Cursos gratuitos de Psicólogo Escolar: EDUCACIÓN SEXUAL DE LA PRIMERA INFANCIA: Moverse y expresarse

 

 

 
 
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LA EDUCACIÓN SEXUAL DE LA PRIMERA INFANCIA

Guía para madres, padres y profesorado de Educación Infantil

© 2003 Secretaría General de Educación y Formación Profesional
MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CULTURA Y DEPORTE
SECRETARÍA GENERAL DE EDUCACIÓN Y FORMACIÓN PROFESIONAL

 

Presentación

 

 

 

 

 

 

 

Probar las distintas posibilidades que brinda el cuerpo a través del deporte, el baile y cualquier tipo de movimiento, da seguridad, autonomía y placer. La libertad de movimiento es fundamental para experimentar estas posibilidades.

Hay muchas ideas falsas sobre el cuerpo femenino que han frenado históricamente esta libertad en las niñas. Las creencias sobre su debilidad física y fragilidad y la imposición de un modelo de belleza donde la fuerza y el desarrollo muscular no tienen cabida, han dado lugar a actitudes sobreprotectoras de sus educadoras y educadores, y les han privado de la posibilidad de probar de qué son capaces y qué es lo que les gusta hacer con sus cuerpos. Quizás el baile haya sido la actividad de movimiento físico más estimulado en ellas, a la vez que ha estado alejada de la experiencia de los niños por considerarse “cosa de niñas”.

Es importante que niñas y niños puedan disfrutar y usar sus cuerpos de formas muy diversas y que aprendan que no hay formas de moverse más apropiados para niñas o para niños.

La libertad de movimiento será mayor si, tomando en cuenta sus habilidades y grado de autonomía, se les dan pautas de seguridad, si se les explican las medidas a tomar para subir una escalera, bajar un tobogán, empujar, arrastrar, etc. sin hacerse daño ni dañar a las demás personas.Es un modo de enseñarles a poner sus propios límites.

Muchas veces, son los propios niños y niñas quienes piden el apoyo del educador o educadora para la realización de determinada actividad. Así, por ejemplo, una niña puede estar agarrada a la pierna de la maestra porque quiere que la ayude a caminar. Atender a estas demandas ayuda a saber qué hacer y cómo hacerlo.

Hay criaturas que no tienen sensación de peligro y derrochan energía. Otras, en cambio, son asustadizas. A cada cual hay que darle estímulos diferentes: en unos casos facilitarles propuestas que les permita desarrollar la atención y cuidado para poder disfrutar con lo que hacen; en otros, darles tranquilidad, seguridad y confianza.

Las hay más reflexivas y con menos interés por actividades que requieran movimiento. Otras tienen un gran sentido del equilibrio pero les cuesta correr. Cada una tiene su ritmo, obligarles a ir más rápido de lo que quieren o pueden, da lugar a bloqueos o a que prioricen el éxito dejando de lado el disfrute. No obstante, siempre es interesante proponerles propuestas que les puedan provocar un mayor interés por desarrollar estas habilidades.

Es importante evitar determinadas dinámicas educativas que limitan su necesidad de movimiento innecesariamente: por ejemplo, cuando se exige que permanezcan sentadas durante mucho tiempo o que duerman cuando realmente no tienen sueño. Esto no significa que no necesiten aprender que, para determinadas actividades, es preciso sentarse o tener cierta tranquilidad.

En la cuestión del movimiento y la expresión corporal influye el hecho de que el espacio y el mobiliario sean agradables y estimulantes. También ayuda la motivación y la diversificación de propuestas, haciéndoles probar las diferentes posibilidades de motricidad que tiene el cuerpo, respetando el propio gusto, ritmo y necesidad de pautas de seguridad.

En este sentido, hay actividades muy sencillas que, por ser habituales, a veces no se las valora. Así, por ejemplo:


- Jugar a decir “arre caballito” mientras se pone al niño o a la niña encima de la pierna adulta en movimiento.
- Jugar a agacharse y coger cosas, chapotear en los charcos, llevar una carretilla, bajar por un pequeño túnel (que puede ser una mesa o una silla), etc.
- Andar sobre una tabla, a la pata coja o siguiendo una línea, saltar en la cama, perseguir burbujas, jugar a la pelota, etc.
- Jugar al “corro de la patata” o similar, o hacer una coreografía de baile (sobre todo a partir de los tres años).

Expresarse a través del cuerpo también es cantar y jugar con la voz, experimentar el movimiento a través de diferentes propuestas rítmicas, darse masajes, disfrazarse, pintarse o vestirse. En todo este proceso, no hay que olvidar que las propias criaturas se estimulan entre sí y les suele resultar atractivo lo que los otros y las otras hacen.

Continuación: Cuidar la salud

Moverse y expresarse

 

 

Introducción

El sexo y la sexualidad humana
El sexo y la diferencia sexual
La sexualidad infantil
¿Hay una sola manera correcta de ser mujer y de ser hombre?
¿El sentido de la sexualidad es la reproducción?
¿El sexo y la sexualidad son pura biología?

¿Las mujeres no tienen sexualidad propia?

¿Los afectos y la sexualidad no van unidos?

Siempre se hace educación sexual

Objetivos de la educación sexual

¿Quien debe y puede hacer educación sexual?

No es necesario "hacer teatro"

Entendernos y aceptarnos

Qué son los vínculos de apego

El contacto físico

Dar calidad a los vínculos y a las relaciones

La conciencia de ser niña o ser niño

La diferencia: reconocer al otro sexo

Tocar y sentir

Autoexplorarse

Nombrar

Aprender cómo evolucionan los cuerpos

Moverse y expresarse

Cuidar la salud

La coquetería

Cultivar el sentido de la relación

La amistad

Los conflictos

Los juegos amorosos

Sus curiosidades

Los mensajes contradictorios

¿Qué es el abuso sexual?

Mensajes que ayudan a prevenir los abusos

El alarmismo no previene los abusos

Bibliografía