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La escolarización en España de los hijos e hijas de familias
marroquíes y dominicanas
es casi absoluta en el tramo de edad obligatorio (6-15
años), con sólo un 2%
de niños y niñas y adolescentes fuera del sistema escolar.
Sin embargo, la tasa de
escolaridad desciende mucho más que la media española en los
tramos de edad no
obligatorios: 10 puntos menos en el intervalo de 3 a 5 años;
20 puntos menos entre
16 y 17 años; 30 puntos menos entre 18 y 20 años; y 24
puntos menos entre 21 y
24 años. Conviene retener, no obstante, que están
escolarizados/as dos de cada
tres jóvenes inmigrantes de ambos sexos de 16-17 años y
uno/a de cada tres de 18
a 20 años.
La mayor antigüedad en España de la inmigración marroquí
puede explicar que,
en general, sus hijos e hijas presenten tasas de escolaridad
en la juventud algo más
elevadas (en torno a 6 puntos) que las del colectivo
dominicano. Mientras casi la
mitad de los hijos e hijas de las familias marroquíes ha
nacido en España y los
llegados desde el país de origen llevan aquí una media de 8
años, sólo la cuarta
parte de los/as dominicanos ha nacido en España y los/as
incorporados/as tardíamente
llevan en España un promedio de 3 años. Probablemente esta
circunstancia
explica que, pese a partir de una situación inicial con más
desventajas (menor
desarrollo de la escuela en Marruecos, lengua materna
diferente, etc.), el grupo
más antiguo ha tenido más oportunidades para integrarse en
el sistema escolar
español y las familias de conseguir una situación que
favorece/permite prolongar
la escolarización.
Entre los 16 y los 20 años la tasa de escolaridad de las
chicas inmigrantes es 10
puntos mayor que la de los chicos, diferencia que se acentúa
en el caso marroquí,
cuyas mujeres de más de 15 años tienen una tasa de
escolaridad del 54%, 14
puntos superior a la de sus paisanos de la misma edad. Este
resultado va en dirección
contradice una de las hipótesis iniciales del estudio,
cuando todos los indicios
apuntaban a un abandono mayoritario de la escuela por parte
de las mujeres marroquíes
en el período de la adolescencia. El mayor número de alumnos
marroquíes
en las estadísticas del alumnado en España no significa, por
tanto, que las
mujeres de dicho país estén fuera del sistema escolar
español, sino que hay más
chicos que chicas procedentes de ese país. Como apuntamos
anteriormente, si
existe discriminación negativa esta se produce en un momento
anterior: negándoles
su venida a España. En términos relativos, las adolescentes
y jóvenes marroquíes
nmigradas en España están más escolarizadas que sus paisanos
e incluso,
que las chicas dominicanas (tienen una tasa de escolaridad 7
puntos más elevada).
Por otra parte, las tasas de escolaridad de los hijos e
hijas que permanecen en el
país de origen son más bajas que las de sus paisanos
residentes en España, pero la
diferencia se acentúa de forma muy acusada en el caso de las
chicas marroquíes
que permanecen en el reino alauita: casi el 40% de las que
tienen entre 6 y 15
años no están escolarizadas, situación que sólo afecta al 3%
de sus hermanos y al
6% de las chicas dominicanas no reunificadas. Esto supone
que para las niñas
marroquíes la venida a España ha representado una
oportunidad de promoción
escolar y social.
Aparte del sexo y la nacionalidad del alumnado, existen
otros dos factores que
aparecen como más determinantes para explicar la
escolarización a partir de los
16 años. El primero y más influyente es el estatus académico
y profesional del
padre (variables que nos aproximan a la clase social
paterna): la tasa de escolaridad
de los hijos e hijas con más de 16 años cuyo padre tiene
cualificación (académica
y laboral) es doble que la de quienes tienen el padre con
baja cualificación.
Esta diferencia es todavía mayor si relacionamos la tasa de
escolaridad a partir
de los 16 años con la ocupación de la madre de familia: 80%
en el caso de hijos e
hijas cuya madre ejerce una profesión cualificada (tasa muy
superior a la media
española); 43% cuando se trata de un empleo no cualificado;
y 36% si la madre es
ama de casa sin trabajo extradoméstico.
Una segunda variable con mucho poder para explicar la
escolarización de los y las
jóvenes es si conviven o no con sus padres y madres, es
decir, si se trata de una
familia reunificada o en la que uno o ambos progenitores
permanecen en el país de
origen: en el caso de los marroquíes, la tasa de escolaridad
cuando hay convivencia
padres-madres-hijos-hijas es cuatro veces mayor (54%) que
cuando se da la
separación (15%); entre los dominicanos, la diferencia es
menor: pasa del 48% si
hay convivencia al 38% si no la hay. La conclusión derivada
de estos datos parece
evidente: favorecer la reunificación familiar es condición
-casi necesaria en el
caso marroquí- para que los hijos e hijas jóvenes se
mantengan escolarizados/as.
Hemos visto que la escolarización de inmigrantes de
Marruecos y de la República
Dominicana en la Comunidad de Madrid y en la provincia de
Barcelona es casi
plena en el tramo de edad de estudios obligatorios (6 a 15
años). Sin embargo,
hay diferencias en el tramo correspondiente a educación
Infantil, en el cual la
provincia de Barcelona ofrece una tasa 8 puntos más elevada,
y en el tramo de 16
a 20 años, para el cual Madrid presenta una ventaja de 16
puntos. El mayor grado
de escolaridad en Madrid a partir de los 16 años resulta
difícil de explicar a partir
de los datos de nuestro estudio. Si consideramos las tasas
de escolaridad en función
del sexo en ambos territorios, las diferencias en Madrid son
más desequilibradas
que en Barcelona: mientras en la primera está escolarizado
casi el 60% de
las chicas marroquíes y dominicanas entre 16 y 20 años, lo
está el 47% de los
chicos (diferencia de 13 puntos); en cambio, en la segunda
están en la escuela el
39% de las mujeres y el 36% de los hombres (diferencia de 3
puntos).
Información extraída del
Portal
del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte.
ABANDONO ESCOLAR
ALUMNADO EXTRANJERO
DIFERENCIAS POR SEXO
ÉXITO EN LOS ESTUDIOS
MODELO DE EQUILIBRIO
NO ESCOLARIZADOS
RENDIMIENTO ESCOLAR
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