EDUCACIÓN EN VALORES: EDUCACIÓN AMBIENTAL-

 

 

 

 

 

Introducción

 

 

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PRÓLOGO
Estas hojas no pretenden ser un tratado sobre educación
ambiental, ni van a aportar nuevos conocimientos a aquellas
personas que ya trabajan en este campo. Nuestro objetivo es
el de plantear una reflexión sobre qué entendemos por educación
ambiental, cuáles son sus principios, sus metodologías y sus
estrategias de trabajo. Compartir, en definitiva, nuestras dudas sobre el
trabajo diario en relación a ella.
Sabemos de las muchas experiencias educativas que, desde hace
siglos, han tratado de integrar el propio entorno en el proceso educativo.
Ya Rousseau, en el siglo XVIII, afirmó que la naturaleza era la
auténtica maestra del alumnado. Igualmente, la Institución Libre de
Enseñanza de finales del siglo XIX propuso superar el corte que existe
entre escuela y su entorno, indicando que la escuela tiene que salir a la
calle, a la vida. Freinet, por otro lado, implantó la clase-paseo, en la que
se observará el medio natural y humano, como una necesidad imperiosa, física y
psicológicamente, de salir del aula para ir a buscar la vida en el rico entorno del
campo vecino.
Así pues, no es éste un tema nuevo en nuestras aulas, más bien al
contrario: siempre se han desarrollado, y se sigue haciendo hoy en día,
interesantísimas experiencias sobre educación ambiental que muchas
veces pasan inadvertidas porque el propio profesorado no le da a sus
trabajos la importancia que tienen.
Por tanto, hemos de ser conscientes de que no partimos de la nada.
No vamos a plantear nada nuevo, ni ajeno a la dinámica cotidiana. Sólo
hemos de valorar muchas de las cosas que hacemos habitualmente y, en
todo caso, incorporar algún aspecto metodológico o estrategia de trabajo
que nos permita alcanzar nuestros objetivos con una mayor eficacia.
Una segunda reflexión inicial. Hoy se habla de educación ambiental,
de educación para la paz, para la salud o para la igualdad de oportunidades,
y no podemos pensar de manera distinta en uno u otro caso, como
si fueran realidades diferentes de la educación. Mejor haríamos en hablar
de una educación para la ciudadanía – aunque el término sea un tanto
redundante–, como una propuesta dirigida a construir, entre todos, los
valores que deben imperar como respuesta a los problemas planteados
en nuestra sociedad.

LOS PRIMEROS MOMENTOS
Cuando vienen los niños y niñas al centro de educación ambiental, les
suelo contar la siguiente historia:
Hace muchísimos años en la Tierra vivía poca gente y curiosamente sólo existía un
único trabajo: buscar comida. Todos los días, desde que se despertaban, su preocupación
era encontrar algo que comer. En aquella época no existían las ciudades, ni sitios
donde comprar la comida; tampoco se la podían fabricar ya que no sabían cultivar la
tierra. Sólo podían buscar por los alrededores frutos, hojas o raíces que les sirvieran.
Tal vez, con un poco de suerte, podían cazar algún conejo. Pero…¿y cuando se acababa
la comida? No había otra solución que irse a buscar alimento a otro lugar.
Siempre así. La vida era durísima para las personas, que morían muy jóvenes.
Aquellas personas no causaban ningún daño a su entorno; eran pocos y cada día
se encontraban en un sitio distinto. Podríamos decir que las personas vivían muy mal,
pero en cambio la Tierra no tenía problemas.
Pasaron los años y las personas aprendieron a cultivar la tierra, también a criar
animales, con lo que pasaron de ser recolectores a agricultores, de cazadores a ganaderos.
Esto supuso una gran revolución, ya que a partir de entonces no tenían que
estar continuamente caminando de un lugar a otro. Ya sabían fabricar su propia
comida.
Por tanto, comenzaron a vivir en lugares estables. Aparecieron con el tiempo las
primeras ciudades, donde se desarrollaban diferentes trabajos. La gente vivía mejor,
pero empezaron poco a poco a aparecer las huellas que aquellos pobladores dejaban
sobre su entorno.
Más tarde, las personas inventaron máquinas que les ayudaban en su trabajo.
Extrayendo materias de la tierra como el carbón o el petróleo, las hacían funcionar,
lo que supuso un gran avance para la industria, llegando a constituir lo que se llamó
la Revolución Industrial.
Cada vez que se producía una mejora en la vida de las personas, el medio ambiente
sufría una nueva agresión. ¿Es esto justo? ¿Es necesario que suceda así?
Muchas personas pensaron que no lo era y propusieron que todos debíamos reflexionar
sobre lo que hacemos. Situados en un bosque o en una ciudad, en una playa
o en nuestro centro escolar, debemos pensar si estamos de acuerdo con todo lo que sucede
a nuestro alrededor y en el caso probable que nuestra respuesta sea que no, ver
cómo podemos contribuir a la mejora de la situación.
Así pues, en la historia de la humanidad han acaecido determinados
hechos, que han provocado conflictos en la relación persona-entorno y
que es necesario recordar para entender el origen de los problemas
ambientales, cuyo estudio va a constituir el punto de partida de lo que
llamamos “educación ambiental”.
1. Las personas han desarrollado, a lo largo de su evolución, diferentes maneras
de relacionarse y aprovechar el entorno; también la capacidad de
transformarlo. La presión sobre el medio se remonta a casi 400.000 años,
–ya que anteriormente los grupos humanos eran nómadas–, en una etapa
de cazador-recolector y con un escaso o nulo impacto sobre el medio.
2. Surge el sedentarismo y con él, las sociedades agrícolas con los primeros
campos de cultivo y paisajes culturales. Aunque las primeras prácticas
agrícolas trataban de imitar los procesos de la naturaleza, su evolución
comienza a producir un desequilibrio por agotamiento de la fertilidad del
suelo, provocando en definitiva la degradación ambiental.
3. Con el transcurso del tiempo, surgen hace unos 10.000 años, “principalmente
por motivos defensivos, pero también económicos”, las primeras ciudades,
que van a significar el mayor impacto de las personas sobre el
medio hasta ese momento. También se pasa a una especialización de los
trabajos dentro de la ciudad, lo que provoca las primeras desigualdades
sociales.
4. Los avances científicos y tecnológicos que se dieron en Inglaterra a finales
del siglo XVIII, la llamada “Revolución Industrial”, es otro punto de referencia
en la escalada de los problemas ambientales. El desarrollo tecnológico
precisaba de grandes cantidades de materiales y energía, al tiempo que
generaba una creciente contaminación ambiental. Pero no son sólo los
aspectos ambientales, también los costes sociales empiezan a ser significativos,
con la aparición de problemas como el paro o los movimientos
poblacionales, en busca de un “mejor nivel de vida”.
5. Finalmente debemos considerar la gran explosión demográfica a partir de
la segunda mitad del siglo XX, principalmente en los países del tercer
mundo. A principios del siglo XX la población mundial era de 1600 millones
y cien años después, ya supera los 6000 millones. ¿Nos hemos preguntado
dónde está el límite de capacidad de la Tierra para sostener la
vida?. Además, no toda la población tiene la misma facilidad de acceso a
los recursos existentes; se calcula que para mantener el nivel de consumo
por habitante de los países más desarrollados, sólo podrían vivir en la
Tierra unos mil millones de habitantes. Así pues, la desigual distribución
de la riqueza va a constituir un nuevo elemento de conflicto para llegar a
entender la actual problemática ambiental.



Información extraída del Portal del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte.

Índice:

¿ES NECESARIA LA EDUCACIÓN AMBIENTAL?

¿DÓNDE SITUAR LOS ORÍGENES DE LA EDUCACIÓN AMBIENTAL?

¿ES SUFICIENTE CON HABLAR DE EDUCACIÓN AMBIENTAL?

¿CÓMO ABORDAR EL ESTUDIO DE UN PROBLEMA AMBIENTAL?

UNAS PROPUESTAS PARA LA REFLEXIÓN

BIBLIOGRAFÍA SOBRE EDUCACIÓN AMBIENTAL PARA PRIMARIA

 

 
 
 

 

 
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