éxito.

-Facilitemos al niño la tarea al máximo, convirtiéndola en algo natural y procurándole únicamente aquellos contactos a él adecuados, dado su grado de desarrollo.

-     El niño hiperactivo: Es el que parece estar moviéndose todo el tiempo. Da la impresión de estar nervioso, agitado, inquieto: siempre está haciendo alo que no conduce a nada. El problema que plantean este tipo de niños será encontrar los medios necesarios para tranquilizarlos. Podrán servir de orientación para estos casos las indicaciones que damos a continuación:

-Dispongamos un ambiente simple y ordenado.

-Tranquilicemos al niño por medio de frecuentes periodos de descanso y de un ambiente tranquilo. Muchas veces hacer tender al niño y darle un masaje lo ayuda a relajarse y evita que se sobreexcite. La música suave tiene también unos efectos tranquilizadores.

-Tratemos de averiguar qué cosas del ambiente sobreexcitan al niño y provocan su hiperactividad: eliminémoslas, si es posible.

 

3-     El niño agresivo: Su comportamiento se caracteriza por las siguientes manifestaciones: el niño grita, muerde, pellizca, escupe, pega patadas, chilla, se entrega a rabietas, destruye objetos, etc.

Pese a que estos casos exigen ser tratados individualmente, pueden señalarse las siguientes sugerencias de carácter general:

-Procuremos no exteriorizar nuestros sentimientos cuando el comportamiento del niño sea inadecuado.

-En algunas ocasiones, será aconsejable refrenar al niño que se entrega a destruirlo y a patearlo todo. Cuando lo hagamos, sin embargo, procuremos que el niño no advierta que estamos enojados con él. Procedamos con firmeza, pero también con afabilidad; que el niño comprenda que lo que queremos es ayudarle.

-A veces será posible desviar un comportamiento agresivo hacia una actitud constructiva. Por ejemplo, si el niño da golpes contra la mesa desviando su actividad poniendo en sus manos un martillo, madera y unos clavos, o dándole unos palillos y un tambor.

-Apartar la atención del niño de una actividad agresiva es otra forma de reducir un comportamiento inaceptable.

-El comportamiento agresivo se debe muchas veces al aburrimiento o a la frustración. La mejor política será utilizar unas técnicas que impidan la agresividad, valiéndonos de lo siguiente: a) evitar aquellas situaciones que sabemos provocan la agresividad del niño, b) detectar los preliminares de la agresividad, tratando de apaciguarla, y c) establecer unos límites definidos y atenerse a ellos de forma consecuente.

4- Las Rabietas: En algunas ocasiones, el nicho con deficiencias se ve en dificultades cuando quiere expresar sus necesidades o solucionar sus problemas. Estas frustraciones lo llevan a explosiones de genio, que no son sino el medio del que se sirve para dar salida a una situación que no sabe cómo resolver. Las sugerencias de carácter general aplicables a la prevención y tratamiento de este tipo de rabietas son las siguientes:

-Acudamos en su ayuda, colaboremos con él en la resolución de los problemas antes de que se sienta frustrado.

-No le permitamos que se sirva de sus rabietas como medio de conseguir lo que se propone.

-Una vez en marcha la rabieta, a veces será mejor que siga sus curso, mientras que no sea perjudicial para el niño, para los demás o para los objetos.

-Por lo general, de nada sirve querer hacer entrar en vereda a un niño con deficiencia mental durante una de sus rabietas, especialmente cuando se encuentra en su punto álgido.

-Castigar al niño por sus rabietas no suele solucionarlas.

5- La postura negativa: Se dice que un niño es negativo cuando muestra resistencia a escuchar las sugerencias que se le hacen o cuando se niega a hacer lo que se el pide. Para ayudar al niño a superar estos problemas se pueden aplicar las siguientes sugerencias:

-Cuando el niño comienza a evidenciar su independencia en forma de actitud negativa, busquémosle aquellas situaciones que le permitan afirmarse. La sensación de independencia en ciertos terrenos lo hará mejor colaborador en otros.

-Mantengamos nuestras exigencias a un mínimo. Si pedimos demasiado al niño exageraremos su negativismo.

-Asegurémonos de que el niño comprende exactamente lo que exigimos de él.

-Démosle una sola orden cada vez.

 

 

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