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En la
educación de los niños, desgraciadamente, a veces se recurre al insulto.
Es claramente un tipo de disciplina negativa.
Cuando se insulta a un niño se le falta el respeto y se ejerce un abuso
psicológico sobre él.
El
insulto es una respuesta agresiva que está indicando que el adulto ha
perdido los papeles. Su tarea es enseñar, educar. Si recurre al insulto,
elige una estrategia inadecuada de resolver un conflicto.
Además, los insultos no enseñan, solo atemorizan y desaniman.
Afortunadamente, existen alternativas al insulto.
A
modo de ejemplo, ante determinados insultos proponemos otras respuestas
basadas en la disciplina positiva. Una de las características de la
disciplina positiva es respetar a los niños:
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