Orientaciones sobre Comunicación Familiar: ESCUCHA A TUS HIJOS PARA QUE APRENDAN A ESCUCHAR

 

 

 

El hábito de la escucha se inicia y desarrolla en la familia y se consolida en el colegio. Por eso, los padres deben ser conscientes de la necesidad de enseñar también ese hábito, el de atender cuando alguien habla, intentar entenderle y comprenderle, ser capaz de ponerse en su lugar, etc., actitudes que tienen que ver con la llamada escucha activa.

El aprendizaje vicario o por modelado es uno de los recursos que los seres humanos tenemos para el aprendizaje. Para un niño es fundamental, no hace falta que nadie le enseñe directamente algo, él lo va a aprender simplemente por observación.

Para el tema de la escucha activa, está claro que una actitud de escucha por parte de los padres en su relación con el niño y las demás personas va a influenciar de manera muy positiva idénticas actitudes en el pequeño.

Ante quejas como "Mi hijo no me escucha" habría que preguntarse: "¿Le has enseñado a hacerlo?", o incluso también valdría "¿Escuchas tú a tu hijo?".

Algunas orientaciones para mejorar la habilidad de escuchar:

- Es importante dedicar algún momento concreto de cada día a escuchar atentamente a vuestro hijo. Es lo que se llama momentos de “atención exclusiva”, es decir buscar aquella situación que podamos estar más tranquilos para dedicarnos sencillamente a hablar con él y a escucharle. Al menos unos minutos cada día.

- Escuchar activamente. El objetivo es enterarnos de lo que dice y lo que siente. Se trata sobre todo de escucharle, de que sienta que le entendemos, no de enjuiciarle ni reprenderle aunque no estemos de acuerdo.

- Algunas situaciones cotidianas no favorecen que los miembros de la familia se escuchen entre sí. Por ejemplo, si queremos un momento de comunicación familiar eso sería más difícil si tenemos encendida la televisión.

- Si tenemos que hablar a nuestros hijos cuando están absortos en sus cosas (televisión, juego, etc.) es preferible primero captar su atención y hacer que nos miren. De lo contrario los niños se acostumbran a no atender cuando les hablamos, ya que en realidad saben que vamos a repetir varias veces hasta que obedezcan

- Si nuestros hijos quieren que les escuchemos y en ese momento no podemos, es mejor aplazar la escucha que prestarle atención a medias. Le diríamos algo así: “En este momento no puedo escucharte, en cuanto acabe voy a tu habitación”.