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ABORDEMOS EL TEMA DEL SEXO

 

 

 

 

 

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ABORDEMOS EL TEMA DEL SEXO

 

SEXO DESDE EL PUNTO DE  VISTA BIOLÓGICO 

 

Sexo: conjunto de caracteres genéticos morfológicos y funcionales que distinguen a los individuos machos de las hembras en el seno de cada especie.  El sexo queda determinado por el contenido cromosómico y los individuos heterogaméticos suelen ser machos y los homogaméticos hembras. El sexo está ligado a la reproducción y transmisión de los caracteres hereditarios, con una especialización para producción de gametos masculinos (espermatozoides) y femeninos (óvulos)  Los caracteres sexuales pueden ser primarios (relacionados directamente con los órganos sexuales) o secundarios (extragenitales).

Sexo: en la s especies biológicas con reproducción sexual, es el conjunto de caracteres o rasgos por los que se diferencian los individuos machos de las hembras. En la mayoría de los animales superiores existen individuos diferentes femenino y masculino, con rasgos anatómicos y fisiológicos muy diferenciados, caracteres sexuales primarios y secundarios. Los caracteres sexuales primarios directamente relacionados con las gónadas, determinan el sexo gonadal, y los caracteres sexuales secundarios con el aparato reproductor determinan el sexo genital.

Desde el punto de vista genético, el sexo viene determinado por la configuración cromosómica del individuo en la especie humana, de los 23 pares de cromosomas  que posee normalmente cada individuo (22 pares autosómicos y 1 par sexual). El sexo femenino presenta en el par sexual dos cromosomas sexuales X (XX), mientras que los individuos de sexo masculino presentan dos cromosomas distintos uno X y otro y (XY). Por una alteración patológica en los cromosomas gomosómicos pueden nacer individuos cuya configuración cromosómica no coincide con ninguna de las dos formulas citadas.

 
 

Gónadas: glándulas endocrinas responsables de la diferenciación y funcionamiento del aparato reproductor. Inciden también en la aparición o mantenimiento de los caracteres sexuales secundarios. En el hombre testículos y en la mujer ovarios. Las glándulas sexuales determinan así en sexo gonadal. Estas poseen una doble función:

*Producción de gametos o células reproductoras (esperma-hombre, óvulos-mujer).

*Función hormonal tanto masculinas como femeninas. Producen las hormonas sexuales andrógenos (testosterona), estrógenos (estadiol, estruna, etc.) Las primeras originan el desarrollo de los caracteres sexuales masculino (aparato genital, barba, etc) y las segundas el desarrollo de los caracteres sexuales femeninos (aparato genital, mamas, etc.)

Tanto hombres como mujeres poseen ambos tipos de hormonas y la relación existe entre los andrógenos y estrógenos, es lo que determina el sexo genital. Esta relación también influye en las características diferenciales de la estructura física y de la conducta sexual masculina y femenina.

Dimorfismo sexual: es el fenómeno que permite diferenciar a una hembra de un macho, por tener cada uno caracteres sexuales propios.

Ovulación: es el proceso mediante el cual madura un óvulo y es liberado del ovario, para iniciar su recorrido a lo largo de las trompas de Falopio.

 

Caracteres sexuales primarios: son los aparatos reproductores, formados durante la gestación, son los que tiene cada individuo al nacer y que nos permiten saber a qué sexo pertenece.

Caracteres sexuales secundarios: sólo aparecen cuando se inicia la maduración sexual. La presencia de estos caracteres origina el dimorfismo sexual.

Zona pelúcida: capa no celular que rodea extremadamente al gameto femenino. Actúa como una barrera que sólo permite el ingreso de espermatozoides de la misma especie.

Corona radiada: capa de células foliculares que rodean al ovocito, se localizan después de la zona pelúcida.

Atosomas: cromosomas que no están relacionados con la expresión sexual.

Cromosomas sexuales: par de cromosomas que determina el sexo XX en la niña normal y XY en el varón normal.

Cromosoma: una de las 46 estructuras en forma de bastón que transportan los genes.

Gen: unidad funcional básica de la herencia, la cual contiene todo el material hereditario transmitido de los padres biológicos a los hijos.

Ácido desoxirribonucleico: ADN químico del cual están compuestos los genes y que controla las funciones de las células corporales.

Gametos: células sexuales que a diferencia de los autosomas, contienen solamente cromosomas sin aparear poseyendo sólo la mitad del número de cromosomas autosómicos. Un gameto de una hembra y otro de un macho se unen durante la reproducción sexual.  

Estrógenos: hormonas producidas por la gónadas femeninas.

Hormona: sustancia química secretada por una glándula endocrina que es transportada por el torrente sanguíneo y regula órganos o tejidos.

Testosterona: hormona producida por las gónadas masculinas que controla una variedad de cambios corporales que se hacen visibles en la pubertad.

Mitosis: proceso de división de células somáticas que implica duplicación de ADN.

Meiosis: proceso de formación de gametos, en el que cada nueva célula recibe la mitad de cromosomas, por lo que no se requiere duplicación del ADN.

Aparato reproductor masculino 

Está formado por un par de gónadas o testículos, los conductos deferentes, los epidídimos, la vesícula seminal, las glándulas de Cowper, la próstata y el pene.

Cada testículo es una glándula en forma ovoide localizada en un saco llamado escroto. En la parte interna del escroto, los testículos se separar por medio de un tabique sagital, u extremadamente la separación se hace por una especia de cicatriz llamada rafe escrotal.

En el interior de cada testículo se localizan los llamados túbulos seminíferos, en donde se encuentran las células de  Sertoli y las células germinales, encargadas de la producción de los gametos masculinos, llamados espermatozoides. También en esta zona se encuentran las células intersticiales o de Leyding, encargadas de segregar testosterona, que es la hormona sexual masculina.

A cada testículo se halla conectado un órgano largo llamado epidídimo, por el cual pasan los espermatozoides tras haber madurado y abandonado el interior del testículo. A su vez, es epidídimo se conecta con un canal llamado conducto deferente, que desemboca directamente en la vesícula seminal, órgano responsable de producir líquido seminal que servirá para nutrir, alojar y desplazar a los espermatozoides.

El aparato reproductor masculino también posee dos pequeñas glándulas llamadas glándulas de Cowper, ubicadas a ambos lados de la uretra. Su función consiste en secretar una sustancia mucosa que ayuda a l trasporte de los espermatozoides.

Otro órgano llamado próstata tiene relación tanto con el aparato genital como con el urinario. La próstata también segrega un fluido que se expele en el momento de la salida de los espermatozoides llamado eyaculación.

Finalmente el pene, es el órgano encargado de realizar la cópula. Su función consiste en depositar los espermatozoides en el aparto reproductor femenino durante la relación sexual. El pene tiene la forma de cilindro que se ensancha el extremo dando lugar al glande, el cual está recubierto por una capa delgada de piel llamada prepucio.

Cuando ocurre la excitación sexual, se produce la erección del pene, que puede entonces depositar el semen (mezcla viscosa que contiene a los espermatozoides y demás fluidos segregados por los órganos del aparato reproductor) en el aparato reproductor femenino.

Los espermatozoides son las células sexuales masculinas o gametos masculinos. Son células muy pequeñas y están compuestas por tres partes: cabeza, cuello y cola.

En la cabeza del espermatozoide se encuentra el núcleo, que contiene la mitad de la información genética que se transmite al nuevo ser cuando ocurre la fecundación y el acrosoma, estructura que reconoce al óvulo y contiene enzimas que le permiten penetrar en él. El cuello está repleto de mitocondrias, las cuales producen la energía para los movimientos de la cola, que permiten el desplazamiento del espermatozoide. Desde el momento de la madurez sexual, los testículos fabrican continuamente millones de espermatozoides en los túbulos seminíferos. Las paredes de estos túbulos están tapizadas de células germinales, denominadas espermiogénesis, las cuales dan origen a los espermatozoides por medio de la meiosis, éstos a su vez originan los espermatozoides mediante el proceso de espermiogénesis. En el interior de los túbulos seminíferos existe un tejido que se encarga de producir la hormona sexual masculina, conocida como andrógeno o testosterona.

                                                       

Aparato reproductor femenino

El sistema reproductor femenino está formado por las dos trompas de Falopio, así como por los ovarios, el útero o matriz, la vagina y la vulva.

El útero o matriz es un órgano en forma de pera revestido por una membrana llamada endometrio. El útero recibe al óvulo ya fecundado (llamado cigoto) y lo aloja durante todo el período de embarazo.

Las trompas de Falopio son dos conductos músculo membranoso que comunican al útero con el ovario. También reciben el nombre de oviductos.

Los ovarios son de forma ovoide, de aproximadamente 3.5 cm. De longitud, producen hormonas y también los gametos femeninos, llamados óvulos. La capa externa del ovario contiene unas células a las que se les llama folículos de Graaf. Dentro de cada uno de estos folículos hay un óvulo inmaduro que, luego de alcanzar su madurez, dejará el folículo e iniciará su recorrido por la trompa de Falopio. El destino de este óvulo ya maduro dependerá de sí es o no fecundado por un gameto masculino.

La cavidad que comunica al útero con el exterior y el conducto que recibirá los gametos masculinos o espermatozoides durante la relación sexual es la vagina.

La entrada de la vagina se llama introito, en esa zona se encuentra en la mujer que no ha tenido relaciones sexuales una delgada membrana llamada himen, la cual tiene pequeñas perforaciones para dejar salir la sangre menstrual. El himen se rompe después de la primera relación sexual, pero también puede desgarrarse a consecuencia de traumatismos, como las caídas fuertes.

La vulva es el conjunto de órganos genitales externos. Está formada por los labios mayores, los labios menores, el clítoris, la abertura uretral y el orificio vaginal. Los labios mayores son dos pliegues de la piel que sirven para proteger las partes internas, los labios menores, ubicados dentro de los anteriores, también colaboran con la protección de los genitales internos. En su parte anterior, los labios menores se unen, dando lugar a una pequeña protuberancia denominada clítoris, cuyas funciones se limitan al placer durante el acto sexual o coito.

La abertura uretral, también conocida como meato urinario, es un orificio por donde sale la orina. El orificio vaginal es propiamente la entrada a la vagina, zona por la cual se introduce el pene durante la relación sexual. 

La función sexual en la mujer involucra procesos como la ovogénesis, la ovulación, la menstruación y el embarazo.

La ovogénesis es el proceso de maduración de los óvulos a partir de las ovogonias. Estas células se dividen por meiosis, originando los óvulos. Al llegar a la pubertad, los óvulos de las hembras maduran y empiezan a ser liberados de los ovarios mediante la ovulación. Igualmente, el endometrio que recubre interiormente al útero se prepara para recibir al óvulo, en caso de que haya sido fecundado, dando inicio al embarazo. Si no hubo fecundación, el tejido será eliminado junto con un flujo de sangre por medio de la menstruación.  

Desde el nacimiento la mujer alberga cientos de células llamadas folículos, que como resultado de la acción hormonal maduran, transformándose en óvulos. Este proceso se lleva a cabo mensualmente, alternándose uno y otros ovarios, un mes ocurre en el derecho y el siguiente en el izquierdo. El ciclo ovárico dura aproximadamente 28 días. Se inicia con el crecimiento del folículo y llega a su clímax cuando el folículo expulsa al óvulo.

Esto ocurre por lo general a la mitad del ciclo. El folículo roto da lugar al cuerpo lúteo o amarillo y después degenera en un cuerpo blanco que desaparece del ovario. El ciclo ovárico está íntimamente ligado con la menstruación. 

El ciclo menstrual, también llamado menstruación o regla, está determinado por la acción de las hormonas y tiene como función preparar al útero para la implantación del óvulo fecundado. El ciclo menstrual se inicia durante la adolescencia, entre los 12 y 14 años (menarquia), y continúa cada mes durante toda la vida, hasta los 45 o 50 años, cuando llega la menopausia. Antes de este proceso, el ciclo menstrual solamente es interrumpido por el embarazo. La duración del ciclo es de aproximadamente 28 días pero puede ser más corto o más largo, dependiendo de cada mujer, sin que esto se considere anormal.

Descripciones y explicación 

Desde el punto de vista biológico, la función reproductora persigue la misma finalidad en las personas que en los demás seres vivos: generar nuevos organismos para mantener la especie. Para realizar esta función, los humanos poseen órganos especializados que, en conjunto, constituyen el sistema reproductor.

La madurez sexual es el momento en el cual los organismos están aptos para reproducirse. Para llegar a esta etapa es indispensable la nutrición, el crecimiento y desarrollo del organismo, así como la intervención de hormonas específicas, cuya secreción aumenta durante la pubertad.

El proceso de madurez sexual biológica comienza cuando el hipotálamo estimula la hipófisis para que secrete las hormonas FSH (hormona folículo estimulante) y LH (hormona luteinizante), estas ocasionan que continúe el desarrollo de las gónadas hasta que alcanzan su madurez. Durante la pubertad, etapa en que la mujer empieza entre los 11 y los 13 años, y el varón entre los 12 y los 14. El proceso de maduración sexual femenina empieza cuando los ovarios comienzan la producción de óvulos y la secreción de hormonas, como los estrógenos y la progesterona, y aparece la primera menstruación o menarquia. Al mismo tiempo, los órganos reproductores crecen y se preparan para realizar su función reproductora.  En el caso del hombre, este proceso principia cuando los testículos comienzan la producción de espermatozoides y aparece la primera eyaculación o expulsión de semen. Durante esta etapa, la próstata se agranda y el pene y los testículos aumentan de tamaño.

Los caracteres sexuales secundarios que se presentan en la pubertad son los siguientes:

En el hombre:                                                                      En la mujer:

*Crecimiento del vello axilar y púbico.                              Crecimiento del vello axilar y público.

*Aparición de bigote y barba.                                           Crecimiento de los senos o glándulas

*Crecimiento de la cintura escapular                               mamarias.

(Distancia entre los hombros).                                          Crecimiento de la cintura pélvica (caderas)

*Aumento del grosor de los músculos.                             Distribución de los depósitos de grasa.

*Cambio en el timbre de la voz hacia                               Músculos menos desarrollados.

tonos más graves. 

Por tanto, en esta etapa se presenta un gran desarrollo físico y mental, y pueden presentarse trastornos emocionales debido a los cambios físicos y fisiológicos que se tienen. La actividad de las hormonas produce cambios conductuales en los individuos, en una etapa de inestabilidad emocional que pasa conforme la persona va madurando y alcanza un nuevo equilibrio. En la especia humana, durante la pubertad el aparato reproductor madura tanto anatómica como fisiológicamente, pero todavía no se desarrollan en su totalidad los procesos psicológicos relacionados con los sentimientos, la voluntad y el pensamiento abstracto.

 Podemos hablar entonces de reproducción humana, la cual se divide en cuatro partes, para lo cual debido al estudio de nuestro tema únicamente abordaremos las dos primeras, consideradas en este estudio las más importantes en el asunto, definición de sexo.

*Gametogénesis

*Fecundación

*desarrollo del embrión

*Parto

                                                             

Se llama gametogénesis al fenómeno por el cual se forman las células sexuales o gametos. Comprende dos importantes procesos: la formación de los gametos femeninos y la de los gametos masculinos. Las etapas del desarrollo del óvulo, gameto femenino, se conocen con el nombre de ovogénesis y las de los espermatozoides o gametos masculinos como espermatogénesis.

En el proceso de mitosis, al dividirse la célula hay multiplicación de los cromosomas, de manera que de una célula madre de 46 cromosomas resultan dos células hijas de 46 cromosomas también. En cambio, en la meiosis los cromosomas no se multiplican, lo que significa que de una célula madre con 46 cromosomas resultan dos células hijas con 23 cromosomas cada una, es decir, con la mitad de la carga genética.

Tanto en las etapas de la ovogénesis como en las de la espermatogénesis hay divisiones por mitosis y divisiones por meiosis. En la primera resulta un óvulo con 23 cromosomas (mitad de la carga  genética de la madre) y en la segunda un espermatozoide con 23 cromosomas (mitad de la carga genética del padre). Al unirse, el óvulo y el espermatozoide forman una célula con 46 cromosomas (los normales en el ser humano) que posee la mitad de la carga genética del padre y la mitad de la carga genética del padre.

La ovogénesis se inicia con una división por mitosis de la célula germinal del ovario, estimulada por la hormona folículo estimulante (HFE) y la hormona luterizante (HL). Al crecer, los óvulos se rodean de una capa de células diferentes, constituyendo lo que se conoce como folículo de Graaf. El folículo se llena de líquido y crece, hasta formar una vesícula grande que sobresale de la pared del ovario. En su interior existe ya un solo óvulo grande. Al reventar el folículo el óvulo ya maduro y rodeado de células foliculares se dirige a las trompas de Falopio, donde puede ser fecundado. La liberación del óvulo por el ovario se conoce como ovulación.

La espermatogénesis se realiza en los tubos seminíferos de los testículos por la influencia de la testosterona, que es la hormona masculina, los tubos seminíferos constituyen el epitelio germinal masculino. Las células germinales de este epitelio, por división mitótica y meiótica, dan origen a los espermatozoides. Los espermatozoides una vez formados pasan hacia el epidídimo, donde se acumulan hasta que son liberados durante la eyaculación, cuando esta no se verifica, los espermatozoides mueren y son absorbidos por el organismo. Se calcula que en cada eyaculación, hay en el semen o esperma (mezcla de espermatozoides y líquidos seminales) cientos de millones de espermatozoides. Los espermatozoides son células pequeñas muy especializadas que constan de cabeza, cuello, parte central y cola.

La cabeza contiene, además del núcleo del gameto, una serie de enzimas que facilitan la disolución de la membrana del óvulo en el momento de la fecundación.

En la espermatogénesis, cuando las células del epitelio germinal se dividen por meiosis dentro del testículo para formar los espermatozoides, los cromosomas sexuales se desdoblan, es decir, ya no son pares: el cromosoma Y se va a un espermatozoide, y el cromosoma X se va a otro.

En forma semejante, las células germinales femeninas, que tienen dos cromosomas sexuales XX, al dividirse por meiosis dan como resultado un óvulo que contiene un solo cromosoma X.

Si en óvulo X se combina con un espermatozoide que contenga un cromosoma X, se formará un huevo o cigoto que tendrá dos cromosomas X, es decir, sus cromosomas sexuales serán XX, lo que significa que el producto será una mujer. En cambio, si el óvulo X se combina con un espermatozoide Y, el resultado es un huevo o cigoto con cromosomas sexuales XY, lo cual significa que el producto será un varón. 

                           SEXO DESDE EL PUNTO DE VISTA PSICOLOGICO

Definición de sexualidad:

La sexualidad es una función vital que influye sobre la conducta de los individuos y sobre las relaciones humanas en general. Afecta a todos los procesos fisiológicos y psicológicos del ser humano, aunque no es imprescindible para su supervivencia. Se trata de un impulso instintivo que atraviesa diferentes etapas a lo largo de la vida de los individuos y que es condicionado en gran medida por el entorno sociocultural en el que viven. Pero ante todo, la relación sexual responde a una necesidad de comunicación física y psicológica que va más allá de la mera unión sexual de los cuerpos.

“La sexualidad humana es un elemento básico de la personalidad, un modo propio de ser, de manifestarse, de comunicarse con los otros, de sentir, de expresarse y de vivir el amor humano y parte integrante del desarrollo de la personalidad y de su proceso educativo; en el sexo radican notas características que constituyen a las personas como hombres y mujeres en el plano biológico, psicológico, social y espiritual.  Las personas menores de edad tienen derecho a la información adecuadas y oportunas sobre la dignidad, tareas y ejercicio del amor, sobre todo en el seno de la familia”

Definición de género

Es un efecto de la cultura y son las características que cada sociedad o cultura atribuye a cada sexo. El género es la construcción social de la diferencia sexual, asignando roles a grupos de individuos con referencia a su sexo.

Diferencias entre sexo y sexualidad

 Sexo –Condición orgánica o psicológica que distingue al macho de la hembra

Sexualidad-Conjunto de condiciones fisiológicas  anatómicas y psicológicas que caracterizan a cada sexo.

 Sexo- Diferencia física y constitutiva incluyendo patrones de comportamiento psicológicos, socialmente impuestos del hombre y de la mujer,

Sexualidad- Conjunto de caracteres especiales, externos o internos, que presentan las personas y que están determinados por el sexo. Conjunto de fenómenos relativos al instinto sexual y a su satisfacción.

 Sexo- Masculino o femenino, es el órgano, lo que aparentemente es y su patrón de conducta correspondiente.

Sexualidad-Acción entre mujer y hombre.

 Divisiones o clasificaciones

Heterosexualidad: La homosexualidad es la atracción sexual persistente y emocional hacia alguien del sexo opuesto.

 Homosexualidad: Es la atracción sexual persistente y emocional hacia alguien del mismo sexo.

 Bisexualidad: Es la atracción sexual persistente y emocional hacia alguien del mismo sexo, o del sexo opuesto.

 

Conductas sexuales anormales

Voyerismo: satisfacción sexual mirando a otras personas, envolverse en actos sexuales.

Pedofilia: satisfacción sexual con menores de edad.

Bestialismo o Zoofilia: satisfacción sexual con animales.

Violación: satisfacción sexual mediante coerción, engaño, fuerza bruta física y psicológica y sin consentimiento de la pareja.

Necrofilia: satisfacción sexual con muertos o con personas que simulen estados cadavéricos de no-reacción.

Exhibicionismo: satisfacción sexual con mostrar genitales o posturas de connotación sexual de forma que se pueda tomar de sorpresa a otras personas. Legalmente es llamado exposición deshonesta.

Sadismo: satisfacción sexual de poder producir dolor físico, emocional, o ambos en otra persona.

Masoquismo: satisfacción sexual excitatoria de experimentar dolor o sufrimiento físico o mental.

Transvestismo: satisfacción sexual de vestir, robar, comprar, o tocar piezas de ropa del sexo contrario

Fetichismo: satisfacción sexual con objetos que sustituyen a una persona real como ropa, muñecos, partes del cuerpo de otra persona como pueden ser los pies.

Prostitución: La prostitución es, una opción frecuente para mujeres de sectores sociales marginales. La miseria, la violencia y el abuso son las puertas de ingreso a ella de numerosas niñas y adolescentes. La prostitución masculina es menos tolerada y numerosa, aunque ha aumentado durante los últimos años.

La pornografía: pornografía proviene del griego porne que significa prostituta, y grafo, describir. Lo que caracteriza lo pornográfico es el carácter obsceno de ciertos escritos, obras, representaciones y relaciones que presentan la sexualidad con toda crudeza, buscando la excitación del lector o espectador.

                                                     EXPLICACIÓNES

 Heterosexualidad:

La Conducta Heterosexual Aprobada

Aprender a comportarse en las relaciones con el sexo opuesto del modo aprobado por nuestra sociedad constituye  una importante tarea evolutiva para llegar a la sexualidad adulta y preservar la especie. Esta tarea comprende varias etapas desde la niñez hasta alcanzar la conducta heterosexual adulta socialmente aprobada.

La heterosexualidad desde el punto de vista psicológico obedece a equiparar los impulsos sexuales de preservar  la especie ,junto con los roles actitudes y demás características de comportamiento vigentes en determinada sociedad.

Homosexualidad- bisexualidad

La homosexualidad es vivida como efecto no deseado de la sexualidad

Preguntarse porque las personas son homosexuales, no tiene una respuesta fácil. Muchas de las investigaciones van encaminadas a responder esta interrogante, presionada por lo esfuerzos para explicar el patrón menos común, la homosexualidad, por lo cual se han lanzado una serie de hipótesis que buscan razón de ella.

La más antigua de las teorías sostiene que la homosexualidad es una especie de enfermedad mental, una especie de desorden mental o una angustia demarcada y persistente por una orientación sexual. Otras teorías tienen en cuenta los factores biológicos, una familia con una madre dominante y un padre débil, y una situación aprendida (desarrollo de una preferencia por el mismo sexo después de haber sido seducido por un homosexual). Hasta los momentos no existe un respaldo científico para la hipótesis de la conformación familiar no del aprendizaje en una situación determinada.

Existen varias teorías acerca de este tema, entre las siguientes podemos nombrar:

Teoría del Origen Hormonal: en algunos estudios con animales se ha demostrado que la administración de hormonas o modificaciones de sus cifras pueden producir variaciones en la Teorías Psicosociales y Psicoanalítica: Freud en su teoría psicoanalítica consideraba una bisexualidad innata que explica las tendencias latentes hacia la homosexualidad que pueden activarse ante ciertas condiciones patológicas. Veía el impulso sexual como no específico en relación al sexo de objeto en donde se buscaba la satisfacción y aún como indiferente a la especie del objeto. Otras teorías del psicoanálisis rechazan la bisexualidad innata y señalan diversas experiencias de la infancia y de la adolescencia como causantes de la conducta homosexual. conducta sexual adulta

La homosexualidad es la atracción sexual persistente y emocional hacia alguien del mismo sexo. Es una parte de la gama de expresión sexual.. No importa cuál sea su orientación sexual, todos los individuos tienen la alternativa de escoger la expresión de su comportamiento sexual y su estilo de vida. Y este hecho  forma parte de ser humanos, por lo tanto, no hay que buscar causas extrañas que la justifiquen ni en la educación ni en el medio ambiente. La única posibilidad realista frente a ella es aceptarla y favorecer una integración individual y social positiva, sin despertar sentimientos de culpa y sin reforzar las ideas erróneas que la condenan. Una o más experiencias con personas del mismo sexo durante la adolescencia no conducen necesariamente a la homosexualidad definitiva, aunque puede haber casos en que la seducción iniciativa de un adolescente por parte de un homosexual tenga efectos duraderos y marque su posterior identidad sexual.

Conductas sexuales anormales

Las Parafilias se caracterizan por una activación sexual ante objetos o situaciones que no forman parte de las pautas habituales de los demás y que puede interferir con la capacidad para una actividad sexual recíproca y afectiva.

Esencialmente consisten en que el individuo tiene unas necesidades y fantasías sexuales intensas y recurrentes que generalmente suponen objetos no humanos, sufrimiento o humillación propia o del compañero, niños o personas que no consienten.

Hay que tener muy en cuenta que las imágenes o fantasías parafílicas pueden ser estímulo de excitación sexual para una persona sin ello llegar a ser una parafilia. Por ejemplo, la ropa interior femenina suele ser excitante para muchos hombres. Será parafilia sólo cuando el individuo actúe sobre ellas o cuando le afecten en exceso.

La pedofilia

Poco se sabe de las causas, pero se dice que una de ellas es el aprendizaje de actitudes negativas hacia el sexo, como experiencias de abuso sexual durante la niñez, sentimientos de inseguridad y autoestima baja, con dificultad en relaciones personales; lo que facilita la relación adulto-niño.

En algunos casos de pedofilia resulta beneficiosa la técnica de la desensibilización encubierta, en la que se asocian los factores estimulantes para el sujeto con situaciones aversivas que resultarían de la expresión de sus impulsos; al avanzar el tratamiento se entrena a los pacientes para que imaginen la atracción por mujeres adultas.

Frecuentemente se observa una disminución de la atracción hacia las niñas y una disminución aún mayor en la ansiedad producida por las mujeres. Según el manual de diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-IV) la pedofilia se encuentra dentro de la categoría de parafílias, ubicada dentro de la categorización mayor de "Trastornos sexuales y de la identidad sexual".La definición del DSM-IV lleva implícita la concepción clásica, pero otras lecturas permiten pensar que esa definición resulta bastante acotada. Es posible ver conductas pedofílicas menos marcadas, y de otras personas que no sufren de un malestar significativo al respecto. Incluso se parte de esta situación para pensar otros aspectos relevantes, tal como puede ser la pregunta si es que se trata de cuestiones médicos biológicas o no. Por otra parte cabe la pregunta si es que este fenómeno se da principalmente en personas que está a cargo del cuidado de niños por lo que cabría la hipótesis según la cual el contacto permanente con niños favorecería la manifestación paidofílica.

DISCUSIÓN

En nuestra sociedad, el tema de la sexualidad es un tema "tabú", muchos padres están en contra de la educación sexual y no quieren que sus hijos estén en contacto con estos temas, aún cuando ellos mismos tuvieron mala información o sufrieron una represión respecto a este tema, pero esto es algo negativo, ya que nos impide conocernos a nosotros mismos y muchas veces tener conceptos errados sobre el sexo.

Tema a discusión sería poder determinar si  la homosexualidad, o bisexualidad  es normal, anormal, y en base a que patrones de conducta sociales una conducta sexual o aún la misma concepción psicológica del propio sexo  se convierte en enfermedad.

Todos los individuos tienen la alternativa de escoger la expresión de su comportamiento sexual y su estilo de vida. Y este hecho  forma parte de ser humano.

SEXO DESDE EL PUNTO DE VISTA SOCIAL

 

Masculinidad:

Desde el punto de vista semántico, la distinción entre masculino y femenino, cuando se trata de seres animados, hace referencia generalmente, aunque no siempre, al sexo que éstos presentan; así, al macho se le asocia con el género masculino, a la hembra, con el femenino y a ciertos seres inanimados con el género neutro; es lo que se llama género natural.

Feminismo:

Movimiento a favor de la igualdad de derechos y de oportunidades entre hombres y mujeres Batalla formal por la igualdad

                                                     

Feminidad

Representado por los roles y los estereotipos de género que, en todos los ámbitos de la vida y las relaciones humanas, son asumidos no sólo por los hombres, sino también en muchos casos por las mujeres, como formas de funcionar socialmente para sobrevivir.

Patriarcado

Es una toma de poder histórica por parte de los hombres sobre las mujeres, cuyo agente ocasional fue de orden biológico, si bien elevado éste a la categoría política y económica.

 El patriarcado consiste en el poder de los padres: un sistema familiar y social, ideológico y político con el que los hombres -a través de la fuerza, la presión directa, los rituales, la tradición, la ley, el lenguaje, las costumbres, la etiqueta, la educación y la división del trabajo- determinan cuál es o no es el papel que las mujeres deben interpretar con el fin de estar en toda circunstancia sometidas al varón.

Androcentrismo:

Consiste en considerar al ser humano de sexo masculino como el centro del universo, como la medida de todas las cosas, como el único observador válido de cuanto sucede en nuestro mundo, como el único capaz de dictar leyes, de imponer la justicia, de gobernar el mundo.

Homosexualidad:

Preferencia y atracción sexual por personas del mismo sexo, en contraposición a heterosexualidad (preferencia por el sexo opuesto) 

La actitud hacia la homosexualidad ha variado a lo largo de las diferentes épocas y entre los diversos grupos y subgrupos culturales, oscilando entre la aceptación (en la antigua Grecia), la tolerancia (en el Imperio Romano) y la condena absoluta (en muchas sociedades occidentales y orientales).

 Descripciones y Explicación: 

En éstos tiempos post-feministas, la masculinidad no se encuentra tan solo en transición, sino que se enfrenta a una crisis sin precedentes. No existe - la masculinidad. Hay, en plural, masculinidades. Muchos modos de ser hombre. Son antiguas formas de hombría adulta, caracterizadas por la riqueza emocional y la intensidad espiritual.

El movimiento feminista animó a los varones a considerar a las mujeres. Muchos hombres comenzaron a valorar sus propios componentes femeninos. En los últimos años, el hombre se volvió más tierno, más amable, más considerado. Lo que no lo ha hecho mas libre. No solo agrada a su propia madre, sino también a las jóvenes con las que convive.

 Desde que las mujeres decidieron redefinirse, forzaron a los hombres a hacer otro tanto. Es evidente que XY sigue siendo la constante. El antiguo hombre, ha desaparecido. Dio paso a uno nuevo, diferente, que hemos comenzado a vislumbrar. Aún no hay nada nítido y muchas veces, hay que suplir el vacío con imaginación. Los hombres, hasta la década del sesenta, tuvieron bien claro lo que eran, a ninguno se le ocurría preguntarse por la identidad masculina. Al acabar con la distinción entre los roles y tomarse sistemáticamente todos los campos que antes estaban reservados exclusivamente a los hombres, las mujeres desmontaron lo que caracterizaba universalmente al hombre: su -pretendida- superioridad sobre la mujer.

 El hombre reconciliado, es producto de una gran revolución paterna. Esta revolución exige un cambio radical de mentalidad y una profunda transformación de las condiciones de la vida privada y profesional. Sólo en la androginia, machos y hembras pueden llegar a ser completamente humanos. Unos confunden androginia con afeminamiento, otros la asimilan a la masculinización y otros, finalmente, la relacionan con la ausencia de toda característica sexual. La confusión entre lo andrógino y lo femenino, se mantiene.

 Muchos creyeron que el hombre afeminado de los años setenta, anunciaba el advenimiento del andrógino. Otros denuncian, por el contrario, la tendencia actual a una "masculinización unilateral" Un tercer error, consiste en confundir lo andrógino con lo neutro, con lo que queda anulado el dualismo sexual. Roland Barthes hizo referencia a ese género neutro que no es ni masculino, ni femenino, el no sexuado. No hay muchas diferencias, en esta concepción, entre el andrógino y los ángeles, o el lactante sin acceso aún a la diferenciación sexual, o con el anciano que se ha vuelto indiferente. No se nace hombre, se llega a ser y sólo entonces, es posible recuperar al otro y aspirar a la androginia que caracteriza al hombre reconciliado y completo. El andrógino es la culminación de un proceso. Se suele confundir la condición adulta con la edad del registro civil. A los 18 años, consideramos que un joven es hombre, apto para la ciudadanía, el matrimonio, la paternidad y la guerra. Y sin embargo, aún está muy lejos de haber alcanzado la edad adulta. No sólo está todavía en proceso de adquirir su identidad masculina, sino que se encuentra lejos de la última etapa: la reconciliación con su femineidad, requisito indispensable para ser un verdadero andrógino.

 Menos centrado en sí mismo, en su poder y su éxito, el hombre empieza a interesarse en los demás, a manifestar atención y ternura, en fin, a expresar lo que se conoce como cualidades femeninas. Es tal vez, la edad ideal para ser padre porque, como dice Erik Erikson, es "la edad de la generatividad" La revolución alcanza también a los padres.

 El fin del patriarcado marca el inicio de una nueva forma de paternidad. El hombre reconciliado, ya no se parece en nada al padre de otros tiempos. El patriarca encarnaba la ley, la autoridad y la distancia, pero el patriarca se caracterizaba también, y a esto se le ha dado escasa importancia, por el hecho de que los padres abandonaban a los bebés. Se daba por sentado que el pequeño era propiedad exclusiva de la madre, y por lo tanto, el inicio de la vida transcurría en la cuasi ignorancia del padre. La desaparición del patriarcado, el avance de la cultura post-modernista y la investigación psicológica, marcan el surgimiento de una imagen de padre y de su función, totalmente diferente, sobre todo, en lo referido a la relación con los hijos.

 El patriarcado, como base de organización de la vida social, subyace en las relaciones humanas de hoy en día, en nuestras sociedades, bajo diferentes formas y en distintas parcelas, de maneras más o menos explícitas.

 En este marco, el devenir histórico de las mujeres y de los hombres, lo aprendido en la socialización de las personas pertenecientes a ambos géneros, los valores que infunden la actuación social de los sujetos en relación y formas de pensar y las actitudes que se adoptan ante la diferencia de géneros, ha estado marcado por lo que denominamos sexismo.

 Homosexualidad y Sociedad

Enfoque desde la mirada psicoanalítica:

"La experiencia me dice que este logro, el de eliminar la inversión genital u homosexualidad, nunca resulta fácil"

 Según Freud, los motivos por los que se somete a tratamiento una persona homosexual, "si se somete a tratamiento", son razones externas, tales como "desventajas sociales y los peligros de su elección de objeto". Interrogantes tales como detectar si esta persona presentaba caracteres somáticos del sexo contrario, o si la homosexualidad se debía a factores innatos o adquiridos eran los que guiaban su cura y su mirada frente a estos "pacientes". La teoría psicoanalítica ubica la etiología de este "padecer" en la salida del complejo de Edipo, y el tipo de identificaciones que logró hacer el sujeto en esa fase libidinal, habiendo quedado el sujeto homosexual fijado a su madre "con una intensidad inusualmente grande" sin abandonar este objeto en la etapa puberal (etapa en la que debería permutar a la madre por otro objeto sexual) identificándose de esta manera al objeto, e introyectándolo a su yo.

 Teorías de la homosexualidad:

Teoría biológica: sucesivamente se han ido descartando las hipótesis hereditarias, así como cualquier intento para encontrar alguna alteración hormonal. En la actualidad no es posible diagnosticar la homosexualidad a través de ningún examen físico, ni la administración de hormonas parece aportar beneficios en el tratamiento de la homosexualidad.

Teoría psicológica: algunos psicoanalistas han sugerido aparentes causas de homosexualidad basadas en la personalidad de los padres.

Por ejemplo: unos de ellos observaron que muchos homosexuales habían tenido una madre dominante y sobreprotectora y un padre de poco carácter y de naturaleza pasiva, lo que los llevo a sugerir que la homosexualidad no era debida a una bisexualidad psíquica, sino mas bien al miedo a las relaciones heterosexuales.

Teoría de aprendizaje: considera la conducta sexual como un impulso que no depende estrictamente de las condiciones internas, es decir, de las hormonas que producen nuestro organismo, para la puesta en marcha de la motivación.

No existe un acuerdo unánime sobre las causas determinantes de la homosexualidad, como tampoco lo hay respecto a la heterosexualidad: tanto las causas biológicas, como las psicológicas, como las de la teoría del aprendizaje aportan datos insuficientes y cada una de ellas solo explica la existencia de un determinado porcentaje de homosexuales en nuestra sociedad.

·        Pese a que la situación de los homosexuales en la sociedad ha mejorado, son aún muchas las áreas en las que las condiciones difieren entre los homosexuales y heterosexuales. En la sociedad también hay actitudes hacia los homosexuales y la homosexualidad todavía caracterizadas por prejuicios y gran ignorancia. Además existen fuerzas que a menudo por motivos religiosos pretenden por todos los medios resistirse a cualquier avance para los homosexuales, lo mismo que a cualquier información sobre la homosexualidad.

 ·        En la mayoría de los contextos en los que se habla de homosexualidad, ésta se refiere a los hombres gay, las mujeres lesbianas casi no se ven. En el fondo es porque vivimos en una sociedad dominada por el hombre. La mujer es más invisible que el hombre al margen de si es homo o heterosexual.

                                                         ROL FEMENINO

 Primera parte (INTRODUCCIÓN)

 He vacilado largamente antes de escribir un libro sobre la mujer. El tema es irritante, sobre todo para las mujeres, y no es novedoso. La polémica del feminismo ha hecho correr mucha tinta, y en la actualidad está más o menos terminada. No la reabramos. Es verdad que la teoría de el eterno femenino cuenta aún con adeptos que murmuran: "Hasta en Rusia, ellas siguen siendo del todo mujeres", pero otra gente, bien informada —y alguna vez aquellos mismos— suspiran: "La mujer se pierde, la mujer está perdida". Ya no se sabe bien si aún existen mujeres, si existirán siempre, si hay que desearlo o no, qué lugar ocupan en este mundo y qué lugar deberían ocupar. "¿Dónde están las mujeres?", preguntaba no hace mucho un periódico de aparición irregular.1 Pero antes que nada, ¿qué es una mujer? "Tota mulier in útero: es una matriz", dice uno. Sin embargo, al hablar de ciertas mujeres los conocedores decretan: "No son mujeres", aunque tengan un útero como las otras. Todo el mundo está de acuerdo en reconocer que en la especie humana hay hembras, y que éstas constituyen hoy, como en otros tiempos, casi la mitad de la humanidad; sin embargo, nos dicen que "la feminidad está en peligro", y nos exhortan: "Sed mujeres, seguid siendo mujeres, convertíos en mujeres". Todo ser humano hembra, por lo tanto, no es necesariamente una mujer; necesita participar de esa realidad misteriosa y amenazada que es la feminidad. ¿Ésta es segregada por los ovarios? ¿Se encuentra cristalizada en el fondo de un cielo platónico? ¿Basta con una falda para hacerla descender a tierra? Aunque algunas mujeres se esfuerzan celosamente en encararlo, el modelo no ha sido patentado jamás. El conceptualismo ha perdido terreno: las ciencias sociales y biológicas ya no creen en la existencia de entidades inmutablemente fijas, que; definirían caracteres como los de la mujer, el judío o el negro y ahora consideran que el carácter es una reacción secundaria ante una situación. Si hoy ya no hay feminidad es porque no la ha habido nunca.

¿Significa esto que la palabra "mujer" carece de contenido? Esto es lo que afirman vigorosamente los partidarios de la filosofía de las luces, del racionalismo y del nominalismo; las mujeres sólo serían, entre los seres humanos, aquello que se designa arbitrariamente con la palabra "mujer".

 Es evidente que ninguna mujer puede, pretender, de buena fe, situarse más allá de su sexo. Una escritora conocida se negó, hace algunos años, a permitir a publicación de su retrato en una serie de fotografías consagradas precisamente a las mujeres escritoras: ella quería que la situaran entre los hombres, pero para obtener ese privilegio utilizó la influencia de, su marido. Las mujeres que afirman que son hombres no por ello dejan e reclamar menos consideraciones y homenajes masculinos. Recuerdo también a una joven trotskista de pie sobre un estrado en medio de un mitin fragoso que se disponía a dar un puñetazo, a pesar de su evidente fragilidad; ella negaba su debilidad femenina, pero era por amor a un militante, de quien quería ser una igual.

Basta transitar con los ojos abiertos para comprobar que la humanidad se divide en dos categorías de individuos cuyas ropas, rostros, cuerpos, sonrisas, aire, intereses y ocupaciones son manifiestamente distintos; tal vez se trate de diferencias superficiales; tal vez estén llamadas a desaparecer. Lo cierto es que por ahora, existen con categórica evidencia.

Si su función de hembra no basta para definir a la mujer, si nos negamos también a explicarla por el "eterno femenino", y si admitimos, sin embargo, aunque sea a título provisorio, que hay mujeres sobre la tierra, tenemos que formularnos esta pregunta: ¿Qué es una mujer?

Un hombre no empieza nunca por plantearse a sí mismo como un individuo de cierto sexo; va de suyo que es hombre. El hombre representa a la vez lo positivo y lo neutro, al punto de que en francés se dice "los hombres" para designar a los seres humanos, puesto que el sentido singular de la palabra vir (varón) se ha asimilado al sentido general de la palabra homo. La mujer aparece como lo negativo, ya que toda determinación le es imputada como una limitación sin reciprocidad.

A veces me ha irritado, en el transcurso de discusiones abstractas, escuchar que los hombres me decían: "Usted piensa tal cosa porque es una mujer", pero yo sabía que mi única defensa era contestar: "La pienso porque es verdadera", eliminando así mi subjetividad; no se trataba de contestar: "Y usted piensa lo contrario porque es un hombre", pues se entiende que el hecho de ser hombre no constituye una singularidad; al ser hombre, un hombre está en su derecho; quien está equivocada es la mujer.

La mujer tiene ovarios y un útero y estas condiciones singulares la encierran en su subjetividad. De ella se dice gustosamente que piensa con las glándulas. El hombre olvida, en su soberbia, que su anatomía también supone hormonas, testículos.

Toma a su cuerpo como una relación directa y normal con el mundo, al cual cree aprehender en su objetividad, mientras que considera que el cuerpo de la mujer se encuentra como entorpecido por cuanto lo especifica: un obstáculo, una prisión. "La hembra es hembra en virtud de cierta falta de cualidades", decía Aristóteles. "Debemos considerar que el carácter de las mujeres padece de un defecto natural". Y. después de él, Santo Tomás decreta que la mujer es un "hombre frustrado", un ser "ocasional". Esto se simboliza en la historia del Génesis, donde Eva, según palabras de Bossuet, aparece extraída de un "hueso supernumerario" (sobrante) de Adán.

La humanidad es macho, y el hombre define a la mujer no en sí, sino respecto de él; no la considera como un ser autónomo.

Y ella no es nada fuera de lo que el hombre decide. La mujer se determina y diferencia con relación al hombre, y no éste con relación a ella; ésta es lo inesencial frente a lo esencial. Él es el Sujeto, él es lo Absoluto: ella es el

Otro.

La mujer es también, para sí, una conciencia. Pero es chocante que el hombre adopte deliberadamente un punto de vista de hombre, sin señalar la reciprocidad del sujeto y del objeto. Cuando escribe que la mujer es misterio, sobreentiende que es un misterio para el hombre. Aunque esta descripción, que se quiere objetiva, es de hecho una afirmación del privilegio masculino.

¿Cómo es posible, entonces, que esa reciprocidad no se haya planteado entre los sexos, y que uno de los términos se haya afirmado como el único esencial, y negado toda relatividad a su correlativo, definiendo a éste como la alteridad pura?

¿De dónde proviene esa sumisión en la mujer?

 Hay otros casos en los cuales, durante un tiempo más o menos prolongado, una categoría ha logrado dominar absolutamente a otra. La desigualdad numérica confiere a menudo ese privilegio: la mayoría impone su ley a la minoría, o la persigue. Pero las mujeres no son una minoría como los negros de América, o como los judíos; en el mundo hay tantas mujeres como hombres.

También sucede a menudo que los dos grupos que se enfrentan han sido independientes en un comienzo: en otros tiempos se ignoraban, o cada uno admitía la autonomía del otro, pero un acontecimiento histórico ha subordinado el más débil al más fuerte: la diáspora judía, la introducción de la esclavitud en América y las conquistas coloniales son hechos que tienen fecha cierta. En esos casos, ha habido un antes para los oprimidos; tienen un pasado, una tradición, una cultura y, a veces, una religión en común. Las mujeres no han constituido jamás una colectividad separada.

Los proletarios han hecho la revolución en Rusia, los negros en Haití, los indochinos se baten en Indochina: la acción de las mujeres no ha pasado nunca de una agitación simbólica, y no han ganado sino aquello que los hombres les han querido conceder; no han tomado nada, han recibido.

Es que ellas no tienen los medios concretos de agruparse en una unidad que se plantearía al oponerse; no tienen ni pasado, ni historia, ni religión propios, y tampoco tienen, como los proletarios, una solidaridad de trabajo y de intereses.

Si el "problema de las mujeres" es tan ocioso se debe a que la arrogancia masculina lo ha convertido en una "querella", y cuando la gente querella no razona bien.

Lo que se ha buscado incansablemente es probar que la mujer es superior, inferior o igual al hombre. Creada después de Adán es, evidentemente, un ser secundario, dicen unos; por el contrario, dicen otros, Adán no era más que un esbozo y Dios logró al ser humano en su perfección cuando creó a Eva; su cerebro es más pequeño, pero relativamente es más grande. Cada argumento llama inmediatamente a su contrario, y a menudo los dos desembocan en el error. Si se quiere ver en este asunto con claridad, hay que salir de esos caminos trillados. Hay que rechazar las vagas nociones de superioridad, inferioridad e igualdad que han pervertido todas las discusiones, y empezar de nuevo.

Pero entonces, ¿cómo plantearíamos la cuestión? Y, en primer lugar, ¿quiénes somos nosotros para plantearla? Los hombres son juez y parte.; las mujeres también. ¿Dónde encontrar un ángel? En verdad, un ángel estaría descalificado para hablar, pues ignoraría todos los elementos del problema; en cuanto al hermafrodita, se trata de un caso muy singular: no es a la vez hombre y mujer, más bien no es ni hombre ni mujer.

Muchas mujeres de hoy, que han tenido la suerte de ver cómo se les restituían todos los privilegios del ser humano, pueden ofrecerse el lujo de la imparcialidad, y hasta sentimos la necesidad de que ocurra. Ya no somos combatientes, como nuestros mayores; en conjunto, hemos ganado la partida; en las últimas discusiones sobre el estatuto de la mujer, la O.N.U. no ha dejado de reclamar imperiosamente que se realice de una vez la igualdad de los sexos, y muchas de nosotras no hemos tenido que experimentar nunca nuestra feminidad como una molestia o un obstáculo; muchos problemas nos parecen ya más esenciales que los que nos conciernen singularmente y, ese mismo desprendimiento, nos permite esperar que nuestra actitud ha de ser objetiva.

 Segunda parte (mitos)

La historia nos muestra que los hombres han tenido siempre todos los poderes concretos; de los comienzos del patriarcado han juzgado útil mantener a la mujer en un estado de dependencia; sus códigos han sido establecidos contra ella, y de ese modo ha sido convertida en el Otro. Esa condición servía a los intereses económicos de los machos, pero convenía también a sus pretensiones ontológicas y morales.

El hombre alcanza una actitud auténticamente moral cuando renuncia a ser para asumir su existencia; renuncia también a cualquier posesión, porque la posesión es un modo de la búsqueda del ser.

De modo que, incapaz de realizarse en la soledad, el hombre se halla siempre en peligro en sus relaciones con sus semejantes: su vida es una empresa difícil, cuyo éxito no está nunca asegurado.

Eva no fue hecha al mismo tiempo que el hombre; no fue fabricada de una substancia diferente, ni tampoco del mismo barro que sirvió para modelar a Adán, sino que fue hecha de una costilla del primer macho. Su mismo nacimiento no fue autónomo: Dios no eligió espontáneamente el crearla como un fin en sí misma y para que le adorase directamente, sino que, en cambio la destinó al hombre, se la dio a Adán para salvarle de su soledad, por lo que ella tiene en su esposo su origen y su fin, y es complemento a modo de inesencial, es una conciencia naturalmente sumisa.

Ningún hombre consentiría en ser mujer, pero todos desean que haya mujeres.

Como las mujeres no se plantean como sujeto, carecen de religión o poesía que les pertenezca como cosa propia, y todavía sueñan a través de los sueños de los hombres. Adoran a los dioses fabricados por los machos: Hércules, Prometeo, Parsifal, y en el destino de esos héroes la mujer ocupa un lugar secundario. La mujer, es definida en su relación con el hombre.

La mujer la resume en tanto que Madre, Esposa e Idea; estas figuras tan pronto se confunden como se oponen, y cada una de ellas tiene una doble faz. El hombre hunde sus raíces en la Naturaleza; la Vida se le presenta bajo un doble aspecto: ella es conciencia, voluntad, trascendencia y espíritu y es materia, pasividad e inmanencia y carne.

La irritación del muchachito cuando su madre le besa y acaricia tiene el mismo sentido; reniega entonces de la familia, de la madre y del seno materno. El culto de la germinación ha estado siempre asociado al culto de los muertos. La Tierra-Madre hunde en su seno las osamentas de sus hijos. Las mujeres –Parcas y Moiras- son quienes tejen el destino humano, pero también son ellas quienes cortan sus hilos. En la mayoría de las representaciones populares la Muerte es mujer, y a las mujeres les corresponde llorar a los muertos porque la muerte es obra de ellas. Así, la Mujer-Madre tiene un rostro de tinieblas: ella es el caos del cual todo ha surgido y al cual todo ha de volver un día; ella es la Nada.

 Al hombre le espanta esa noche, en la cual padece la amenaza de hundirse y que es el reverso de la fecundidad. Aspira al cielo, a la luz, a las cimas llenas de sol, al frío puro y cristalino. Pero aquí vuelve a aparecer la ambivalencia: si la germinación es siempre asociada a la muerte, ésta se halla igualmente asociada a la fecundidad. La muerte detestada se presenta como un nuevo nacimiento, y entonces es bendecida.

 La niña todavía impúber no encierra ninguna amenaza, no es objeto de ningún tabú y no posee ningún carácter sagrado. Pero la mujer se vuelve impura desde que es capaz de engendrar.

Existen severos tabúes en las sociedades primitivas que rodean a la niña en el día de su primera menstruación; aun en Egipto, donde la mujer es tratada con singulares consideraciones, permanece recluida durante todo el tiempo de sus reglas, y no hay que verla ni tocarla, ella no debe ni siquiera tocarse con la mano.

 Pero los poderes maléficos de la sangre menstrual son más singulares. Ella encarna la esencia de la feminidad.

 Ciertos primitivos creen que el flujo es provocado por la mordedura de una serpiente, pues la mujer tiene turbias afinidades con la serpiente y el lagarto, y el flujo participaría del veneno de la bestia rampante.

 En verdad, esa sangre no hace de la mujer un ser impuro, sino que manifiesta su impureza; aparece en el momento en que la mujer puede ser fecundada, y cuando desaparece, la mujer se vuelve generalmente estéril; esa sangre brota del mismo vientre donde se elabora el feto, y a través de ella se expresa el horror, que el hombre siente por la fecundidad femenina.

En el desencadenamiento erótico, al abrazar a la mujer el hombre busca perderse en el infinito misterio de la carne, por lo contrario, su sexualidad normal disocia a la Madre de la Esposa.

Antes de ser la madre del género humano, Eva es la compañera de Adán, a quien le ha sido dada para que éste la posea y fecunde, así como posee y fecunda al suelo. En el acto sexual el hombre no busca solamente un placer subjetivo y efímero. Quiere conquistar, tomar, poseer; tener una mujer es vencerla, y entonces penetra en ella como el arado de los surcos; la hace suya como hace suya a la tierra que trabaja; y trabaja, planta y siembra: esas imágenes son viejas como la Escritura.

 La virginidad de la mujer es exigida de una manera más inmediata cuando el hombre considera a la esposa como su propiedad personal. En primer lugar, la idea de posesión es siempre imposible de realizar positivamente: en verdad, nunca se tiene nada ni a nadie; se intenta cumplirlo de un modo negativo; la manera más segura de afirmar que un bien es mío es impedir que otros lo usen, y, nada parece al hombre tan deseable como aquello que nunca ha pertenecido a ningún ser humano. Las tierras vírgenes han fascinado siempre a los exploradores.

El ideal de la belleza es variable, pero hay ciertas exigencias que son constantes; puesto que la mujer está destinada a ser poseída, es preciso que su cuerpo ofrezca las cualidades inertes y pasivas de un objeto.

La función de los adornos es muy compleja: es el de concluir la metamorfosis de la mujer en ídolo.

Entorpecida por las maternidades, pierde su atractivo erótico, y, aun estéril, basta el paso de los años para altera sus encantos. Enferma, vieja y fea, la mujer causa horror.

Se comprueba que en el Levítico, en particular, la polución nocturna es considerada mancha, siempre que la mujer no tenga vinculación con ella. Y en nuestras sociedades modernas la masturbación es considerada como un peligro y un pecado. La intervención de la sociedad, y sobre todo la de los padres, hace del placer solitario un vicio.

Uno de los sueños del macho es “señalar” a la mujer de manera que siga siendo suya para siempre.

El vocabulario ramplón de las novelas- folletines, donde la mujer es descrita como una hechicera que fascina al hombre y lo envuelve en su maleficio, refleja el más antiguo y universal de los mitos. La mujer está consagrada a la magia. En las sociedades donde el hombre adora esos misterios, la mujer es asociada al culto y venerada como sacerdotisa, a causa de sus virtudes; pero cuando el hombre lucha para que la sociedad triunfe sobre la Naturaleza, la razón sobre la vida y la voluntad sobre el hecho incierto, la mujer es considerada entonces una bruja.

El hombre, cautivo de sus encantos, ya no tiene ni voluntad, ni proyectos, ni porvenir; ya no es un ciudadano, sino una carne esclava de sus deseos, zarandeado pasivamente entre la tortura y el placer. La Madre consagra a su hijo a la muerte cuando le da la vida; la amante arrastra al amante a renunciar a la vida.

El hombre empieza a morir desde el día en que nace: ésa es la verdad que encarna la Madre. Al procrear afirma a la especie contra si mismo: eso es lo que aprende entre los brazos de su esposa; en al excitación y el placer, y antes mismo de haber engendrado, olvida su yo singular.

Al mismo tiempo desea cumplirlo: venera a su madre y desea a su amante, pero también al mismo tiempo se rebela contra ellas desde el desagrado y el temor. El individuo cree haber superado su condición animal: ya sea que se abandone a la voluptuosidad o que practique el ascetismo, la mujer integrada sólidamente a la sociedad macho, sólo tiene una importancia secundaria. Es verdad que el racionalismo nunca ha triunfado del todo, y que la experiencia erótica conserva en sus civilizaciones su carácter ambivalente.

 Al cuerpo femenino se le pide que sea carne, pero con discreción; debe ser delgado, con poca grasa, musculoso, flexible y robusto, es preciso que señale la trascendencia: ya no se le prefiere blanco como una planta de invernadero, sino lleno de sol universal y curtido como el torso de un trabajador. No se ve por qué el trabajo la privaría de su atracción erótica.

 El que una mujer ejerza un “oficio viril” y sea al mismo tiempo deseable, ha sido el tema de bromas más o menos obscenas, y, parece que está por nacer una nueva forma de erotismo, que tal vez engendre nuevos mitos. Lo cierto es que hoy día les es muy difícil a las mujeres asumir a la vez su condición de individuo autónomo y su destino femenino. Y es más cómodo, sin duda, sufrir una ciega esclavitud, que trabajar para liberarse.

Lo que hay que esperar es que los hombres asuman sin reservas la situación que está por crearse, pues sólo entonces la mujer podrá vivirla sin desgarramientos.

Entonces será plenamente un ser humano, “cuando sea destruida la infinita servidumbre de la mujer, cuando viva por ella y para ella, una vez que el hombre- hasta ahora abominable- le haya devuelto su libertad”.

  

                                              ROL MASCULINO

Desde el punto de vista Antropológico

Los antropólogos se encuentran en una posición única para tratar sobre la naturaleza y la educación como determinantes del comportamiento humano. Las actitudes los valores y el comportamiento humanos están limitadas no sólo por nuestras disposiciones genéticas, también por nuestras experiencias durante el proceso de enculturación. Nuestros atributos están determinados por nuestros genes tanto como por el entorno en el que se ha producido nuestro desarrollo.

  El aparato genital humano es masculino: sobre este punto, Freud no deja sombra de duda; el sexo se define por la posesión del falo en el hombre, y sobre su carencia se erige la sexualidad femenina. La femineidad se constituye también en relación al falo, sólo que negativamente; el dolor psicológico constitutivo de la sexualidad femenina reside en el “complejo de castración y envidia por la posesión del pene”. Las ideas existentes hasta el momento acerca de la sexualidad, brindaban  al tiempo una  adherencia  racional a una concepción nítidamente falocéntrica erigida sobre la noción de un único aparato genital masculino que se posee o se carece.                                                                               

Ahora sabemos que los roles de género son construcciones culturales acerca de las pautas que las personas deben explicitar como miembros de una cultura determinada según sea su sexo, "cuando hablamos de género nos referimos a las características de la mujer o de el hombre que son determinadas socialmente, estas características o roles que se les asigna a cada género, son un conjunto de reglas y normas, aprendidas, reforzadas y sancionadas dentro de la sociedad, de la cual el hombre y la mujer forman parte".

 Podríamos decir que la identidad masculina se ha configurado siempre en términos de competitividad y poder; rasgos como el miedo, las lágrimas, el dolor o cualquier manifestación extrema de sentimientos no tenían cabida en el estereotipo de hombre. El rechazo de estas emociones implica la negación de él  mismo. El desarrollo de su identidad se forjo mediante la interacción de la persona con su entorno social y cultural.

Es indudable que existen diferencias físicas y psicológicas entre hombres y mujeres, si bien es cierto que sus identidades se manifiestan como tales a través de la relación con otras personas, costumbres, normas o estereotipos vigentes de las sociedades en las que viven.

 

 

                                       FEMINIDAD VS MASCULINIDAD

 Es importante comentar desde que punto se va a determinar el comportamiento humano de acuerdo al genero al que pertenezcamos, la diferenciación de masculino y femenino no es de orden psicológico; la célula sexual masculina el espermatozoide es activamente móvil; busca a la femenina, el óvulo es inmóvil; esta conducta de los organismos elementales sexuales en el comercio sexual. Esto puede ser  aceptado y observado pero por otra parte las mujeres pueden desplegar grandes actividades en grandes direcciones y los hombres no pueden convivir con sus semejantes si no es desplegando una cantidad considerable de adaptabilidad pasiva, por muy contrario que no es pueda parecer es cierto.

Sin entrar a fondo en debates, magistralmente tratados en la obra de Dio Bleichmar, lo que nos interesa retener de ellos es la permanente insistencia en hacer girar la identidad masculina o femenina sobre la problemática, biológica o simbólica, de los órganos sexuales.

                                                                    

 En otros términos, la incapacidad para discriminar sexualidad e identidad. La posibilidad de pensar en una identidad relacionada con los ideales del yo, que va a sufrir desgarros y articulaciones con la identidad sexual, se nos presenta como imprescindible para entrar en este debate del psicoanálisis, en el que siempre persiste la inquietud acerca de la sexualidad femenina, reconvertida en inquietud por la feminidad.

A finales de la década de los sesenta, Stoller (1968), apoyándose en los trabajos de Money (1982), introduce en el psicoanálisis el concepto de “núcleo de la identidad de género”, para dar cuenta de una primera identificación masculina/femenina, la cual es previa en el desarrollo infantil al descubrimiento de la diferencia entre los sexos. Con este término, el autor nos plantea una primera identificación de la niña con la madre que lleva el cuño indiscutible de lo femenino y que no sufrirá alteración en cuanto identidad, aunque sí posibles problemas de orden sexual.

 El concepto de género tuvo una enorme resonancia, sobre todo fuera del psicoanálisis: en el pensamiento feminista. La sociología, la antropología y las ciencias sociales en general, lo incorporaron desde el feminismo y acabaron haciendo de él un concepto central para la interpretación de todas las cuestiones relacionadas con las mujeres. Su rápida imposición como categoría de pensamiento en estas áreas ha hecho que con frecuencia se olviden sus orígenes, y que el género se identifique como un concepto creado por el feminismo. El éxito del termino, detrás del cual se esconde a veces una cierta confusión sobre los contenidos conceptuales, ha hecho que pasara a formar parte, en estas dos últimas décadas, del lenguaje político; y, desde ahí, incluso, se ha trasladado al lenguaje común.

 Sin embargo, dentro del campo del psicoanálisis, curiosamente, no ha tenido la repercusión esperada, antes bien, ha tendido a ser rechazado como proveniente del campo social y, por tanto, ajeno a lo psicológico.

Ahora bien, queda pendiente el trabajo de anclar el género en el psicoanálisis, lo que implica hacer una revisión de toda la teoría psicoanalítica de la sexualidad femenina. Esta tarea, precisamente, es la que ha enfrentado Dio Bleichmar a lo largo de su obra, y especialmente en la ya mencionada (1997).

 Aunque la doctora Dio Bleichmar suscriba lo manifestado por Stoller, en el sentido de que hay una primera identificación masculina o femenina, mantiene la necesidad de pensar la articulación entre sexualidad y género a través de lo que se ha denominado “sistema sexo-género”. Con este fin, señala algunas diferencias en las formas de “sexualizar” a los niños y las niñas, con claras consecuencias en la constitución de los ideales del yo, así como en el lugar que ocupa la sexualidad adulta y las relaciones amorosas en hombres y mujeres.

 El concepto de bisexualidad y el de fase fálica -y sus consecuencias (1924b, 1925) sobre los dos grandes complejos: castración y Edipo- son aspectos centrales de la teoría freudiana sobre la masculinidad/feminidad, y muestran la capital importancia que Freud otorga a las diferencias anatómicas entre los sexos. Pero hay otros conceptos que, o bien derivan de ellos -como el par actividad/pasividad-, o son una extensión a otros campos de lo que Freud teoriza en torno a la sexualidad de niños y niñas.

 Si nos centramos en los dominios científicos a los que Freud recurre en su intento de encontrar una sólida base para sus descubrimientos y conjeturas sobre la diferencia entre los sexos, encontramos, por un lado, su recurso a la biología -más específicamente la anatomía y la fisiología-; y, por el otro, las teorías evolucionistas, cuya influencia sobre disciplinas tan variadas como la antropología –en su tiempo denominada etnografía-, la filología, la medicina o la naciente psicología fue realmente espectacular.

 Seducción originaria y diferencia entre los sexos

 Laplanche da a la seducción sexual un lugar central en la teoría sobre la fundación del inconsciente, y relega a un lugar secundario lo que distintas escuelas psicoanalíticas han denominado, siguiendo a Freud, los grandes enigmas de la infancia. De manera que, según Laplanche, se debería distinguir entre “sexualización” y “sexuación” (1992c: 261, nota 9). Con el primer término, el autor hace alusión a la implantación de la sexualidad en la cría humana, a través de los cuidados implicados en la crianza, cuyos restos fundarán el inconsciente. Laplanche reserva el término de “sexuación” para un momento secundario respecto a un inconsciente que funda la represión. Cuando plantee que la castración -al igual que el resto de las teorías sexuales infantiles- forma parte de los mitos y símbolos que los adultos proponen al recién nacido para representarse la diferencia entre los sexos, sólo los contenidos del inconsciente serán objeto específico del psicoanálisis como teoría y como cura. Ahora bien, dos temas, a nuestro entender, quedarían por dilucidar.

En primer lugar, si es posible pensar la seducción originaria independientemente del sexo adscrito -que en general coincide con el sexo biológico, pero no siempre- del infante, esto es, si se dirige al niño o a la niña. En segundo lugar, si podemos evitar tomar en consideración los efectos sobre el yo de una teoría que torna inferior lo femenino o lo presenta como lo masculino ausente. Con respecto al primer punto, nuestra posición es que no puede separarse tan tajantemente sexualización y sexuación.

Si bien es cierto que tanto los niños como las niñas reciben cuidados en los que se infiltra lo erógeno, mensajes opacos para el propio adulto pues forman parte de su inconsciente, sólo se atribuye a la niña la condición de objeto-sexual que inviste el cuerpo femenino Como se aprecia en el propio trabajo de Laplanche (1992e: 408) sobre el artículo de Freud Pegan a un niño, el mensaje del padre que Laplanche traduce a palabras no puede ser interpretado de la misma manera por la niña o el niño. Tal y como se ha mostrado en el capítulo once de nuestra tesis, la lectura del inconsciente del padre que hace Laplanche no es intercambiable con la de un posible mensaje materno. Pero, además, no es sólo en el padre y la madre donde se representa esa asimetría, sino en toda una serie de producciones culturales en las que la posición masculina se tiñe de dominación, triunfo y placer; y la femenina, de sumisión, derrota y placer incierto que no excluye el dolor.

El infante humano, varón o niña, está en una posición pasiva, y masoquista -podría decirse con Laplanche. Ahora bien, esta primitiva posición originaria con respecto a la implantación de la sexualidad por el otro, a la intrusión del adulto, va a simbolizarse de forma dicotómica, de manera que la asimetría adulto-niño(a) se reproduce en la representación del sexo masculino-sexo femenino.

Cabe afirmar, entonces, que el proceso que Laplanche ha denominado “sexuación” se hace eco de la “sexualización”, hasta el punto de que la asimetría originaria adulto-niño se reproduce en el encuentro sexual. No sólo las fantasías infantiles son reiterativas en la adscripción de violencia a la posición del padre en el encuentro sexual, sino que un conjunto de representaciones culturales insiste en colocar la figura masculina, o los atributos genitales del hombre, como soportes de una capacidad de agresividad e incluso de violencia que no tiene parangón con las mujeres.

 

PREJUICIOS SEXUALES

 La sexualidad es una parte normal de la experiencia humana. Sin embargo, los tipos de comportamiento sexual y las actitudes acerca de la sexualidad que se consideran normales varían mucho en las diferentes culturas y entre éstas. Por ejemplo, la masturbación, que durante un tiempo fue considerada como una perversión e incluso una causa de enfermedad mental, es ahora reconocida como una actividad sexual normal durante la vida. Se considera que más del 97 por ciento de los varones y el 80 por ciento de las mujeres se ha masturbado. Aunque la masturbación es normal y es a menudo recomendada como una opción de “sexo seguro”, puede causar culpabilidad y sufrimiento psicológico originado por la actitud desaprobadora de otros. Esto puede producir un considerable sufrimiento y puede incluso afectar al desarrollo sexual.

    De forma similar, la homosexualidad, que una vez fue considerada como anormal por la profesión médica, ya no es considerada una enfermedad; está ampliamente reconocida como una orientación sexual que está presente desde la niñez. La prevalecía de la homosexualidad es desconocida, pero se estima que cerca del 6 al 10 por ciento de los adultos tiene exclusivamente relaciones homosexuales a lo largo de sus vidas. Un porcentaje mucho mayor de personas ha experimentado actividades sexuales con personas de su sexo en la adolescencia, pero como adultos tienen un comportamiento heterosexual.

    Las causas de la homosexualidad y de la heterosexualidad son desconocidas. No se han identificado influencias hormonales, biológicas o psicológicas que contribuyan sustancialmente a la orientación sexual de la persona. Los homosexuales descubren que son atraídos por personas del mismo sexo, al mismo tiempo que los heterosexuales descubren que son atraídos por personas del otro sexo. La atracción parece ser el resultado final de influencias biológicas y ambientales y no una elección deliberada. Por lo tanto, la expresión popular “preferencia sexual” tiene escaso sentido.

    En general, los homosexuales se acomodan correctamente a su orientación sexual, aunque deben superar los prejuicios y la desaprobación social. Este ajuste puede tardar mucho tiempo en conseguirse y puede estar asociado con un estrés psicológico importante. Muchos hombres y mujeres homosexuales sufren una discriminación social y en sus lugares de trabajo, que agrava su estrés.

                                                                    

    Para algunas personas heterosexuales y homosexuales, la actividad sexual con diferentes parejas es una práctica frecuente durante su vida. Tal tipo de actividad puede indicar una baja capacidad para establecer relaciones emocionales íntimas. Ésta puede ser una razón para buscar consejo profesional, especialmente desde que la transmisión de ciertas enfermedades (por ejemplo, la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana, sífilis, gonorrea y cáncer cervical) está asociada con el hábito de tener muchas parejas sexuales.

   Muchas cosas que antes se consideraban prohibidas forman parte ahora del comportamiento sexual normal y se pueden abordar y discutir libremente. Esto ha contribuido a desterrar, al menos en una parte importante, una serie de mitos, leyendas, tabúes, prejuicios y temores que, tanto el hombre como la mujer, arrastraban como un pesado inventario que influía de manera negativa sobre la mayoría de sus actos. 

    Si bien persiste ciertos vicios de comportamiento, debidos más a una falta de educación que al arraigo de una educación errónea e injusta, el cambio es evidente y puede documentarse en cifras sobre cada uno de los distintos aspectos que configuran la conducta sexual de la población y cuya elocuencia no admite reparos.

En todo caso, hoy los problemas más graves son otros, como los embarazos no deseados en las adolescentes o el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual.  

    Una de las claves para vivir un sexualidad sana y placentera y obtener la máxima satisfacción en las relaciones íntimas es la de poseer una educación sexual adecuada, y esto supone, de acuerdo con la naturaleza de las relaciones, tanto el estar informado de todos los métodos de anticoncepción y de prevención, como el tener, en todos los caos, un conocimiento más o menos profundo del funcionamiento de los órganos sexuales de la persona con quien se comparten la relación y una conciencia plena de que se pueda disfrutar del sexo sin límites de edad. 

¿Cómo puede la propia experiencia llevar a desarrollar prejuicios?

a) Los roles sociales. La mayoría de la gente se forma una impresión de los demás al observar su comportamiento y su ocupación. A veces esa ocupación está asignada por la sociedad. Por ejemplo, en la Edad Media, los judíos apenas podían dedicarse a otra cosa que no fuese la manipulación del dinero. Esto hizo que fuesen vistos como personas cuyas características de personalidad eran ideales para esta tarea. Igualmente, durante mucho tiempo, la sociedad ha empujado a las mujeres al cuidado de otras personas o del hogar o a posiciones subordinadas. Esto hizo que fuesen percibidas como maternales, sensibles a las necesidades y sumisas, cualidades requeridas por el rol de ama de casa o subordinada. Así , si muchas mujeres actúan según el rol tradicional de madre sin trabajo remunerado, serán vistas según la imagen tradicional (sensibilidad, calidez, suavidad, sumisión). Esta visión podría perjudicar a una ejecutiva que trata de abrirse camino en una empresa competitiva, creándole ansiedad o conflicto ante la idea de la maternidad, pues incluso ella misma podría empezar a verse de un modo que no encaja con su identidad de ejecutiva.

b) El miedo a lo desconocido. Cuando las personas salen de su grupo, entran en una zona desconocida formada por grupos que desconocen. Esto puede hacer que sientan incertidumbre, preocupación e incluso desagrado. No saber qué hacer, qué decir o cómo reaccionará la otra persona a menudo genera torpeza y frustración. A su vez, estas emociones pueden influir en la formación de estereotipos. De hecho, muchas veces el estereotipo refleja la emoción que siente el grupo prejuicioso. Por ejemplo, quien siente repulsión puede ver al grupo como desagradable; quien siente miedo puede verlo como hostil. Así, si una persona siente varias veces miedo, disgusto u odio en varios encuentros con miembros de un grupo, verá a todos sus miembros como desagradables, detestables y amenazadores.

   Si además dos grupos se amenazan mutuamente, compiten por los mismos recursos o consideran que el otro grupo viola sus valores, las emociones negativas serán mucho más intensas, pudiendo llegar a un odio extremo.

   Muchas veces, los prejuicios se aprenden sin ningún contacto con miembros del grupo estereotipado. En un estudio realizado en Estados Unidos se vio que a los cinco años la mayoría de los niños ya tienen actitudes racistas que han aprendido de sus padres, profesores, compañeros, medios de comunicación, etc. No es necesario que los padres enseñen a odiar de forma directa; a menudo basta con comentarios peyorativos o bromas desagradables sobre un determinado colectivo que provocan risas de complicidad y aprobación, como los chistes sobre negros u homosexuales.

¿Por qué se mantienen los prejuicios?

 Aumentar la autoestima. Una de sus funciones es hacer que las personas se sientan bien al compararse con un grupo al que consideran inferior o menos competente. Tendemos a pensar que nuestro grupo es único y sobreestimamos sus cualidades positivas (somos los más inteligentes, los más limpios, los más honestos, etc.), mientras que las características negativas las compartimos con los demás y las vemos como algo que todo el mundo tiene o hace (si robamos y pensamos que todo el mundo roba, nos parece que somos menos ladrones).

 La discriminación puede beneficiar al grupo que discrimina. Por ejemplo, impedir a las mujeres el acceso a un trabajo remunerado deja libres para los hombres más puestos de trabajo y les da el poder de ser quienes ganan el dinero.

 Prestamos más atención a aquello que corrobora nuestros puntos de vista. Cuanto más intensamente mantengamos un estereotipo, más tendremos a fijarnos y a recordar la información que lo apoya, la cual, a su vez, los hace más fuertes. Por ejemplo, la persona que piensa que los gays son afeminados, tenderá a fijarse sólo en aquellos cuyo aspecto avale su teoría mientras que no prestará atención al resto.

Desechamos o racionalizamos la información que es contradictoria con nuestros puntos de vista. Las personas que piensan que los musulmanes son agresivos considerarán que el atentado en EEUU corrobora su punto de vista. Si ven a musulmanes que no se muestran agresivos, los considerarán excepciones o los categorizarán dentro de un subgrupo aparte no agresivo (por ejemplo, empresarios musulmanes), o bien pensarán que están fingiendo y no se están mostrando como realmente son. De este modo pueden mantener sus prejuicios incluso ante la evidencia que los contradiga.

La hipótesis del mundo justo: cada uno tiene lo que se merece. Mucha gente piensa que si un país está sumido en la pobreza es porque sus habitantes son unos vagos indolentes. Este tipo de pensamiento permite que persista la discriminación institucionalizada. Por ejemplo, podría tolerarse el maltrato policial a los inmigrantes si se piensa: "si la policía los trata así será porque son unos delincuentes agresivos que se lo merecen". La persona que cree esto puede quedarse tranquila sintiendo que vive en un mundo justo donde las malas personas obtienen cosas malas y las buenas personas obtienen cosas buenas.

 La profecía autorrealizada. La gente no sólo selecciona la conducta que está de acuerdo con el estereotipo, sino que también puede provocarla. El profesor de autoescuela que piensa que las mujeres son malas conductoras podría comportarse con ellas de un modo que mermara su rendimiento.

     Estos son solo unos pocos ejemplos de la inmensa lista de preconceptos erróneos que alojan los adultos con respecto a la sexualidad. Con más frecuencia de la deseada, sobre esta base suele organizar la familia sus influencias educativas. De esta forma, se convierte, aún sin proponérselo, y a pesar de sus mejores intenciones, en la fuente de muchos de los conflictos y dificultades, de los trastornos que pueden padecer en estas edades.

     La dimensión placentera de la sexualidad es el centro de temores, represiones y tabúes.
Al abordar el tema del placer y la sexualidad, parece importante recordar, una vez más, que la sexualidad no se reduce a la genitalidad; que consideramos la unión amorosa como un lenguaje de los cuerpos.

     La raíz de muchos problemas en la vida de la pareja se hunde en este terreno oscuro que convierte al placer amoroso en una experiencia de culpa y vergüenza por obra de los prejuicios y la ignorancia o desorientación,   La sexualidad es bella y una forma suprema de intimidad y comunicación de la pareja. Por supuesto, si se la ejerce con conciencia y responsabilidad. Es decir, si la ejerce como una relación entre dos personas, substancias individuales distintas, con instintos y razón; unidad indivisible de cuerpo y alma, materia y conciencia.                                                                   

                                                PREFERENCIAS SEXUALES.

 Todos los seres humanos poseemos condiciones sexuales que nos identifican biológicamente como hombres o como mujeres. Sin embargo, la manera en cómo nos comportamos femenina o masculinamente, no depende sólo del factor biológico, si no sobre todo de lo social, por lo que no hay una sola forma de ser hombre o mujer sino muchas, y esta diversidad debe ser conocida, reconocida y aceptada.                                                        

Una de las muchas posibilidades de ser diferente tiene que ver con la preferencia sexual, que está en relación a quien se desea y con quien se consigue el placer sexual. Así, a grandes rasgos podemos decir que, existen hombres que prefieren mujeres y hombres que prefieren a otros hombres, mujeres que prefieren hombres y otras que prefieren a otras mujeres.

 A la preferencia sexual por personas de diferente sexo, es decir hombre-mujer, mujer-hombre se le denomina Heterosexualidad, significando el vocablo "hetero" diferencia. La preferencia sexual por personas del mismo sexo, es decir, hombre-hombre, mujer-mujer, se le denomina Homosexualidad, donde el vocablo "homo" quiere decir igual. A las personas con preferencia homosexual se les llama también Gay (hombres) o Lesbianas (mujeres).

A través de la historia, las diferencias humanas han sido poco aceptadas, rechazando incluso con violencia a quienes son de diferente raza, religión, nacionalidad, condición social, filiación partidista y preferencia sexual.

Como forma de irracional intolerancia se han creado palabras despectivas como "Joto", "Marica", "Maricón", "Machorras", etc., que se usan para agredir no sólo a homosexuales si no también a heterosexuales que no se ajustan al estereotipo de hombre o mujer que se creé es correcto o cuando la propia forma de ser mujer u hombre es cuestionada.

Es frecuente que se argumente que existe "disculpa" para los homosexuales que "así nacieron", pero no para los que "se hicieron", al respecto es importante saber que heterosexuales y  homosexuales estructuran su preferencia con condiciones biológicas con las que nacen y también con condiciones sociales que adquieren del medio donde se desarrollan, pero sobre todo, en base a aspectos psicológicos individuales complejos que los hacen poder definir un sin número de preferencias, entre ellas la sexual.

 Naturaleza del impulso sexual

A menudo los psicólogos hablan del impulso sexual, en vez de la motivación sexual, porque el motivo está arraigado en la biología y dirigido, en última instancia hacia una meta física, la unión entre óvulos y espermatozoides. El impulso sexual suele definirse de manera operacional, en términos de la frecuencia con que los organismos sostienen relaciones sexuales o algún otro tipo de conductas sexuales.

Al igual que el hambre humana, el impulso sexual humano es complejo; tiene aspectos incentivales y homeostáticos. Después de largos periodos sin actividad sexual, la mayoría de las personas tiene un entusiasmo relativo, según sugieren las observaciones comunes. No obstante que la privación y el regreso a un estado de equilibrio pueden ser determinantes, éstos no son los requerimientos para la motivación sexual humana. Los estímulos (como un compañero atractivo) desempeñan un papel clave; también es esencial lo que se piensa.

                                                             

Bases fisiológicas del impulso sexual

El impulso sexual depende, en parte, de la herencia física. Al principio, en la concepción, el sexo genético del embrión está determinado por un solo par de cromosomas, los cromosomas sexuales. Las madres aportan al niño sin nacer un cromosoma X; si el padre contribuye con un segundo cromosoma X, el bebé recién concebido o embrión, se desarrolla como una hembra genética. Si el padre aporta un cromosoma Y, el embrión será un macho genético. En los comienzos, el niño que no ha nacido es capaz de desarrollar ya sean glándulas sexuales femeninas o masculinas, gónadas, los testículos o los ovarios. Las gónadas forman parte del sistema endocrino.  El patrón de cromosomas XX estructura la creación de ovarios, y el par de cromosomas XY moldea la generación de testículos.

Una vez que se han formado las gónadas, empiezan a producir hormonas sexuales, sustancias mensajeras que viajan por todo el cuerpo para moldear el desarrollo sexual. Estas hormonas asumen la principal función en el control de la diferenciación física entre los dos sexos. Las gónadas fabrican las hormonas sexuales en grandes cantidades en ciertas etapas del desarrollo humano.

Un momento crítico es un poco después de la concepción; otro es próximo al nacimiento y otro en la madurez sexual o pubertad. Otra glándula endócrina implicada en los cambios puberales es la glándula adrenal, localizada cerca de los riñones. Al igual que las gónadas, secreta considerables cantidades de hormonas sexuales.

Tanto hombres como mujeres producen hormonas femeninas”, incluyendo estrógenos y progestinas, de la misma manera, ambos generan hormonas masculinas”, los andrógenos. Los hombres producen grandes cantidades de andrógenos, las mujeres estrógenos y progestinas. Además, el sistema femenino es más respondiente a los estrógenos y progestinas y el sistema masculino  más sensible a los andrógenos.

Los andrógenos y especial la testosterona, secretada de manera principal por los testículos influyen mucho en al  inicio de la vida del bebé en gestación. Si  los andrógenos están presentes, estructuran el desarrollo  de los genitales masculinos, u órganos reproductores  y suprimen los femeninos. En ausencia de andrógenos el feto crea genitales femeninos y se inhiben los masculinos. Puede pensarse de siguiente modo: las mujeres se producen de manera automática a menos que los andrógenos estén presentes En forma curiosa, los andrógenos ejercen ciertos efectos masculinizantes sólo después de que se transforman en estrógenos (Feder, 1984).

 ¿Cómo se va de cerebros tipificados en sexo a conducta e impulso sexual? Muchos psicólogos suponen que los cerebros de los dos sexos se organizan de manera permanente por la presencia o ausencia temprana de andrógenos. Entonces, cuando los animales llegan a la pubertad y producen grandes cantidades de hormonas sexuales, las sustancias activan los patrones de conducta que fueron establecidos con anterioridad (Feder, 1984)

Gran parte de la evidencia que apoya la idea de que las hormonas sexuales organizan el tejido cerebral y establecen predisposiciones sexuales proviene del trabajo de Robert Coy (con Mc Ewen, 1980) y sus colaboradores. Por lo general, las hembras y machos de ciertas especies (entre ellos las ratas, conejillos de la india, conejos monos) muestran conducta característica cuando  se les cría en grupos mixtos con sus madres hembras se acicalan mucho más que los machos. Y éstos realizan bastante más montaje, juego retozón y amenazas que las hembras. Los patrones son muy consistentes, a menos que los fetos reciban mayor o menor cantidad de hormonas sexuales de la acostumbrada al acercarse el Instante del nacimiento. Según la hormona sexual específica, la cantidad, el momento y la especie los científicos pueden alterar la frecuencia de la conducta de montar (así como la de retozar amenazas) (Baum, 1984; Feder, 1984; Coy y s Ewen, 1980, y vom Saal, 1983). Cuando se le androgeniza (administración de andrógeno excesivo) en estado de feto, las ratas hembra monta mas que otras hembras durante la madurez sexual. Si se les estrogeniza-(aplicación exagera de estrógeno) cuando son fetos, los ratones macho también realizan más conducta sexual en  etapas posteriores de su vida, Si se les priva del  andrógeno fetal, las ratas machos, muestran un orientación sexual femenina cuando son adultos (Ward y Weisz, 1980).

Existen patrones copulatorios exclusivos del hombre o de la mujer (respuestas durante el coito), de manera que los investigadores analizan otra clase de comportamiento para saber si las personas son sensibles a los efectos organizadores de las hormonas sexuales.

En un estudio, Anke Ehrhardt y Susan Baker 1974, observaron niños con síndrome adrenogerital (SAG). En esta perturbación genética, la corteza adrenal produce cantidades excesivas de andrógeno en el periodo prenatal y durante toda su vida en la mayor parte de los casos. Al nacimiento, los genitales de las mujeres genéticas con SAG aparentan ser masculinos, de modo que, si se detecta el problema, se aplica cirugía correctiva. Para controlar la generación exagerada de andrógeno, es probable que se atienda a las niñas con  SAG a lo largo de toda su vida con la droga cortisona. Cuando el SAG se presenta en hombres. Solo existe un procedimiento médico estándar el niño toma cortisona para prevenir desarrollo sexual prematuro.

 

 Orígenes de la orientación sexual

 Según estudios de  Blumstein y Schwartz, 1977 y Masters y Jonson en 1979 la orientación sexual no es del todo fija. Heterosexuales de  toda su vida, sin historias de  experiencias homosexuales  a veces desarrollan preferencias hacia el mismo sexo. También en ocasiones, homosexuales declarados mantienen  relaciones  con o se casan con miembros del sexo contrario.

Hasta el momento, algunas de las investigaciones más cuidadosas sobre la orientación sexual provienen de Alan Bell y sus colegas (1981); entrevistaron a casi 1500 hombres y mujeres homosexuales y también a una muestra grande de heterosexuales Hicieron cerca de 200 preguntas con respecto a la niñez y la infancia y tomaron en cuenta edad, educación y ocupación para interpretar sus resultados.

Como a menudo sucede, no hay un solo principio explicativo que parezca operar en todos los casos El equipo de investigación de Bell encontró que un número considerable de mujeres y hombres homosexuales no se conformaron a las expectativas sociales referentes al papel sexual desde niños. Al no hallar otra explicación convincente, los investigadores concluyeron que es pro bable que los homosexuales con una larga historia de inconformidad de género estaban de alguna manera preparados a nivel biológico Hasta el momento, los psicólogos no han encontrado correlatos hormonales consistentes de la homosexualidad adulta (Feder, 1984, y Weinrich, 1982). Sin embargo, subgrupos de homosexuales y animales que presentan conducta sexual hacia el mismo sexo sí muestran anormalidades hormonales y cerebrales que de algún modo podrían contribuir (Cartrell, 1982, y Cladue y cols., 1984)

Existen pruebas de que los diferentes niveles de andrógeno y de otras sustancias químicas (opiáceos) pueden ser responsables, en parte, de la orientación sexual (D6rner, 1980, y Hammer, 1984). Pero ¿Qué  podría de modo común producir variaciones de andrógeno? La tensión es una posibilidad. Lngebord Ward (con Reed, 1985, y con Weisz, 1980) encontró que si se sometía a ratas embarazadas a tensiones durante el periodo de gestación, se bloqueaba la producción de andrógeno. Las ratas macho con estos antecedentes tenían probabilidades relativas de exhibir conducta homosexual en circunstancias de laboratorio específicas (p. Ej., cuando se les criaba con ratas hembra o en aislamiento) supuestamente debido a la organización cerebral. No se sabe si los homosexuales humanos son el producto de un embarazo tenso o de desequilibrios hormonales en el útero, junto con deficiencias de compañía femenina. Hasta el momento, los científicos no pueden medir niveles hormonales en el útero o en el cerebro en desarrollo del feto; por lo tanto, la prueba es indirecta y no es convincente (Gartrell, 1982).

No todas las personas homosexuales presentan inconformidad con su género (Bell y cols., 1981, y Storms, 1980). Es decir, un hombre cuya identidad sea masculina puede preferir hombres o mujeres como compañeros sexuales. Lo mismo es cierto para hombres que son femeninos o de orientación igual hacia hombres y mujeres. De manera similar, uno no puede predecir la orientación sexual de una mujer a partir de su masculinidad o feminidad. Se encontró evidencia de un modelo de aprendizaje para los casos de las mujeres fe meninas, hombres masculinos, hombres negros bisexuales del estudio de Bell; experiencia sexuales y sociales durante la niñez y la adolescencia parecen desempeñar una función crucial.

La mayoría de los modelos de aprendizaje su ponen que los seres humanos son capaces de escoger individuos de cualquier sexo como compañeros; asumen que la mayoría es heterosexual porque la sociedad genera fuertes presiones que mueven a las mujeres y a los hombres, los unos hacia los otros. Sin embargo, supóngase que las vivencias con miembros del sexo opuesto no existen, son frustrantes o repugnantes; al mismo tiempo, imagínese que los contactos sexuales con el mismo sexo ocurren, son placenteros y satisfacen las necesidades de afecto. El sexo mismo puede asociarse con satisfacción sexual y emocional. Las cogniciones juegan un papel importante en esta situación; cuando la gente se percibe a sí misma como homosexual, la identificación modifica la auto imagen y las fantasías sexuales. Influye la elección de amigos y las futuras relaciones; si las experiencias con el sexo opuesto siguen siendo aburridas o desagradables y se evitan, es probable que las preferencias se fortalezcan.

¿Qué hay con respecto al sádico sexual, la persona que obtiene gratificación sexual lastimando a otros? No hay duda que los individuos pueden considerar excitante a nivel sexual la violencia C. C. Abel y sus colegas (1977), estudiaron las reacciones de violadores ante grabaciones de incidentes sexuales y agresivos, utilizando un aparato que mide el grado de excitación al registrar cambios en el tamaño del pene, En repetidas ocasiones las erecciones de los sujetos predijeron con impresionante precisión la conducta previa.

 Los científicos sociales no saben con seguridad cómo surge semejante orientación; una posibilidad consistente en que se requiere de una persona insensible, una que experimenta poco afecto hacia otra, y una historia particular de aprendizaje

Tanto el modelamiento como el condicionamiento respondiente podrían estar implicados Se supone que los individuos sádicos a nivel sexual ven o mantienen experiencias eróticas en el contexto de brutalidad. A causa de su asociación con el

Sexo, la brutalidad en sí adquiere propiedades excitantes  Si esta explicación es correcta, la tendencia de los medios masivos para combinar violencia y mutilación con el sexo en la literatura. La televisión y las películas,  es alarmante Donnerstnin y Linz 1984, y Malamuth, 1984).

¿Que saben los científicos sociales  sobre las consecuencias de  combinar sexo con brutalidad Cuando unos investigadores preguntaron a violadores convictos y a otros delincuentes  sexuales, si habían imitado a alguien representado en algún tipo de estimulación erótica muy vivida (materiales que excitan  sexualmente). De   un 25% a un 50% respondieron que imitaron lo que habían visto (Goldstein y cols 1973 Malamuth, 1984).

¿Qué hay con respecto a la persona común?  ¿Se le puede enseñar el concepto de que el dolor es estimulante? Parece ser que es muy fácil Estudios recientes de los psicólogos Edward Donnersteín y Daniel Linz (1984), Neil Maiamuth (1984) varios otros establecen fuerte evidencia Después de la exposición de sólo algunos minutos de materiales drásticos acerca de la violación y otro tipo de violencia sexual contra mujeres, los observadores hombres aceptan con mayor facilidad mitos sobre la violación (p. Ej., que las mujeres disfrutan que las violen), decir que violarían a alguien, agredir mujeres en una situación de laboratorio y experimentar menos preocupación por las mujeres victimas de violación.

Estas investigaciones plantean preguntas con respecto al impacto de exposiciones repetidas de  materiales de gran sadismo (Zillmann y Bryant, 1984). En especial son preocupantes los efectos sobre hombres que ya son indiferentes hacia la gente y que aceptan la agresión contra las mujeres. Algunas representaciones de los medios masivos son tan explicitas que equivalen á sesiones de adiestramiento, y no pueden evitar transmitir el mensaje de que este tipo de conducta es aceptable. Además, la excitación generada por el material pornográfico puede fortalecer impulsos agresivos si hay provocación (Zillmann, 1984).

 

 

 

 
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