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NOMBRE |
CONSULTA
DE PSICOANÁLISIS

ÁNGELA
GALLEGO |
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DOMICILIO |
C/ MAYOR, 45, 2º IZDA. |
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LOCALIDAD |
28801 ALCALÁ DE
HENARES |
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PROVINCIA |
MADRID |
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TELÉFONOS |
91 888 92 73
666 34 32 78 |
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E-MAIL |
angelagallego@telefonica.net |
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WEB |
http://www.consultadepsicoanalisis.com |
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OBSERVACIONES / CARACTERÍSTICAS |
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El
tratamiento psicoanalítico es de gran eficacia en:
Depresión,
estrés, inhibiciones y timidez, problemas de comportamiento,
dificultades en el aprendizaje, hiperactividad, eneuresis o
micción nocturna, adicciones, obsesiones y fobias, alteraciones
del lenguajes (disfasias, tartamudez, dislexia…), situaciones de
cambio (menopausia, jubilación, divorcios), trastornos
alimentarios (anorexia, bulimia), agresiones , conflictos
familiares, problemas sexuales (impotencia, frigidez,
eyaculación precoz, inhibiciones), infertilidad, enfermedades
psicosomáticas, cáncer y sida.
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Tendemos a
pensar que la suerte tiene gran importancia en la vida y
atribuimos gran parte de lo que nos sucede al azar. Sin embargo,
aun siendo cierto que la fortuna también interviene, lo más
determinante en cómo uno vive siempre será uno mismo. Hay quien
piensa que las mujeres no saben amar y sólo conoce a mujeres que
lo desprecian, o quien no confía en nadie y sistemáticamente se
ve traicionado por sus compañeros. Todo acto humano es a la par
consciente e inconsciente. Es por eso que a menudo podemos
encontrarnos, con situaciones que se repiten sin que uno haga
aparentemente nada para que así suceda. Lo inconsciente no se
encuentra en ningún lugar ni está debajo de nada, como pudiera
pensarse cuando se le llama de manera equivocada subconsciente.
Nuestra realidad es aquello que de ella decimos.
Sólo después
sabremos quiere decir que el sujeto se descubre en la
repetición. Cuando una mujer siempre tiene relaciones con
hombres que la maltratan, debería pensar que algo en ella desea
vivir el amor de esa forma. No se trata de culpabilizar, pues
precisamente en las personas que reciben malos tratos el
sentimiento de culpa está muy presente, sino de tener en cuenta
que tenemos deseos inconscientes de los que nada sabemos sino
por los resultados. Nada sucede al azar, todo acto humano tiene
una sobredeterminación inconsciente. Puedo decir una y otra vez
que quiero ir a una fiesta pero cuando llego me sorprendo al
saludar al anfitrión con un adiós.
El ser
humano tiene en su constitución psíquica marcadas tendencias
narcisistas; no estamos hechos para aceptar de buen grado al
mundo exterior. Lo nuevo siempre causa cierta angustia. A menudo
preferimos mantener nuestras opiniones, que son en realidad las
frases que hemos escuchado en la familia.
No es fácil
reconocer lo que a uno le está pasando, somos ciegos ante
nuestropropio hacer. Es habitual que en el entorno se pregunten
cómo ella puede seguir con ese hombre, que todo el mundo sabe,
sólo le ofrece vejaciones o él permita que su mujer le tenga
completamente sometido. Resulta extraño pensar que pueda haber
placer en el dolor y sin embargo las tendencias masoquistas son
parte del aparato psíquico. En ocasiones sucede que una persona
aquejada de graves trastornos neuróticos, que desafían todos los
esfuerzos terapéuticos por combatirlos, experimenta una
repentina mejoría de sus síntomas al contraer un matrimonio
desgraciado o al sufrir una enfermedad orgánica. Un padecimiento
queda sustituido por otro y conservada así cierta cuota de
dolor, que es en definitiva lo que el sujeto en este caso parece
perseguir. Este acontecer no es algo que uno pueda aprehender de
una manera consciente sino que responde a un goce de carácter
inconsciente. Algo se satisface en el sujeto, sin que pueda
identificarlo, en esa situación de dolor que él mismo mantiene.
El aprendizaje a realizar sería entonces la conquista de nuevas
formas de goce, que mutilen menos la vida del sujeto. Hacer un
viaje, enamorarse, empezar una actividad puede curar pero no
transforma y tiempo después vuelven a surgir los mismos
síntomas. Lo único que permite un cambió en cómo el sujeto desea
es la terapia psicoanalítica. El análisis es un lugar de
libertad, donde uno puede hablar sin sentir que cada frase lo
compromete y producir nuevas relaciones. Por muy sorprendente
que nos pueda parecer no siempre queremos que nos vaya bien, es
más, muchas veces sucede que cuando el sujeto alcanza algo por
lo que estuvo luchando durante años, de repente enferma, tiene
un accidente o discute con aquellas personas que le ayudaron y
le permiten mantener el deseo tan aparentemente anhelado.
Atletas que una semana antes de la competición sufren una caída
y se ven obligados a renunciar a las mieles del éxito, a las que
su esfuerzo mantenido estaba a punto de conducir.
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