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Cursos gratuitos de Psicólogo Escolar: EDUCACIÓN SEXUAL DE LA PRIMERA INFANCIA: Nombrar. |
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LA EDUCACIÓN SEXUAL DE LA PRIMERA INFANCIA Guía para madres, padres y profesorado de Educación Infantil
© 2003 Secretaría General de Educación
y Formación Profesional |
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Los niños y las niñas necesitan tener palabras para nombrar todas las partes de su cuerpo para así reconocerlo, aceptarlo y valorarlo. Antes incluso de que la niña o el niño hable, se puede jugar a identificar cada parte del cuerpo con su correspondiente palabra; por ejemplo, haciéndoles preguntas o propuestas del tipo ¿dónde está tu barriguita? ¿y tus brazos? ¡tócate la nariz! Para ello, son buenos momentos la ducha o cuando se les da un masaje y, a partir de los dos años, también cuando se miran en un espejo o cuando se observan en fotos, porque a esa edad ya comprenden que la imagen que les devuelve el espejo o que ven en la fotografía es suya y no de otra persona. Es importante tener cuidado con no relacionar determinadas partes del cuerpo con suciedad: por ejemplo, cuando empiezan a controlar los esfínteres no darles mensajes en los que “hacer caquita u orinar” significan algo oculto y sucio. Cuando ya tienen tres o cuatro años y sienten curiosidad por los genitales, se puede dibujar el cuerpo humano y señalar el pene y la vulva, y hablar de ello. Todas éstas son prácticas que ayudan a profundizar en sus percepciones de la diferencia sexual e incidir en ella. En este proceso, algunos niños y niñas necesitan mostrar a las personas adultas sus propios genitales, explicando lo que son y sus diferencias en relación al otro sexo. Sin palabras adecuadas no es fácil aprender que la vulva (con sus labios, vagina, clítoris y meato) es lo que hace que una niña sea niña, y el pene y los testículos es lo que hace que un niño sea niño. Poder nombrar esta diferencia es el punto de partida para entender que se es de sexo masculino o femenino para siempre: que no es posible, por ejemplo, que a una niña le salga un pene en el futuro, ni que un niño se quede embarazado. Nombrar todas las partes del cuerpo humano facilita una visión integral del propio cuerpo. Identificar los genitales con sus nombres reales (pene y vulva) permite tratarlos como cualquier otra parte del cuerpo, sin connotaciones negativas ni ocultismo. Sin embargo, usar estas palabras, hoy en día, sigue siendo ir contracorriente: ¿cuántas personas adultas usan las palabras pene o vulva para referirse a sus propios genitales? Hay otras palabras que se usan con el fin de transmitir cariño y complicidad. Por ejemplo, decir “cuca” en lugar de vulva o en lugar de pene no es ocultar los genitales ni darles una connotación negativa; es simplemente un modo de crear un acercamiento lúdico, similar a cuando se dice “pompi” en lugar de culo, o “cachete” en lugar de mejilla. Sin embargo, si prestamos atención a las palabras que se usan comúnmente para designar los genitales femeninos, vemos que la gran mayoría son denigrantes. Usarlas puede favorecer que una niña crezca representándose de forma negativa y que un niño crezca sintiéndose superior. Asimismo, hay términos para referirse a los genitales masculinos que son agresivos, mientras que otros (como “colita”) buscan nombrarlos descargados de todas las connotaciones de poder y fuerza bruta que la palabra pene ha tenido y aún tiene en nuestra cultura. Pero son palabras que sólo sirven para el mundo infantil y, sin embargo, el cuerpo del niño crece y se hace adulto, y la criatura necesita referencias para nombrar este cambio también. Quizás de lo que se trate es de descargar la masculinidad en su conjunto de estos clichés que tanto daño han hecho a la humanidad y darle significados más sanos y humanos: los genitales masculinos son sólo una parte más de su cuerpo, y no implican por sí mismos superioridad ni violencia. Por otra parte, hay que tener en cuenta, que las diferencias corporales entre niños y niñas no son sólo externas, también internas. Cuando se hace un esfuerzo por nombrar y mostrar las peculiaridades de los cuerpos de unas y otros, es habitual que las criaturas terminen teniendo más información sobre el cuerpo femenino por dentro que sobre el masculino. Es probable que aprendan que una niña tiene un útero donde podrá gestar un bebé en el futuro, pero es muy extraño que sepan que los niños tienen, por ejemplo, un conducto eyaculador sin el cual tampoco habría procreación. Descarga el Curso "Tratamiento y Control de la Eyaculación_Precoz"
Continuación: Aprender cómo evolucionan los cuerpos |
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| El sexo y la sexualidad humana | |||||
| El sexo y la diferencia sexual | |||||
| La sexualidad infantil | |||||
| ¿Hay una sola manera correcta de ser mujer y de ser hombre? | |||||
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