11. La comunicación no es una
conversación esporádica, sino un ambiente que se crea y se respira, como el
oxígeno. Este ambiente comienza por el establecimiento de un auténtico
encuentro con su cónyuge.
12. Para hablar se necesita tiempo. No existe un equivalente o sustituto
económico del cariño, de la experiencia ni de la cercanía.
13. Tan importante como hablar es saber callar: la clave del saber escuchar
está en intentar comprender el punto de vista de su hijo.
14. Reconocer que nos hemos equivocado y pedir perdón acerca de ello a las
personas es un signo de madurez. No tema desandar el camino andado cuando se
equivoque. Y enseñe a su hijo a hacer lo mismo.
15. Trate de escoger el momento oportuno para la discusión, los nervios no
suelen ser buenos consejeros.
6. No minusvalore nunca la importancia de los problemas de sus hijos: lo que
nos hace sufrir nunca es una tontería, puesto que nos hace sufrir.
17. Huya en sus conversaciones de todo lo que pueda parecer interrogatorio
intempestivo o curiosidad por la vida privada de su hijo.
18. Recuerde que su hijo es estudiante, pero no sólo estudiante, los libros
abren a la vida pero, no lo olvide, la vida es mucho más grande que los
libros.
19. Trate de proponer o sugerir a sus hijos metas más que imponerlas. Pero
no renuncie a ofrecerle su apoyo y su exigencia. Dialogar no es ceder de su
responsabilidad de padres.
10. Y procure mantener el difícil equilibrio entre la libertad y la
responsabilidad.
Decálogo tomado de "TALLER DE
ELABORACIÓN Y RECOPILACIÓN DE MATERIALES PARA ESCUELAS DE PADRES Y MADRES.
UNIDAD DE TRABAJO: ESTRATEGIAS PARA COMUNICARSE CON LOS ADOLESCENTES EN
FAMILIA". Dirección General de Participación e Igualdad Consejería de
Educación y Ciencia de
Castilla La Mancha