EL NIÑO NEGATIVISTA A LA HORA DE COMER  

 

 

 
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Son muchos los niños que se niegan a comer determinados alimentos o comidas. Estas conductas a veces se refuerzan porque los padres ceden ante el miedo a que el niño no coma lo suficiente. Como norma general se puede permitir el rechazo a algún alimento, pero hay que evitar que sea el niño el que elija el menú.

Para prevenir o tratar las conductas negativistas a la hora de comer ciertos alimentos, proponemos estas orientaciones:

 

- Debemos intentar que el niño pruebe todo tipo de alimentos desde las primeras edades. A partir del primer año hay que ir proponiéndole nuevos sabores.

- Estas primeras experiencias con las nuevas comidas deben ser motivadoras y relajadas, nunca intentando imponerlas por la fuerza, sino con paciencia, aceptando en los primeros momentos los posibles rechazos.

- Es importante no perder los nervios, no gritar, ni amenazar; en definitiva, no convertir la comida en una experiencia desagradable.

- Se puede comenzar negociando la cantidad mínima de “cada plato a comer”, y que sea el niño o la niña quien se sirva. Así, estamos favoreciendo su autonomía, independencia y la responsabilidad de su elección.

- No se debe sustituir nunca un alimento rechazado por otro de mayor agrado, ya que esto puede ser la causa de un negativismo progresivo que se puede ampliar a otras conductas y situaciones.

- Si el niño se niega a comer el primer plato porque prefiere el segundo, se debe intentar que coma una menor cantidad del primero para poder comer el segundo o plato preferido.

- Es preciso premiar cualquier aproximación a la conducta deseada por el adulto, es decir que coma lo que no es de su total agrado aunque sea poco, mediante refuerzos de tipo social como la atención, el elogio, el juego compartido, etc.

Adaptado de: "Orientaciones familiares sobre hábitos de comida". Departamento de Educación y Cultura del Gobierno de Navarra