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En algunos de estas
situaciones se produce un hecho que no es una manera adecuada de resolver
las situaciones problemáticas:
El niño comienza a dormir en la cama de su madre.
De
entrada, es lógico que el niño comience a sufrir los efectos de la
separación, sobre todo el cambio de rutina que supone que sus padres ya no
están juntos con él como antes, y que todo esto llegue a alterar sus hábitos
de sueño y le provoque inseguridades, temores, etc.
Quizás
también la madre se sienta igualmente insegura, y desee a su vez calmar la
ansiedad y los temores de su hijo.
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