LA DIRECCIÓN DE LOS CENTROS EDUCATIVOS-

 

 

 

 

 

MODELOS DE DIRECCIÓN

 

 

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El debate sobre la dirección escolar gira en este momento alrededor de dos
elementos claves: la eficacia en la gestión y la democratización en la toma de
decisiones. Esta situación ha abierto, a su vez, dos vías de discusión, que se perfilaban
al inicio de este capitulo. Por una parte, entre conceder poderes mas amplios
a los directivos para que puedan llevar a la practica la autonomía de los
centros y restringir su poder para permitir la participación de los demás sectores
del centro. Por otra, entre hacer del directivo un profesional de la gestión
distinto del docente y elegirlo de forma democratica y entre los profesores, planteando
el cargo como la asunción temporal de las tareas de gobierno.
A pesar de las diferencias y singularidades de la dirección de cada país. existen
elementos comunes (Parkes, 1996):
Sobre todo en los sistemas que se encuentran en proceso de reforma, las
autoridades locales pierden competencias en materia educativa, mientras
los centros adquieren mayor poder de decisión.
Aumentan las instituciones de naturaleza corporativa o semi-autónoma con un presupuesto global. Crece el interés por la ideología de mercado y los modelos empresariales
de gestión, que se aplican a la educación y a sus instituciones.
La progresiva descentralización y la autonomía de los centros exigen un
esfuerzo por adaptarse a las necesidades locales y a la irrupción de la diversidad
cultural, étnica, religiosa y lingüística.
Aumenta el interés por la evaluación y el control de la calidad, que fomentan
la aparición de indicadores internacionales y la articulación de sistemas
de evaluación adecuados.
Disminuyen los recursos del sector público y se imponen esquemas de
ahorro y de búsqueda de ovas fuentes de financiación.
Se produce una reestructuración del nivel de participación de los diferentes
sectores de la comunidad educativa en la toma de decisiones de la propia
escuela.
En general, se observan dos tendencias que agrupan los diferentes modelos
de dirección: la de los países con un sistema educativo centralizado, que otorgan
al director un papel más burocratizado, y la de aquellos países cuyo planteamiento
educativo tiende a la descentralización, que dan al directivo un papel mis cercano
al asesoramiento pedagógico y a la gestión. España se encuentra en una situación
cambiante (aún está muy reciente la LOPEG) e intermedia con respecto al
resto de los países europeos, según la clasificación de Manuel Álvarez (1991).
Dentro de la tendencia centralizada, países como Francia, Italia, Bélgica y
Grecia conciben una dirección buro-profesional, en 1.3 que el directivo es un representante
de la Administración cuya labor es regir el centro según sus pautas.
Su nombramiento se produce directamente por el poder central, ya que se accede
al cargo a través de un concurso-oposición, generalmente centralizado para
todo el territorio nacional, por el que los directores pasan a integrar un cuerpo
profesional distinto del resto del profesorado. Excepto en Italia y Portugal, los directivos
de todos los países tienen algunas horas de dedicación docente. En
cuanto a la formación, únicamente Francia y la escuela privada católica de Bélgica
establecen un sistema de formación permanente de contenidos muy variados.
Por otro lado, en Alemania y Austria, por ejemplo, el director ostenta también
un cargo de representación, y además es elegido por su afinidad política. Tanto
la selección como la designación son realizadas por las autoridades públicas con
competencias, con intervención de las autoridades locales (los Lander o autoridades
federales).
En cuanto a los países con un sistema totalmente descentralizado, como Inglaterra
y Gales, la labor del directivo se encuadra dentro de un modelo de dirección
manager (modelo gerencial, según Parkes, 1996), en el que su función
consiste en gestionar los recursos económicos y humanos y realizar el marketing
de la imagen del centro, imprescindible en un sistema de libre mercado
que encierra una fuerte competitividad entre los centros. Junto a este modelo se
encuentra la dirección pedagógico-profesional de Paises Bajos, Suecia, Noruega
y Finlandia, en los que el directivo aúna las tareas de gestión con el asesoramiento
pedagógico, convirtiéndose en el responsable de la calidad del centro
ante las autoridades locales. En la mayoría de estos países, el acceso a la función
directiva se realiza desde las administraciones locales de las que dependen
los centros (como las LEA en Inglaterra, los Des Kommun en Suecia o los
sectores en que se d i d e Paises Bajos) y a partir de un p e a profesional previo,
y en casi todos los casos (exceptuando Suecia) interviene tambien el Consejo
escolar del centro en alguna de las fases del proceso, aunque es la autoridad
que contrata la que decide, en último término. El directivo mantiene
normalmente sus obligaciones docentes, que se ampiían o reducen en función
del tamaño de la escuela, y suele recibir ofertas estructuradas (y en algunos
casos obligatorias) de formación.
Por último, España y Portugal se sitúan en un modelo de dirección buro-participativa,
en el que el director es elegido democráticamente por el Consejo escolar
y donde la Administración interviene únicamente en el nombramiento (aunque
es la que realiza la acreditación de los candidatos y la que elige en
situaciones de conflicto o ante circunstancias especiales). La nueva ley que regula
la participación, la evaluación y el gobierno de los centros en España propugna
un perfil de dirección mas cercano al pedagógico-profesional. integrando lo administrativo
con lo pedagógico. En estos paises aún no se ha institucionalizado la
formación, aunque en España se exige la superación de unos cursos como requisito
para el acceso. Además, son los únicos paises en los que el directivo procede
del mismo centro que dirige y se integra como profesor en el Claustro que
ha liderado, una vez finalizado su mandato.
La duración del cargo es indefinida en todos los países, con las salvedades de España, Portugal y Grecia, en los que el mandato es de cuatro años. Otras excepciones
las constituyen Finlandia, donde la estabilidad del cargo es determinada
por las autoridades locales, e Islandia. que establece la renovación de los
directivos de la enseñanza secundaria superior cada cinco años.
La tendencia general de los Estados miembros de la Unión Europea y de la
AELCREE en cuanto a la función directiva se ordena, como se ha visto, en tomo
a una serie de factores que constituyen los ejes sobre los que se mueve la concepción
de cada pals: autonomía, descentralización, democracia y participación.
Se tiende hacia un punto intermedio en la tensión centralización-descentralización,
en el que el Estado se reserva la ordenación general del sistema educativo
y los requisitos mínimos que garantizan la homogeneidad territorial, al tiempo que abre vías para que los niveles regionales y locales adquieran una mayor capacidad
de decisión que les permita adecuar esos elementos esenciales a las características de su contexto concreto. A la vez, está teniendo lugar un aumento
progresivo de la autonomía de los centros, en los que se van delegando cada
vez más tareas de gestión y responsabilidad. restándole atribuciones a las autoridades públicas en lo relativo a la concreción de las directrices básicas dictadas
por las instancias centrales.
Las repercusiones que tiene este proceso en la configuración de la función directiva
se han ido perfilando en el análisis realizado a lo largo de los epígrafes
precedentes: por un lado, se refuerza la autonomía del directivo, al dotarle de
mayores competencias y cederle un alto grado de responsabilidad. Este hecho
conlleva necesariamente dos exigencias: el establecimiento de unos requisitos
de acceso que garanticen la capacitación del director para tomar las decisiones
que le correspondan la articulación de cauces adecuados y suficientes de formación
de quienes van a acceder al cargo, de forma que estén preparados para
asumir sus responsabilidades. Al mismo tiempo, se esta incrementando la participación
de todos los sectores de la comunidad educativa (familias, docentes,
personal del centro y alumnos) en los organismos responsables del gobierno y
la gestión del centro, con lo que se insta al directivo a compartir su capacidad de
decisión. Además frente a la opción de un director profesional perteneciente a
un cuerpo especifico va tomando fuerza la idea de elegir democráticamente al
directivo entre los profesores del centro, as1 como de involucrar a la comunidad
educativa en dicha elección.
Las soluciones adoptadas por los países de la Unión Europea no son univocas,
ya que aún son muchas las cuestiones a resolver: se observa una descentralización
creciente, pero las autoridades públicas siguen conservando las decisiones
finales en cuanto al nombramiento definitivo; tiende a desaparecer el
directivo como profesional de la gestión, pero se le otorgan nuevas responsabilidades
para las que, en muchos casos, no está suficientemente preparado; se
concede un margen más amplio de autonomía a los centros y, en consecuencia,
se exige una dirección mejor preparada para poder hacer frente a las nuevas tareas,
pero al mismo tiempo se promueve la participación social en la toma de
decisiones, lo que implica el establecimiento de modelos de dirección colegiada
que a menudo resultan difíciles de organizar; tampoco es fácil conjugar las ventajas
de una dirección estable con la democratización de la elección. ni esta con
la profesionalización del cargo; e, igualmente, resulta conflictivo compatibilizar la
temporalidad de la función directiva con la puesta en práctica de proyectos a
medio y largo plazo o con la rentabilidad de la formación previa de los candidatos,
a la que, por otra parte, aún le falta mucho camino por recorrer en la mayoría de
los países.
Estos y otros binomios configuran actualmente las grandes tendencias europeas
en lo que se refiere a la dirección y son los que, poco a poco, van conformando
el modelo directivo de cada país y haciendo converger las líneas maestras
de los sistemas europeos, con el fin de aproximarlos y lograr una cierta
armonía, pero sin perder la individualidad y las peculiaridades de cada uno de
ellos.

Información extraída del Portal del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte.