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¿Cómo prevenir
la Anorexia y la Bulimia?
Los medios de
comunicación y la publicidad ofrecen una imagen de las
mujeres que generalmente
no es real, ya que persisten en ofrecer modelos que no
responden a la pluralidad de las
mujeres. Debemos pues denunciar la utilización de este tipo
de imágenes así como, el uso de
mensajes que identifican el éxito, el prestigio y el
reconocimiento social con la delgadez. Además,
estos modelos de belleza son los que se están transmitiendo
a las niñas en sus juguetes - muñecas
esbeltas de posición social y cuerpos envidiables - y en los
programas y películas infantiles.
Debemos alertar contra la masiva venta de productos
adelgazantes y sensibilizar a la
población sobre el riesgo de realizar dietas de forma
incontrolada.
Las organizaciones de autoayuda cumplen una importante labor
de sensibilización social,
de información y apoyo a los familiares así como a la
persona que está sufriendo un trastorno de
alimentación. Asimismo, éstas realizan acciones
reivindicativas para intentar conseguir una mejor
asistencia médica y psicológica.
¿Cómo ayudar a
las familias?
Frecuentemente son los propios padres quienes buscan ayuda
terapéutica puesto que su
hija niega la enfermedad y no es raro que este paso sea
difícil de dar ya que aparecen el
miedo y la culpa. En ocasiones, la familia no reconoce la
seriedad del trastorno, piensan
que debe tratarse de manías, que será algo pasajero, se
aferran a la supuesta sensatez
de la hija, “una niña tan responsable e inteligente, con
tanta fuerza de voluntad para los
estudios, reaccionará y abandonará esa actitud.”
Otras veces, sí reconocen el problema pero mantienen una
actitud de espera por miedo a
que intervenir agrave la situación, cree otros conflictos
familiares o sencillamente, porque
no saben qué se puede hacer. También, puede suceder que
pretendan resolver por sí
mismos el problema sin pedir ayuda profesional, ya sea
porque hacerlo sería admitir que
han fracasado en la educación de su hija o por miedo a que
salgan, de esta manera, otros
problemas familiares.
Puede transcurrir mucho tiempo antes de que los padres se
den cuenta de que un trastorno
de alimentación puede ser muy grave y esto puede dificultar
y retrasar la recuperación.
Por ello, será importante ayudar a las familias a mejorar su
comunicación. Un ambiente
familiar que favorezca la comunicación y la expresión de
sentimientos y afectos es la
mejor vacuna contra un trastorno de alimentación. Hablar de
forma sincera y franca comporta
muchas ventajas, así como negociar las cuestiones que
implican a la familia. Aceptando
que el acuerdo en todo es casi siempre una utopía y que la
unión perfecta es
imposible; lo mejor es intentar buscar soluciones que
satisfagan a todos.
La familia ha de prestar atención a las preocupaciones que
por el peso manifiesta su
hija, su miedo a engordar, y las quejas continuas sobre su
aspecto físico, intentando escuchar
sin apresurarse a quitar importancia a sus comentarios,
habrá que valorar hasta qué
punto esto les hace sentirse mal e intentar descubrir qué
factores están provocando estas
emociones y, en los casos en los que no se sepa cómo actuar,
pedir ayuda profesional.
Cuando los hijos crecen es habitual que se desorganicen las
comidas familiares. Es muy
importante, mientras se pueda, mantener la rutina de la
comida juntos, al menos una vez
al día.
¿Qué puede
hacer el profesorado en la prevención?
Como decíamos en la introducción la labor del profesorado es
esencial en la prevención.
Son muchos los factores implicados en la aparición de estos
trastornos y su prevención
nos corresponde a todos.
Los educadores tienen la función de promover en el alumnado
la formación de un juicio
crítico ante las imposiciones sociales, enseñarles a valorar
su propio cuerpo y todas las
posibilidades que éste ofrece; ayudarles a desarrollar una
idea ajustada de sí mismos,
que reconozcan sus capacidades y también sus limitaciones
como personas; animarles
en la elección de metas más realistas, de acuerdo con sus
posibilidades físicas y emocionales
y transmitir la importancia de saber aceptar errores,
soportar y tolerar las frustraciones.
Quienes se encargan de la educación de niñas y niños también
tienen un papel importante
en la detección precoz de estos trastornos, observando los
comportamientos y los
cambios emocionales y de aspecto físico que puedan hacer
pensar en un problema de
alimentación.
Información extraída del
Portal
del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte.
Trastornos del Comportamiento Alimentario
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