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EL MÉTODO DE LAS ESCENIFICACIONES EMOTIVAS PARA SUPERAR EL MIEDO A LA OSCURIDAD |
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El método de escenificaciones emotivas, tal como lo describen Mireia Orgilés Amorós y Xavier Méndez Carrillo, de la Universidad de Murcia y José Pedro Espada Sánchez, de la Universidad Miguel Hernández de Elche, es adecuado para tratar las fobias simples en niños entre 3 a 8 años, y se aplica por los padres en el dormitorio de los niños al anochecer. Se debe realizar a lo largo de un mes, 3 veces por semana, por ejemplo Lunes, Miércoles y Viernes. En primer lugar los padres deben aprender el método para poder aplicarlo a sus hijos. Los padres deben adquirir información sobre el miedo a la oscuridad y sobre los factores que influyen en la adquisición y mantenimiento del miedo a la oscuridad que padecen sus hijos. También deben aprender a comportarse cuando los pequeños manifiesten miedo. Así: - Deben comportarse como modelos valientes y no manifestar sus propios miedos ante sus hijos. -Si el niño tiene miedo de noche y les llama, los padres deben tranquilizarle a oscuras y encender la luz únicamente cuando el niño deja de llorar y/o se calma. - Los padres deben reforzar (premiar) las conductas de aproximación a la oscuridad del niño (es decir, cuando es capaz de estarse tranquilo cada vez con menos luz) - Los padres no deben hacer caso a las quejas de los niños a la hora de dormir o cuando deban permanecer en la oscuridad. El método de las escenificaciones emotivas consta de 3 pasos: 1- Hay que realizar una jerarquía de estímulos de temor a la oscuridad combinando el tiempo de exposición y la intensidad de luz en la habitación del niño. 2- Se eligen los héroes o temas del niño en la escenificación. El padre o madre comienza pidiendo al niño que elija un héroe de dibujos, cuentos o películas que le resulte especialmente valiente, y otros personajes protagonistas. 3- Se seleccionan los reforzadores Se comienza la representación de la historia. Para ello los padres, le leen un cuento, en el que el personaje fundamental es un niño con miedo a la oscuridad. Posteriormente deben jugar ocho juegos en los que el niño se aproxima gradualmente a la oscuridad. Cada ítem que el niño supera, al primer intento o posteriormente, los padres dan un premio: una ficha, que el niño puede cambiar por regalos. Si el niño se niega a realizar la acción propuesta, interrumpe el juego antes de transcurrir el tiempo marcado o siente mucho miedo, el padre o madre modela la conducta de interacción y anima posteriormente al niño a repetirla. En ningún caso conviene forzar al niño a superar un item, simplemente se le debe animar e infundir valor para aproximarse al estímulo temido.
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