Cursos gratuitos de Psicólogo Escolar: La conciencia de ser niña o ser niño  

 

 

 

 

LA EDUCACIÓN SEXUAL DE LA PRIMERA INFANCIA

Guía para madres, padres y profesorado de Educación Infantil

© 2003 Secretaría General de Educación y Formación Profesional
MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CULTURA Y DEPORTE
SECRETARÍA GENERAL DE EDUCACIÓN Y FORMACIÓN PROFESIONAL

 

Presentación

 

 

 

 

 

 

 

En nuestra cultura, lo habitual es que un niño o una niña empiecen a tener las primeras
nociones sobre la sexuación humana, no a través de su cuerpo, sino a través de otros medios. Aprenden que en el mundo hay niñas y niños y a distinguir a unos y otras por la apariencia externa y por los comportamientos y actividades que se les atribuyen, pero aún no saben lo que es el sexo. Sólo más tarde (entre los tres y cuatro años) descubrirán que las personas de uno y otro sexo tienen cuerpos diferentes, y que ser niña o niño no depende de otra cosa más que del sexo al que se pertenece.

 

Es común que asocien al sexo significados y estereotipos que van asumiendo como propios, e incluso inevitables, a medida que van creciendo. Cada criatura va construyendo qué significa ser niño o ser niña a través de la observación y de los mensajes que recibe sobre qué es propio o impropio para cada sexo. Cuanto más estereotipados sean los mensajes que reciben, menor será su posibilidad de desarrollarse libremente.

La transmisión de mensajes estereotipados se da muchas veces de una forma muy sutil, por ejemplo, cuando:


- Ven que en la comunicación afectiva con los niños, las personas adultas priman las cosquillas y los golpeteos, y con las niñas, los besos y los abrazos. Aprenden así que unos y otras han de expresarse de modo diferentes.

- Captan el rubor de una persona adulta ante los achuchones y abrazos que dos niños se dan entre sí. Aprenden así que dos niños no deben expresarse de este modo.

- Intuyen el malestar adulto ante un niño que juega con un carrito de muñecas. Aprenden así que este no es un juego adecuado para él.

- Escuchan expresiones del tipo “dile a mamá que te cosa el botón”. Aprenden así que es una tarea propia de las mamás, no de los papás.

- Escuchan cuentos en los que los personajes masculinos y femeninos reproducen estereotipos y desigual protagonismo.


Aunque también observarán al abuelo que pasea orgulloso a su nieta en un cochecito, a su madre yendo a la oficina, a su hermano mayor dejándose el pelo largo, y a las parejas que se besan y abrazan en el parque. Y todo ello les dará la oportunidad de conocer otros modelos de ser hombre y mujer menos estereotipados, aunque no siempre les resultará fácil aceptarlos.

No tener claro cuál es realmente la diferencia entre los sexos y guiarse por los signos externos (ropas, colores, adornos, juegos) les puede llevar a no aceptar que una mujer pueda cortarse el pelo sin convertirse en hombre, o que un hombre lleve pendientes sin convertirse en mujer. Y también les puede provocar miedo a dejar de ser niño o niña si hacen cosas consideradas del otro sexo, porque piensan que el sexo es intercambiable. Por ejemplo, él puede creer que por ponerse un vestido o jugar con muñecas dejará de ser niño, y ella, que si no lleva pendientes o  si juega con coches dejará de ser niña.

Unido a esto, a menudo reciben mensajes que asocian su sexo con algo prohibido, oscuro, de lo que no se habla o de lo que se habla a escondidas, y por ello, en ocasiones, refuerzan aún más su forma de ser niño o de ser niña en los aspectos externos y no en su propio cuerpo, construyendo su yo sexuado sobre cimientos inestables y falsos.

Estos signos de inseguridad sobre el propio sexo, muestran cómo el peso de los estereotipos de género es tan fuerte que, a su lado, el sexo se convierte en algo insignificante, casi inexistente. Hasta tal punto los géneros son construcciones culturales alejadas del sexo, que niñas y niños tardan un tiempo en saber que la diferencia entre ser hombre o mujer está en el sexo y que además esta diferencia permanece siempre, es decir, que lo realmente importante y determinante es el sexo, y no el vestido o los juguetes.

Para estar a gusto en el propio sexo es necesario comprender que el sexo no es un adjetivo ni algo que se puede quitar o poner, que es lo que somos y lo somos para siempre. De ahí la importancia de ayudarles a que exploren, descubran y reconozcan su propio cuerpo. En la medida en que conocen, aceptan, nombran, valoran y cuidan el propio cuerpo —todas las partes del cuerpo—, empiezan a vivir y a expresar su sexualidad con más libertad y a sentir la seguridad necesaria para poder mostrarse tal cual son sin miedo de dejar de serlo. Sabrán que son una niña o un niño, aprenderán que han nacido con un sexo determinado, aceptarán que esto ocurre necesariamente,
comprenderán que no es mejor un sexo que el otro, y sabrán que hay infinitas maneras
de ser niña o niño y no una sola.

A partir de ahí, y para que cada niño o niña sea capaz de ir creando su propia manera de serlo, será necesario que las personas mayores les ofrezcamos las posibilidades, opciones y referencias que conozcamos para vivir y expresar la sexualidad según sus preferencias y no según patrones determinados de masculinidad o feminidad.

Si tienen la oportunidad de conocer referentes masculinos y femeninos diversos pueden pensarse e imaginarse con más libertad. A través de cuentos que representan a mujeres y hombres libres y dispares, dándoles a conocer nuestros deseos o experiencias, facilitándoles la relación con hombres y mujeres diversos, o a través de cualquier otro medio, podremos hacer que  reconozcan diferentes modos de ser: por ejemplo, papás que se quedan en casa cuidando a su bebé, o mamás aventureras.


Asimismo, por medio de actividades variadas, podemos ayudarles a cuestionar la obligatoriedad de los estereotipos: por ejemplo, pedirles que nos digan cuáles son los juegos favoritos de las niñas y de los niños con quienes se relacionan, y preguntarles qué pasaría si se intercambiaran los juguetes; o hacerles ver que la maestra que se corta el pelo muy corto sigue siendo maestra y no maestro.

Se trata, por tanto, de ayudarles a entender que tener un cuerpo sexuado es lo que les lleva a ser niños y niñas, que siendo niñas o niños pueden hacer actividades diversas y que ambos sexos son igualmente valiosos.

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Continuación: La diferencia: reconocer al otro sexo

La conciencia de ser niña o ser niño

 

 

Introducción

El sexo y la sexualidad humana
El sexo y la diferencia sexual
La sexualidad infantil
¿Hay una sola manera correcta de ser mujer y de ser hombre?
¿El sentido de la sexualidad es la reproducción?
¿El sexo y la sexualidad son pura biología?

¿Las mujeres no tienen sexualidad propia?

¿Los afectos y la sexualidad no van unidos?

Siempre se hace educación sexual

Objetivos de la educación sexual

¿Quien debe y puede hacer educación sexual?

No es necesario "hacer teatro"

Entendernos y aceptarnos

Qué son los vínculos de apego

El contacto físico

Dar calidad a los vínculos y a las relaciones

La conciencia de ser niña o ser niño

La diferencia: reconocer al otro sexo

Tocar y sentir

Autoexplorarse

Nombrar

Aprender cómo evolucionan los cuerpos

Moverse y expresarse

Cuidar la salud

La coquetería

Cultivar el sentido de la relación

La amistad

Los conflictos

Los juegos amorosos

Sus curiosidades

Los mensajes contradictorios

¿Qué es el abuso sexual?

Mensajes que ayudan a prevenir los abusos

El alarmismo no previene los abusos

Bibliografía