Salud Mental-

 

 

 

 

 

SALUD MENTAL EN SITUACIONES DE EMERGENCIA:
RECOMENDACIONES PRÁCTICAS

 

 

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Con el objetivo de disminuir la probabilidad de que factores estresantes extremos afecten la salud física y mental de las personas, sobre todo de quienes se encuentran en una situación de vulnerabilidad: niños, ancianos, viudos, viudas o personas sin familia, presentamos a continuación un resumen que se apoya en la posición actual que el Departamento de Salud Mental y Toxicomanías de la Organización Mundial de la Salud (2003) ha fijado para asistir a las poblaciones que son expuestas a situaciones de emergencia, en este documento agregamos algunos ejemplos concretos para ilustrar las recomendaciones que esta oficina ha elaborado.


1. Toda la ayuda social que se proporcione en estos momentos no debe interferir con la atención de las necesidades básicas como la obtención del alimento, la vivienda, las vestimenta, la atención primaria a la salud o el control de enfermedades transmisibles.

2. Una intervención social valiosa debe incluir un flujo confiable de información creíble y objetiva sobre lo que sucede, sobre los esfuerzos que se realizaran o se están haciendo para asegurar la integridad física de toda la familia, información sobre lo que se tiene que hacer en caso de emergencia e información sobre la ubicación de los familiares para facilitar una posible reunión familiar ( de ser posible se debe establecer comunicación con los familiares ausentes).

3. Cuando se proporcione información a la familia esta deber ser fácil de comprender, en un lenguaje que puedan entender niños menores de 12 años, pero empática, es decir manifestando comprensión sobre lo que pueden estar sintiendo los miembros de la familia (puede decir frases como: “ se que todos nos sentimos preocupados pero es importante que por nuestra seguridad cumplamos con algunas recomendaciones”)

4. Identifique a los miembros de su familia que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad, ancianos, a quienes presentan algún tipo de incapacidad.

5. De ser necesario identifique refugios en los que se puedan mantener unidos los miembros de la familia

6. Después de tomar las medidas de seguridad básicas mantengan los eventos religiosos y culturales normales. No se debe desalentar la despedida ceremoniosa de los casos en los que exista algún fallecimiento independientemente de la causa. Deben continuar desarrollándose los rituales tradicionales de duelo.

7. También es recomendable continuar con la realización de actividades que permitan la inclusión de los miembros de la familia, vecinos o amigos que se encuentren en una situación vulnerable.

8. Aliente la organización de actividades recreativas normales para los niños, en ambientes de seguridad, pero evitando utilizar materiales del tipo que se pueden considerar como de lujo u ostentosos dada la situación que se está enfrentado.

9. Incluya en la rutina de los niños el desarrollo de sus actividades académicas.

10. Invite a los adolescentes y adultos a realizar acciones concretas en beneficio de todos.

11. Proporcione información simple, tranquilizadora y en la que demuestre que comprende las reacciones normales de estrés que todos presentan.

12. La mayor parte de las respuestas psicológicas en este tipo de casos se manejan mejor sin medicación y simplemente proporcionando los primeros auxilios psicológicos, es decir: escuchar, transmitir compasión, evaluar las necesidades, asegurar que se satisfagan las necesidades físicas básicas, no forzar la conversación, proporcionar o movilizar compañía, preferentemente de la familia u otras personas importantes en su vida, estimular pero no forzar el apoyo social y proteger de un daño ulterior.

13. Debido a los posibles efectos negativos, no se aconseja organizar sesiones individuales en las que se induce a las personas a compartir sus experiencias personales traumáticas más allá de lo que las compartirían naturalmente.

14. Explique que ante este tipo de eventos se presentan respuestas psicológicas normales pero que de ninguna manera significan la existencia de una enfermedad mental. Esto es importante sobre todo si lo anterior implica algún tipo de estigma.

15. En el caso de los niños es conveniente que no exponga a su hijo a situaciones desagradables: Evite responsabilizarlo de las cosas que están pasando. Si tiene que separarse de él, explique al niño lo que va a suceder posteriormente y hágale ver que estará seguro. Si sucede algo desagradable, reaccione usted con calma y serenidad, ofrezca debido apoyo emocional al niño para que recuerde lo sucedido con el menor impacto posible. Vigile que al niño que no se le narren historias que le provoquen miedo. Evite también que el niño vea o escuche programas que no puedan ser correctamente asimilados por el pequeño. Finalmente si un miembro de la familia se vio expuesto a una situación de violencia social, evite que realicen comentarios alarmistas sobre el tema frente al niño, y oriente la discusión hacia como se puede proteger. Si el niño manifiesta una situación de temor ante algún objeto no actué de manera amenazante, evite desesperarse, pero tampoco lo sobreproteja. Si la reacción de miedo no es exagerada y el niño no presenta alteraciones como vómitos, nauseas, asma, etc. muestre una actitud comprensiva pero firme e incítelo a que se enfrente a la situación que le causa temor, pero si existe alteraciones como las mencionadas mejor consulte a un especialista.

16. Aprenda a enfrentar el estrés practique algunos ejercicios de relajación, en la página www.conductitlan.net puede encontrar algunos instructivos. Además prepare un guión que sustituya los pensamientos estresantes por pensamientos apropiados que le sirvan para prepararse y confrontar situaciones conflictivas, para enfrentar la posibilidad de ser abatido por el estresor y para recompensarse por haber enfrentado con éxito la situación. Por ejemplo usted puede utilizar frases como: “Pensar en lo que debo hacer es mejor que ponerme ansioso”, “No pienses en el miedo, piensa sólo en lo que vas a hacer”, “Relájate, tienes controlada la situación”. “Respira profundamente. Muy bien.”, “Enfoca el presente, no lo que pasará después”, “Falta poco para que todo mejore”, “Funcionó, lo hice bien”, “Cada vez que uso éste procedimiento, las cosas me salen mejor”.

17. Finalmente manténgase alerta ante cualquier cambio drástico en el comportamiento de algún miembro de la familia, es probable que esto sea señal de que necesita ayuda.

Fuente:

Aguilar Morales, J. E. (2007) Salud mental en situaciones de emergencia: recomendaciones prácticas. México: Asociación Oaxaqueña de Psicología A.C. En http://www.conductitlan.net/salud_mental_emergencias.html