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Los niños son, con cierta frecuencia, testigos o
víctimas de acontecimientos traumáticos
Los adultos se encuentran, entonces, en una situación en la que difícilmente saben cómo explicar lo sucedido al niño, cómo tratarle en los días sucesivos o cómo evaluar si su comportamiento y reacciones son realmente normales. Sabemos que con unas líneas no se puede dar respuesta exhaustiva a cómo abordar situaciones tan dramáticas, pero queremos contribuir con unas pautas básicas que guíen al adulto para hablar con el niño y entender sus reacciones. Es evidente que, aunque hablemos del niño, hay grandes diferencias entre unos y otros. No es lo mismo, ni va a reaccionar de la misma manera, un niño de 4 ó 5 años que uno de 10 ó que un adolescente de 16. Siempre tendremos que tratarles en función de su edad, teniendo en cuenta sus diferencias y considerando las experiencias que han vivido, las reacciones y las emociones que lo sucedido ha podido provocar en el niño y en su familia. Nos dirigimos, pues, a los adultos que están cerca de los niños y que van a tener que enfrentarse, junto con ellos, a cualquier situación que suponga un fuerte impacto emocional. ¿CÓMO DECÍRSELO? Con naturalidad. No conviene dejar pasar mucho
tiempo; pensemos que los niños pueden refugiarse en esperanzas que
después vamos a destruir o bien puede ocurrir que les resulte más
duro rumiar solos una incertidumbre que afrontar la mala noticia con
el apoyo de los demás. Buscando algún aspecto
positivo Ofreciendo siempre el máximo
apoyo emocional ¿QUIÉN DEBE HABLAR CON EL
NIÑO? "SITUACIONES TRAUMÁTICAS EN LA INFANCIA, CÓMO AFRONTARLAS". DEFENSOR DEL MENOR EN LA COMUNIDAD DE MADRID
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