DEFINICIÓN DE LAS DIFICULTADES ESPECÍFICAS DE APRENDIZAJE (DEA)

 

 

 
 

Según Juan E. Jiménez González y Ceferino Artiles Hernández en su Informe sobre Definiciones y criterios de identificación de las Dificultades Específicas de Aprendizaje (DEA). 2007, "Se entiende que un alumno o alumna presenta dificultades específicas de aprendizaje cuando muestra alguna alteración en uno o más de los procesos psicológicos básicos implicados en la adquisición y uso de habilidades de escucha, habla, lectura, escritura, razonamiento o habilidades matemáticas.
Aunque las dificultades específicas de aprendizaje pueden presentarse simultáneamente con el déficit psíquico, sensorial, motor o emocional o con
influencias extrínsecas tales como problemas socioculturales, instrucción inapropiada o insuficiente, no son resultado de aquellas condiciones o influencias."

Jimenez y Artiles tambien exponen en dicho documento la definición de esos procesos psicológicos alterados. Así distinguen:

1 Dificultades específicas de aprendizaje de la lectura:

El alumnado con riesgo de presentar dificultades específicas de aprendizaje
en lectura es aquel que manifiesta un desfase curricular en el área de
lenguaje y, específicamente, en los contenidos relacionados con la lectura.
Suelen mostrar, con pruebas estandarizadas, un bajo rendimiento en los
procesos léxicos que intervienen en la lectura. Este se caracteriza por
dificultades en la descodificación de palabras aisladas que, generalmente,
reflejan habilidades insuficientes de procesamiento fonológico. Asimismo,
esta limitación es específica para las áreas curriculares que demandan de
manera prioritaria el uso de los procesos lectores, y no en aquellas otras
donde la actividad lectora no es tan relevante. Esta dificultad no se debe a
una inadecuada escolarización, ni tampoco a desequilibrios emocionales,
dificultades en la visión o audición, retraso intelectual, problemas
socioculturales, o trastornos del lenguaje oral. También, estos problemas se
pueden manifestar en la escritura observándose notables dificultades en la
adquisición de la ortografía y del deletreo. Asimismo, la falta de
automatización de los procesos léxicos interfiere en una adecuada fluidez y
comprensión lectora. Consideramos que un alumno o alumna tiene
dificultades específicas en lectura o dislexia cuando, además de presentarse
las condiciones anteriores, y, después de haber sido sometido a programas de
intervención, muestra resistencia a la mejora de los procesos lectores.

2 Dificultades específicas de aprendizaje de la escritura:

El alumnado con riesgo de presentar dificultades específicas de aprendizaje
en escritura es aquel que manifiesta un desfase curricular en el área de
lenguaje y, específicamente, en los contenidos relacionados con la escritura.
Suelen mostrar, con pruebas estandarizadas, un bajo rendimiento en los
procesos léxicos que intervienen en la escritura. Este se caracteriza por
dificultades en la representación grafémica de palabras aisladas que,
generalmente, reflejan habilidades insuficientes de procesamiento fonológico
u ortográfico. Asimismo, esta limitación es específica para las áreas
curriculares que demandan de manera prioritaria el uso de los procesos de
escritura, y no en aquellas otras donde la actividad escritora no es tan
relevante. También, esta dificultad no se debe a una inadecuada
escolarización, ni tampoco a desequilibrios emocionales, dificultades en la
visión o audición, retraso intelectual, problemas socioculturales, o trastornos
del lenguaje oral. Además, no suele presentarse con dificultades significativas
en la lectura. Asimismo, la falta de automatización de los procesos léxicos
interfiere en actividades que requieren la escritura de frases gramaticalmente
correctas, de párrafos organizados y de textos escritos estructurados.
Consideramos que un alumno o alumna manifiesta dificultades específicas en
escritura o disgrafía cuando, además de presentarse las condiciones
anteriores, y, después de haber sido sometido a programas de intervención,
muestra resistencia a la mejora de los procesos de escritura.

3 Dificultades específicas de aprendizaje del Cálculo

El alumnado con riesgo de presentar dificultades específicas de aprendizaje
en aritmética es aquel que presenta un desfase curricular en el área de
matemáticas y, específicamente, en los contenidos relacionados con el
cálculo aritmético. Además, ha de presentar un bajo rendimiento en pruebas
estandarizadas, en el cálculo operatorio de adición, sustracción,
multiplicación y división, así como en su aplicación a la resolución de
problemas verbales aritméticos, y en menor medida en los conocimientos
matemáticos más abstractos del álgebra, trigonometría o geometría.
Asimismo, esta dificultad es específica para las áreas curriculares que
demandan de manera prioritaria el uso de los procesos de cálculo y
razonamiento aritmético, y no en aquellas otras donde la actividad aritmética
no es tan relevante. También, esta dificultad no se debe a una inadecuada
escolarización, ni tampoco a desequilibrios emocionales, dificultades en la
visión o audición, retraso intelectual, problemas socioculturales, o trastornos
del lenguaje oral. Además, no suele presentarse con dificultades significativas
en la lectura o escritura. Consideramos que un alumno o alumna presenta
dificultades específicas en cálculo o discalculia cuando, además de
presentarse las condiciones anteriores, y, después de haber sido sometido a
programas de intervención, muestra resistencia a la mejora de los procesos de
cálculo y razonamiento aritmético.

4 Desarrollo del habla y del lenguaje

El alumnado con riesgo de presentar dificultades específicas en el desarrollo
del habla y del lenguaje es aquel que presenta de manera precoz una
alteración de las pautas normales del desarrollo del habla y del lenguaje.
Estas dificultades comprenden los trastornos del lenguaje expresivo, del
lenguaje receptivo-expresivo, del desarrollo de la articulación, y de
procesamiento de orden superior (léxico-sintáctico y semántico-pragmático).
Además, ha de presentar un desfase en el desarrollo normal del habla y del
lenguaje con pruebas estandarizadas. Aunque el escolar pueda ser capaz de
comprender y comunicarse en ciertas situaciones muy familiares, más que en
otras, la capacidad de lenguaje es deficitaria en todas las circunstancias.
También, esta dificultad no se debe a anomalías neurológicas o de los
mecanismos del lenguaje, ni a deterioro sensorial, retraso mental o factores
ambientales. Consideramos que un alumno o alumna presenta dificultades
específicas en el desarrollo del habla y del lenguaje cuando, además de
presentarse las condiciones anteriores, y, después de haber sido sometido a
programas de intervención, muestra resistencia a la mejora de las habilidades
lingüísticas.