ENSEÑAR Y PRACTICAR LA CONDUCTA CORRECTA   

 

 

 

 
 

Enseñar a un niño a resolver problemas de la vida cotidiana no siempre es fácil.

 

 

No solo consiste en explicarle la teoría. Por ejemplo, decirle a un niño, que esta siendo acosado en el colegio, que plante cara al acosador no es suficiente en muchos casos, pues el niño puede acabar sabiendo qué hacer pero no cómo hacerlo.

 

Por eso, practicar la conducta correcta es una técnica muy importante para enseñar habilidades de resolución de problemas.

 

Una de las maneras de aprender habilidades es la observación. Así, el niño puede aprender de otros niños más hábiles a enfrentar este tipo de situaciones, simplemente observándoles y decidiendo luego poner en práctica una actuación parecida a la que han aprendido de dicha observación. Podemos hablar entonces de un aprendizaje ‘natural’ de la conducta correcta.

 

Pero a veces los niños necesitan otras ayudas para poner en práctica lo que en teoría se les dice o incluso ya saben. Una de estas ayudas es la de la representación de roles o papeles.

 

La representación de papeles puede llevarse a cabo tanto en el colegio como en casa. Sólo hacen falta dos personas que simulen la situación y muestren la conducta correcta.

 

En el ejemplo anterior, si hemos visto que la conducta adecuada a un problema de acoso  es plantar cara al agresor trasmitiéndole un mensaje asertivo, los padres pueden representar los papeles de acosador y acosado, escenificando respuestas adecuadas a esa situación.

 

Una vez que el niño ha observado qué debe hacer, es el momento de que haga el papel de acosado mientras que el adulto hace de acosador. Hay entonces que ayudarle a perfeccionar su respuesta con los requisitos que creamos necesarios. Por ejemplo, mirar al agresor, emplear un tono de voz normal, decirle “No quiero que te metas conmigo porque yo no te he hecho nada”, etc.

 

Es posible que hagan falta varios intentos hasta conseguir una buena ejecución. Y hay que animar al niño alabando sus progresos para moldear una buena respuesta.

 

Enseñar la conducta correcta no solo sirve para enseñar esas habilidades de resolución de problemas. También se puede utilizar en la vida cotidiana cuando un niño se porta mal. Desde la disciplina positiva se defiende que uno de los problemas del castigo es que solo indica lo que no se debe hacer, pero no la conducta correcta. Enseñar la conducta correcta es una alternativa al castigo que además nos asegura que el niño adquiere o practica habilidades o conductas más adecuadas.

 

 

Por ejemplo, el niño está en el parque y le quita a otro niño más pequeño su pelota. Mejor que reñirle y/o castigarle podríamos actuar de la siguiente forma:

 

-         Poner el limite o norma: ‘Si quieres jugar con el juguete de otro niño debes pedirle que te lo deje o preguntarle si quiere que juguéis los dos con el’

-         Proporcionarle un modelo, diciéndole lo que puede preguntarle al niño: ‘Puedes decirle: Hola, ¿me dejas jugar contigo a la pelota?’

-         Hacer que practique la habilidad: animarle a que lleve a cabo dicha conducta.

-         Felicitarle más tarde si ha llevado a cabo la secuencia correcta.

BIBLIOGRAFÍA
MACKENZIE, ROBERT J.

 

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