COMO HACER QUE EL NIÑO DE 2 A 5 AÑOS OBEDEZCA

 

 
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 La obediencia es un asunto fundamental en la convivencia entre padres e hijos. El niño en estos primeros años necesita ser dirigido prácticamente en todas las facetas de su vida. Sin embargo, dentro del propio crecimiento está la necesidad de aprender la autonomía de acción, es decir, el niño necesita progresivamente diferenciarse del adulto para ir adquiriendo su propio protagonismo y eso provoca lógicamente fricciones en la convivencia.
 

 


 

En las últimas décadas se ha pasado de una educación autoritaria, donde apenas se tenían en cuenta los deseos del niño (esto se hace porque lo digo yo) lo cual era erróneo pues no tenía en cuenta al niño ni le preparaba para el aprendizaje de la toma de decisiones, a una educación permisiva, igualmente errónea, en la que al niño se le deja hacer todo lo que desea sin apenas ponerle freno, con lo que acaba convirtiéndose en un tirano.

Pero, como casi siempre, en el justo medio está la virtud.

La educación de la obediencia comienza con las mismas preguntas. Muchos padres, en su afán de tener en cuenta al niño, no diferencian claramente entre las conductas que el niño debe realizar y aquellas otras en que es opcional hacerlo. Por su puesto que es bueno plantear opciones a los niños, pero debemos hacerlo en aquellas cuestiones que no sean obligatorias.

Por ejemplo, la pregunta “¿quieres lavarte los dientes?” es inadecuada si queremos instaurar ese hábito en el niño, ya que así le estamos dando la posibilidad de contestar NO, o de no hacerlo. Como esa cuestión no admite opciones, nunca se le debe plantear como opción ni como pregunta, simplemente ordenárselo.

Otra cuestión es que a la hora de la convivencia no es fácil estar constantemente dando órdenes, lo que acaba haciendo al niño insensible a ellas. Es bueno dar un margen de opción al niño para que le sea más llevadero el asumir sus obligaciones y también, como hemos dicho antes, para educarle en la toma de decisiones. Así, la opción “¿quieres lavarte los dientes antes o después de ponerte el pijama?” deja claro la ineludibilidad del aseo bucal, pero le permite elegir haciendo así mucho más fácil la convivencia.

En estos años no se deben de dar más de dos opciones, ya que de lo contrario podrá confundirse y contestar lo primero que se le ocurra.

También suele ocurrir que ante una orden como la anterior, el niño nos pregunte por el motivo sobre todo en la “edad de los porqués”. Hay que tener en cuenta que los ”¿Por qué?” responden a una curiosidad innata y que cuando se contestan es fácil que vuelva a dispararse inmediatamente otro “por qué”. Estas preguntas a estas edades son muy importantes para el desarrollo del lenguaje y es bueno contestarlas, pero hay que diferenciarlas de una negativa a colaborar. Lo mejor sería acompañar al niño al baño mientras le podemos dar una explicación adecuada a su capacidad.

Y no olvidar que la educación de la obediencia es un proceso largo. Así, cuando un niño desobedece, no hay que tomarlo como algo personal que debe ser inmediatamente castigado, sino como algo normal dentro del proceso de aprendizaje de la obediencia. Hay que ir poco a poco explicándole con paciencia las cosas.
Otro punto que no se debe olvidar en el tema de la obediencia es intentar ser coherentes. Ante normas importantes, siempre debemos exigir su cumplimiento, independientemente del humor con que nos encontremos, ya que la instauración de hábitos es un proceso largo que no admite excepciones; de lo contrario lo que conseguiríamos es confundir al niño, que acabaría entendiendo que eso que no siempre hay que hacer no debe ser tan importante.

Y también está la coherencia entre los padres, que deben estar de acuerdo con las normas que ponen al niño, ya que lo que uno prohíbe no lo debe permitir el otro.
 

BIBLIOGRAFÍA
todo un mundo de sorpresas: educar jugando: el niño de 2 a 5 años (3ª ed.)-elizabeth fodor-montserrat moran moreno-9788436822175  

Elizabeth Modor, Montserrat Morán y Andrea Moleres

 

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