ACTITUD DEL EDUCADOR Y EDUCADORA: CURRÍCULUM OCULTO, VALORES, PROFECÍAS AUTO-CUMPLIDORAS...

 

 

 
 
 

Educar para la paz nos compromete a los educadores y educadoras, no
sólo como tales, sino como personas. Estamos hablando de educar en
valores y una de las formas de hacerlo es con nuestra propia actitud. Si
el mensaje que transmitimos a nivel de contenidos es incoherente con el
que transmitimos con nuestra actitud, no será creíble y perderá todo su
valor y fuerza. Si queremos educar en actitudes de diálogo, empatía,
escucha, resolución noviolenta de conflictos... seremos nosotros/as los
primeros que deberemos practicarlos, tanto en el trato con el alumnado
como con el resto del profesorado.
Educar para la paz significa educar en valores. Pero no hay educación
en valores neutral. Cuando hablamos de neutralidad significa ya un posicionamiento,
normalmente por valores neutrales. Pero lo que es aún
peor, significa esconder nuestros valores tras una cortina de una supuesta
objetividad y neutralidad, que los convierte en una “verdad incuestionable
e inmutable”. Desde la educación para la paz se apuesta por unos
valores muy claros: justicia, solidaridad, rebeldía... No obstante, por muy
“buenos” que nos parezcan esos valores es fácil caer en el adoctrinamiento
y la “comedura de coco”. Para evitarlo, proponemos algunas
ideas. Por un lado, no ocultar nuestros valores, por el contrario, explicitarlos
y plantear que no son los únicos pero sí aquellos en los que creemos
y que argumentaremos. Poner las cosas sobre la mesa, hacer visible
lo oculto, permite saber por dónde vamos y poder estar de acuerdo o
no. Por otro lado, favorecer, como ya hemos dicho anteriormente, la
capacidad crítica de disentir de nuestros valores, pero también justificando
y argumentando esa disidencia. Darles herramientas para clarificar y
elegir sus propios valores y espacios para cuestionar los nuestros.
Nuestras actitudes, además de transmitir valores, también nos dan
una herramienta para equilibrar y dar o quitar posibilidades a los chicos
y chicas. El creer en ellos/as, el reconocer sus cualidades y valores, sobre
todo los de quienes no tienen los más reconocidos socialmente, o que
los tienen más escondidos, puede ser una buena oportunidad para reforzar
su autoestima. Se trata de discriminar positivamente y de aprovechar
las implicaciones pedagógicas del “efecto Pygmalion”, o lo que también
llamamos las profecías autocumplidoras.
Con mucha facilidad caemos en la dinámica del menosprecio, del
“piensa mal y acertarás”, de etiquetar a las personas, estereotipando, prejuzgando
y “otorgándoles” un papel del que parece que ya no podrán
salir. “La clase de los tontos”, “la clase de los conflictivos”, incluso las
sesiones de evaluación. pueden ser un buen momento para ejercer las
profecías autocumplidoras en positivo. En algunos centros de secundaria
vivimos la experiencia de cómo esas sesiones se convertían en un
verdadero ejercicio de menosprecio hacia algunos muchachos y muchachas.
Alguien lanzaba la primera piedra, “este chico es un desastre...” y
a partir de ahí, como si se hubiera dado la señal de salida, cada cual iba
diciendo algo negativo de él. Por suerte no estaba presente, porque de
haber oído todo aquello quizás no hubiera vuelto a levantar cabeza. Se
decidió proponer un cambio: “nadie diría algo negativo de un alumno/a
sin decir algo positivo”. Esto cambió muchas cosas. Se comenzaron a
decir menos cosas negativas puesto que ya no eran gratis, para decirlas
había que decir alguna positiva. Se comenzaron a decir cosas positivas y
para ello había que descubrirlas. Al buscar y descubrir cosas positivas se
empezaba a ver a esos alumnos/as de una forma distinta, ya no era todo
negativo. Pero, lo más importante, ese cambio en la percepción del
alumno/a se traducía sin darnos cuenta, en un cambio de nuestra actitud
hacia él o hacia ella, y al mismo tiempo, se producía un cambio en
sus respuestas: tanto en actitudes, como en comportamientos e incluso
en aprendizaje.



Información extraída del Portal del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte.

Índice

INTRODUCCIÓN: ¿QUÉ ES LA PAZ?

ORGANIZACIÓN: CONSENSO, PARTICIPACIÓN...

METODOLOGÍA: EL ENFOQUE SOCIO-AFECTIVO

VIOLENCIA DIRECTA, CULTURAL Y ESTRUCTURAL

LA NO VIOLENCIA Y LA EDUCACIÓN PARA LA PAZ

COMPONENTES DE LA EDUCACIÓN PARA LA PAZ: CONTENIDOS COGNITIVOS

ACTITUD DEL EDUCADOR Y EDUCADORA: CURRÍCULUM OCULTO,VALORES,PROFECÍAS AUTO-CUMPLIDORAS...

 

 
 
 

 

 
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